El momento de la responsabilidad social
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del editor
Todas las medidas dispuestas por los gobiernos nacional y provincial con relación a la pandemia, han fracasado. No han dado los resultados esperados ni en lo sanitario ni mucho menos en lo económico.
Una cuarentena larguísima que empezó el año pasado y destruyó a los comercios, pymes y empresas y, por ende, afectó a miles de trabajadores, que perdieron sus trabajos o vieron reducidos sus ingresos drásticamente. Y como si fuera poco, tampoco este confinamiento estricto sirvió a largo plazo para mermar los contagios ni las muertes.
Hoy, gran parte del país, está atravesando un desborde sanitario. Terapias intensivas al límite de su capacidad, como está pasando en nuestro distrito, y los casos que se siguen multiplicando. A esto se suma, la falta de vacunas y la esperada inmunización que en nuestro país parece no llegar nunca.
A todos los errores cometidos por los dirigentes políticos que llevan el país adelante, se suma la falta de responsabilidad social de muchos sectores de la población que ya hartos de la pandemia, la cuarentena y las restricciones, han dejado de mantener los cuidados básicos para que los contagios no se sigan produciendo. Y no hablamos de quienes tienen que salir a trabajar o abrir sus emprendimientos, nos referimos a aquellos que continúan haciendo fiestas ilegales, no utilizan los barbijos, no respetan los protocolos ni el distanciamiento.
Todos los fines de semana hemos sido testigos de los encuentros multitudinarios en el parque Miguel Lillo, mate de por medio, sin barbijo y sin ningún distanciamiento. Mientras los contagios seguían creciendo, se repetían las reuniones sociales, los cumpleaños, los asados, los besos y los abrazos.
Ahora la situación se complicó aún más. Sin embargo, este fin de semana, solamente en nuestra ciudad, se desactivaron dos fiestas ilegales en domicilios particulares. En una de ellas, había alrededor de 30 personas. Ambas se realizaron de noche, en horarios no permitidos, y sin ninguna medida de seguridad sanitaria.
El Gobierno nacional ya ha demostrado que no sabe qué hacer para detener la pandemia y muchos menos para encauzar la situación económica. Quizás sea el momento en que nosotros, los mismos habitantes, hagamos nuestro aporte a la situación, simplemente respetando las medidas básicas de cuidado que, a la larga, sin duda marcarán la diferencia. Es hora de volver al principio y empezar otra vez a reforzar la limpieza, el lavado de manos, el uso del barbijo, respetar el distanciamiento, no participar de reuniones sociales y cerrar lo más posible el círculo de personas con las que uno se trata.
Seamos respetuosos del trabajo que están haciendo los profesionales de la salud y de lo que están sufriendo decenas de familias que han perdido un ser querido a causa del Covid o tienen a alguna persona cercana internada. Pero también cuidémonos, pensando en aquel que necesita volver a trabajar normalmente. Lamentablemente si siguen aumentando los casos nunca vamos a alcanzar esa normalidad. Por supuesto que no todo depende de nosotros –los ciudadanos comunes-, pero por lo menos cumplamos con nuestra parte.