El niño que tocaba el trombón
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Antes de cumplir 10 años Juan Gesualdi ya acompañaba a su padre Carlos en largas giras nocturnas por fiestas, bailes, clubes y locales nocturnos. Desde hace tres décadas se dedica a transmitir esa pasión por la música a cientos de alumnos
Por Juan José Flores – Redacción
“Nadie me cree, pero nos subíamos los cuatro con los instrumentos a una moto y nos íbamos a tocar a un restaurante que había en Quequén que se llamaba Mauna Loa. El problema era subir la loma de Gil”, dijo Juan Gesualdi, que en los últimos años ha forjado decenas de músicos, algunos de los cuales representan a Necochea en bandas y espectáculos en todo el país.
Juan era un niño cuando su padre, el inolvidable Carlitos Gesualdi, emprendía aquellas giras nocturnas al mando de una motocicleta Capri. El cuarteto estaba integrado por Carlitos, sus pequeños hijos Juan y Marcelo y el baterista José Ferrer.
Desde principios de los 70 hasta el regreso de la democracia, Juan acompañó a su padre y heredó la pasión por la música que luego transmitiría a sus alumnos.
El maestro
Juan Gesualdi lleva más de 30 años enseñando música y asegura que hoy ya ha dejado de lado la idea de tocar para dedicarse exclusivamente a la docencia.
Además de dar clases en su instituto, también lo hace en Lobería, adonde hace varios años el trágicamente desaparecido Hugo Rodríguez lo convocó para enseñar música y formar una banda municipal. También brinda clases en dos colegios privados de Mar del Plata.
Pero no sólo ha formado músicos, también forjó futuros maestros, porque en cada lugar donde trabaja, es ayudado por ex alumnos. En Lobería cuenta con la colaboración de Florencia Donofrio, en Necochea de Micaela Orofino y en Mar del Plata de sus hijos Gabriel y Ezequiel.
Precisamente una de las características de las clases de Gesualdi es que transmite tal pasión que los alumnos más avanzados suelen ir al instituto en su tiempo libre para ayudar al maestro con los más chicos.
“A Lobería empecé a ir hace 22 años a trabajar en la Casa de la Cultura y en Mar del Plata hace 15 que estoy”, dijo Juan. En noviembre pasado se realizó la 33ª gala de fin de año de su instituto en nuestra ciudad.
Desde la cuna
Juan nació en el ’63. Su padre Carlos era zapatero, pero también un apasionado por la música que transmitió ese fuego sagrado a sus hijos.
Los fines de semana Carlos Gesualdi era convocado para animar fiestas de cumpleaños, bailes en clubes y también para tocar en locales nocturnos.
Antes de cumplir los 10 Juan ya acompañaba a su padre a todos lados. El cuarteto se completaba con el baterista José Ferrer y Marcelo Gesualdi, que tenía cuatro años menos que Juan.
Carlitos se subía a su moto Capri 98 junto a Ferrer y los dos niños y partía hacia largas giras nocturnas para animar bailes con tarantelas, rancheras, tangos e incluso algunas cumbias.
“Nadie me cree, pero en la moto iba mi viejo y llevaba el acordeón adelante. Después iba mi hermanito más chico y el baterista. Y en el portaequipaje, iba yo”, dijo Juan que aún recuerda esas giras.
Junto a su padre, Juan también fue uno de los integrantes fundadores de la Banda Municipal. Después, ya en la adolescencia integró algunas bandas de rock.
Pero sin dudas aquellas largas veladas junto a Carlitos, Marcelo y el gallego Ferrer quedaron grabadas en la memoria de Juan.
“Había una cantina en la avenida 2 entre 81 y 83. Se llamaba cantina Italiana y la gente hacía cola para entrar. Mientras la gente comía mi viejo salía con la acordeón entre las mesas y yo y mi hermano íbamos atrás y la gente nos ponía plata en los bolsillo”, explicó Juan.
Todavía recuerda que había una mesa al lado del improvisado escenario donde la gente dejaba las propinas. “Cuando terminaba la noche había una montaña de plata y la repartíamos entre los cuatro por partes iguales”, afirmó.
En aquellas épocas también era habitual que Gesualdi y su banda animaran bailes en el Club Boca, la Sociedad Rural y el Club Ministerio de Quequén.
Como Carlos era un músico reconocido, lo llamaban de todos lados, incluso de un lujoso cabaret del puerto donde se realizaban espectáculos de primer nivel. Y como no tenía tiempo para volver de los bailes hasta su casa para dejar a Juan, muchas veces lo llevaba con él.
“Me metían en el guardarropa y me daban una gaseosa. Igual no se veía nada, porque el espectáculo era muy fino”, recordó.
De oficio: maestro
Luego Juan formó parte de bandas de rock y de la Jazz Brass Ensamble. Pero poco después de los 20 dio el paso que cambió definitivamente su vida y también la de miles de niños y jóvenes que en los próximos años lo tuvieron como maestro.
“Necesitaba trabajar y entre los alumnos que tenía mi papá y algunos parientes, formé un grupo y empecé a enseñar”, señaló.
Hoy la docencia ocupa gran parte de su vida y con sus enseñanzas ha logrado definir la vocación de cientos de personas. Entre sus ex alumnos hay reconocidos músicos que hoy integran bandas de reggae, jazz y tango a nivel nacional.
“Nosotros enseñamos, más que nada, el amor por la música”, precisó Juan, quien se define como un profesor de música popular.
Por eso trata que sus alumnos empiecen a tocar lo antes posible. Eso, indica, diferencia a su escuela de las de enseñanza clásica, en la que “muchos pibes se aburrían y se iban antes de empezar a tocar”.
“Muchos tenían mucho talento, pero se frustraban. Porque ellos quería tocar”, dijo Juan, que cada tanto convoca a algunos de sus alumnos para presentarse en restaurantes, salas de fiestas y otros escenarios, no por dinero, sino por el simple placer de hacer música.
Perfil
Juan Gesualdi nació el 3 de marzo de 1963
Tiene cuatro hijos: Nelson, Ezequiel, Gabril y Jeanette.
Nelson, el más grande de sus hijos es el director musical del espectáculo de Martín Bossi en Mar del Plata.
Por esa razón, en la banda del espectáculo ganador del Estrella de Mar hay cuatro músicos necochenses formados por Juan Gesualdi.///