Tendría que haber posibilidad de inversión en la costa
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Opinó Juan Otero, quien afirma que el frente costero no ha cambiado nada en los últimos 20 años
“Yo creo que el problema de Necochea somos los necochenses”, dijo Juan Otero al ser consultado por cómo veía hoy en día a la ciudad, después de casi 30 años viviendo aquí.
Haciendo la aclaración previa de que, sin duda, es el lugar que elige para vivir con su familia y que ha defendido estas tierras “con uñas y dientes” cada vez que ha estado en otro sitio, no dudó en afirmar que “somos nosotros los que no queremos que Necochea cambie”. “A excepción de algún grupo acotado, al necochense le cuesta aceptar que se puede tener un turismo como tiene Pinamar, Gesell o playas que, en su momento, lograron crecer desde la nada”, señaló.
Además, dijo que cuando se trata de identificar los problemas y la manera de solucionarlos, “no necesariamente hay que hablar de la cabeza”, haciendo referencia a la responsabilidad de los intendentes, sino que “hay que arrancar desde la base de la pirámide”. “Siento que cuando ha habido alguien que ha querido hacer algo por Necochea, hay gente que no quiere que esas ideas prosperen”, indicó.
Entonces, resumió que, en el corto plazo, lo más importante en primera medida sería que “el necochense se dé cuenta de que el turismo es importantísimo para la ciudad” y que “no hay ninguna ciudad en toda la costa” que tenga las bondades naturales que tiene esta.
“Nos tenemos que dar cuenta de lo que tenemos y tirar todos para el mismo lado. Debemos adaptarnos a los tiempos que vivimos”, dijo Otero.
El Casino
“Los que vimos lo que fue el Casino, no queremos ver más lo que hay hoy”, manifestó Juan, que afirmó también que estaría en total acuerdo con una demolición del edificio que hoy se encuentra en total estado de abandono y representa un peligro para quienes circulan cerca.
“Tengo una teoría personal de que, cuando las cosas no sirven, pasan a ser energía estancada”, indicó.
Por otro lado, manifestó que cualquier tipo de inversión, ya sea pública o privada, podría ser una buena alternativa a lo que hoy hay en lo que supo ser el complejo de entretenimiento más imponente de la ciudad. “Podría ser una combinación entre lo público y lo privado, que podría ser con Puerto Quequén, por ejemplo, siempre y cuando pase por el Ejecutivo y por el cuerpo de concejales para que lo apruebe. La idea es que no sea un negocio para uno solo, sino algo que haga progresar y dar un salto de calidad a la ciudad y que lo elija la mayoría”.
El Parque y frente costero
Respecto a la posibilidad de instalar emprendimientos en el interior del parque Miguel Lillo, dijo que estaría de acuerdo en que se hagan, aunque siempre respetando y conservando algunos sectores. “Tiene que haber un crecimiento de la ciudad hacia el Parque porque es la manera de resurgir a Necochea, con tantos kilómetros de playa que tiene”, señaló.
En cuanto al frente costero, opinó que está igual que hace dos décadas atrás y que por eso no se ha podido ir adaptando a lo que ya se ve en otras playas argentinas cuyas construcciones se basan en ideas más modernas. “Le falta inversión privada. Creo que el tema pasa por ahí y por las facilidades que tendría que dar el municipio para que esto ocurra. Hay que trabajar en un proyecto mancomunado a largo plazo, obligando a los balnearios a renovarse con una idea tratada por gente idónea”, señaló.
“Los cambios de un verano para otro no sirven, tenemos que trabajar entre todos para lograr modificar la imagen de Necochea y tanto el frente costero como el Casino son claves en esto”, aseguró el trabajador del transporte.
El problema de los dos centros
Juan Otero manifestó que, desde su punto de vista, sería “mucho mejor para Necochea” si tuviese un solo centro comercial, y que éste debería estar en la villa Díaz Vélez. “No sé si haría cambios en el centro viejo, yo apuntaría a cambiar la Villa, que es donde he vivido toda la vida y donde creo que tiene que haber movimiento por fuera de enero y febrero”.
En este sentido, apuntó a la idea de “romper la estacionalidad” y crear eventos que incentiven a abrir los comercios de la zona de la playa los fines de semana largos o algunas otras fechas especiales.
Finalmente, habló de los hechos de inseguridad y señaló que “es totalmente distinto a Buenos Aires” porque “todavía no tiene los vicios de las grandes ciudades”, aunque hay “hechos de robo como en cualquier ciudad argentina, que se agravan cuando hay una crisis”. “Creo que todavía estamos en el paraíso en comparación con Buenos Aires”, concluyó.
Información sobre el entrevistado:
- Juan Patricio Otero tiene 47 años, es nacido en Necochea. Es el mayor de seis hermanos. Vivió 18 años en Capital federal, donde conoció a quien luego sería su esposa y madre de sus cuatro hijos.
- Se fue a Buenos Aires a los 18 años, cuando terminó su paso por el Colegio Industrial, y luego de rendir dos veces mal el ingreso en una universidad privada, logró iniciar la carrera de administración de empresas, la cual abandonó luego de dos años. El motivo por el cual debió dejar la universidad fue porque después de dos años alternando entre el estudio y el trabajo, ya el tiempo libre se le empezaba a poner cada vez más escaso y tuvo que hacer una elección.
- Su rubro ha sido siempre el del transporte. Comenzó haciendo cobranzas en Buenos Aires y repartiendo publicaciones a distintas partes de la provincia de Buenos Aires. Ya desde chico, sus padres le habían inculcado que debía trabajar y a él le gustaba tener su propio dinero, así que comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo laboral en un polirrubro familiar ubicado sobre la calle 85.
- A los 35 años, luego de ser víctima de un hecho de robo en Buenos Aires, decidió que trasladaría a su familia a su Necochea natal, en busca de más tranquilidad.
- Desde aquel entonces, continúa trabajando en la empresa de transporte y tiene también un fuerte vínculo con el básquet local.///