Dificultad económica en salud pública
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Fuerte incremento en los insumos, deudas y un costo mensual de $46.000.000. Como en los últimos meses, profesionales de la salud llevan adelante desde ayer un quite de colaboración, en reclamo del pago del arancelamiento
Las aristas del sistema de salud al cargo del Estado son más visibles que otras cuestiones, fundamentalmente porque los hospitales y centros barriales están cumplimentando desde hace largo tiempo la atención de la gran mayoría de la población y pacientes de partidos vecinos.
Y en este momento por el que atraviesa el municipio, su mantenimiento se ha transformado en una alta cuesta por subir, ya que hay que costear $46.000.000 mensuales para que la actividad sea medianamente normal.
En medio de esta coyuntura, en lo que ha empezado a constituirse en una especie de “clásico” cada mes, y que perjudica en la atención, el personal de salud inició ayer, y por tiempo “indeterminado”, es decir hasta que les depositen el arancelamiento, un nuevo quite de colaboración.
Si bien varios pacientes que necesitaban de la atención médica en hospitales se vieron retrasaron turnos para cirugías, ayer también hubo algunos profesionales que atendieron los consultorios externos. Asimismo las emergencias normalmente en la Guardia, así como también los pacientes internados.
La protesta se visibilizó a media mañana de ayer afuera de los hospitales Ferreyra- se cortó parcialmente el tránsito por avenida 59- y en el Irurzun de Quequén, cuyas paredes y puertas lucieron plagadas de carteles reclamando al Ejecutivo el pago de lo adeudado.
Los reclamantes mostraron su molestia al decir que “cobraron primero los funcionarios, que demandan un gasto de $8.000.000 y no nosotros, a quienes nos deben $2.500.000”.
Pronta solución
Según lo dicho a Ecos Diarios por el subsecretario de Salud, José María Alvarez, la medida quedaría desactivada no más allá del próximo martes, ya que “a más tardar el lunes se estará depositando el dinero adeudado”, que es de unos $2.500.000.
Cabe recordar que el arancelamiento es un ingreso extra para la planta hospitalaria y se trata del 50% mensual que se cobra al PAMI, Ioma y otras obras sociales, por la atención de sus afiliados en los hospitales.
En el último mes se percibió por tal concepto alrededor de $5.000.000. Al respecto se indicó que el monto va oscilando mes a mes, aunque desde el PAMI, por las cápitas que atienden los hospitales, se reciben mensualmente $3.800.000; poco más de 1,5 millones del PAMI y el resto de otras obras sociales.
Se reconoció que pese a las diferencias, se mantiene el diálogo entre las partes, “para tratar de superar el tema y seguir adelante”.
Complicada situación
El sistema de salud pública le demanda hoy en día al municipio una inversión mensual de $46.000.000, para cubrir todos los gastos de servicios, insumos y sueldos.
El plantel de empleados es de 709 personas, de las cuales 229 son profesionales y sus salarios se rigen por la llamada carrera hospitalaria, que se digitan a través de la Provincia.
En ese contexto aparece un reciente aumento del 11% en los salarios, que el Ejecutivo no ha abonado y que los médicos y demás profesionales están reclamando. La idea es poder abonarlo en el transcurso de este mes.
Con un dólar inestable, moneda en la que se pagan algunos de los insumos, y la merma de ingresos han puesto en una especie “cuello de botella” al municipio para solventar el sistema de salud, del cual se espera salir “cuanto antes”.
En este marco las licitaciones para comprar insumos y medicamentos se han atrasado, ya que los proveedores no quieren vender hasta que se estabilice el precio de la moneda estadounidense; y obviamente los valores han subido. En el caso del retiro de los residuos patológicos se incrementó de $500.000 a $800.000 el gasto mensual.
Se reconoció la falta de algunos insumos, “como ha acontecido siempre”; y algunos casos puntuales como el de las tomografías, recortadas por una deuda con los dos proveedores, que se empezará a saldar en estos días.
A recortar gastos
En este entramado, recortar gastos es la premisa y en ese sentido días atrás el titular de Salud se reunió con los responsables de los centros asistenciales, para idear juntos formas de ahorro.
“Esto debe ser como en la casa de uno, tratar de apagar luces que no son necesarias que estén prendidas, buscar precios en los alimentos o comprar lo indispensable, hasta tanto pase la tormenta. Siempre hay gastos innecesarios. Por eso pedí responsabilidad porque si se derrocha, toda la comunidad es la que tiene que pagar lo que se gasta en los hospitales…” citó José María Alvarez.
La idea es que bajo ningún concepto se cierre o reduzca alguno de los servicios que se están ofreciendo, aunque más que nunca hay que “ajustarse el cinturón”, gastar con inteligencia y seguir contando, en el caso del Hospital Ferreyra, con ese esencial colaborador que es la cooperadora y a través de ella una gran porción de la comunidad.