El momento en que hasta ayudar se hace difícil
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La asociación civil Pictogramas surgió con el objetivo de brindar un espacio para socializar a las personas con discapacidad. A siete años de su creación, la entidad se ve arrastrada por la grave situación económica del país
Hace siete años, un grupo de acompañantes terapéuticos formó una asociación con el objetivo de crear un espacio en que jóvenes con discapacidad pudieran socializar. Habían notado lo difícil que resulta para los adolescentes con discapacidad conocer a otros jóvenes en su misma condición, la falta de espacios recreativos comunes y de lugares de contención específicos para ellos.
Así surgió la asociación civil Pictogramas y luego de al menos dos años de proyectos, gestiones y trámites, pudieron abrir las puertas de su sede en la calle 55 al 2200.
En 2019, el mismo año que abrió sus puertas, la entidad logró la personería jurídica y comenzó a recibir a muchas personas que necesitaban de sus servicios.
Pero desde entonces, si bien existe satisfacción por lo logrado y por el agradecimiento constante de quienes se benefician de sus servicios, los integrantes de la asociación han debido enfrentar innumerables dificultades.
“Es casi imposible sostener el proyecto”, dijo esta semana Valeria Calderón, la cara visible de la institución desde su creación.
Debido a que es una institución única en su tipo en el país, no existen subsidios ni ayuda económica, por lo que Pictogramas se sostiene con una pequeña cuota para materiales que pagan los usuarios y el trabajo ad honorem de los integrantes de la asociación.
La entidad cuenta con talleres de cocina y pastelería y ellos les permitió abrir un café.
También cuenta con un curso de peluquería.
Además cuenta con talleres de plástica, clases de yoga, teatro y música.
Puesta en marcha
Meses después de que abrió las puertas, en 2019, comenzó la cuarentena y la asociación cerró sus puertas. Se trató de seguir y se comenzaron a enviar actividades a los chicos a través de plataformas digitales, pero cuando el aislamiento se extendió por meses, la situación de la entidad se comenzó a tornar dramática.
En 2021 se trató de volver a la normalidad con el trabajo de acompañantes terapéuticos, un psicólogo social, una psicopedagoga, una fonoaudióloga, una estimuladora, una docente especial y también estudiantes que pueden realizar allí sus prácticas.
Sin embargo, la eterna crisis económica por la que atraviesa el país fue degradando cada vez más la difícil situación de la entidad hasta obligar a los miembros de la comisión directiva a repensar el futuro.
“Estamos pensando en alquilar, porque terminar la obra que nos habíamos propuesto en la sede propia es imposible”, dijo Valeria.
Indicó que si bien han recibido apoyo de distintos sectores, incluso desde personas de la política, la falta de una legislación y de ayuda estatal, ya sea nacional, provincial o municipal, hace prácticamente insostenible el costo del mantenimiento de la entidad.
El pago de impuestos, servicios e incluso seguros, debe salir de las cuotas de los talleres y del aporte de los socios de la entidad.
Por ello, Calderón no descarta que se deban realizar importantes cambios para poder seguir adelante.
“La situación económica general nos está afectando y la situación se vuelve agobiante”, afirmó.
Mientras tanto, y a pesar de todo, la entidad sumó nuevas propuestas, como un taller de integración con perros.
Y mientras Pictogramas lucha por sostenerse, la franja de población que necesita de servicios como los que ofrece la entidad, sigue creciendo y las pocas instituciones dedicadas al sector están cada vez más excedidas por la demanda.///