Ordenan diácono a Gonzalo Domench
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“Que el Señor siga transformando mi corazón para poder ser un buen pastor”, fue el deseo del joven, ayer minutos antes de la ceremonia que se realizó en la parroquia de la Merced
Con la presencia de gran parte de los sacerdotes de la Diócesis, el obispo Gabriel Mestre ordenó diácono a Gonzalo Domench, de Quequén, en la parroquia Nuestra Señora de la Merced.
La ceremonia se realizó ayer por la tarde, en un templo totalmente lleno, por familiares, vecinos y la comunidad parroquial no sólo de Quequén sino también de Cristo Rey de Mar del Plata, donde el seminarista estaba trabajando actualmente. Además vinieron allegados al joven de Balcarce, La Plata y Miramar.
Minutos antes de que comenzara la celebración, Gonzalo Domench –antes de ordenarse diácono- le dijo a Ecos Diarios que su deseo para esta nueva etapa es que “el Señor siga transformando mi corazón para poder ser un buen pastor”.
Su vocación
El flamante diácono tiene 30 años. Nació en Quequén y vivió gran parte de su vida en el barrio Puente Colgante. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nuestra Señora de la Merced y Divino Maestro, donde surgió su vocación de ser sacerdote.
A los 13 años, tuvo de profesora de historia a la hermana Luisa, a la que calificó como “muy Merlí”, haciendo referencia a la serie catalana, y al poco tiempo también conoció al padre Pablo Boldrini, que era en ese momento párroco del templo de Quequén, quien también le dio una imagen de una Iglesia más abierta. “Se me fueron rompiendo los esquemas de la Iglesia cerrada, lejos de la gente y por eso me acerqué a la Parroquia”, recordó. Comenzó a integrar grupos juveniles y se comprometió desde lo social en un grupo de infancia de la capilla de Itatí, que funciona en el barrio 120 Viviendas. “Ahí me di cuenta que yo quería que mi vida valiera para el otro, no para mí, que mi vida sea el bienestar del otro y no del mío”.
Tras terminar el secundario, un año después, ingresó al Seminario San José de La Plata, donde estuvo durante cinco años y se recibió de profesor de Filosofía. Sin embargo, cuando sólo le quedaban tres años para terminar la carrera, decidió que “no era el momento” para continuar.
Entonces, en el 2012 se volvió a Necochea con el objetivo de pensar realmente si el sacerdocio era lo que quería para su vida. Empezó a trabajar de remisero y trató de no tener contacto con la Iglesia.
Ese tiempo le sirvió para reflexionar y darse cuenta qué es lo quería para su vida. “Cuando uno encuentra algo tan fuerte que llena toda tu vida, todos tus vacíos, todas tus heridas, todo se llena de luz”, contó sobre lo que significaba la carrera del sacerdocio para él y eso fue precisamente lo que se dio cuenta durante el tiempo que estuvo alejado. Fue así que decidió volver al Seminario en 2015 y retomar sus estudios.
Tres años después, está cumpliendo sus últimos pasos antes de ser sacerdote. Actualmente está trabajando en la parroquia Cristo Rey de Mar del Plata, donde se ocupa, entre otras tareas, de lo que se denomina “La noche de la caridad”, que consiste en salir de noche a dar contención a las personas en situación de calle.
Como diácono
Ayer se ordenó diácono y quizás para fin de año se ordene sacerdote. A partir de ahora, podrá celebrar la palabra de Dios, bautizar, casar, bendecir, pero no podrá todavía celebrar la Eucaristía ni confesar hasta que sea sacerdote.
La ceremonia de ayer tuvo gestos especiales característicos de la ordenación, entre ellos, el momento de la postración, en el que el seminarista se tira en el suelo, mientras se escuchan las letanías de los santos, como “símbolo de entrega total a Dios”.
“Soy feliz”, repitió una y otra vez Gonzalo Domench. Antes de ser ordenado diácono, destacó que una cita del Evangelio indica que “la gente estaba triste porque no tenía pastores y me parece que esa es la clave: ser un buen pastor”.
“Que el señor siga transformando mi corazón para poder ser un buen pastor, un cura acorde a nuestra sociedad, a nuestro pueblo, al servicio de lo que la gente necesite”, fue su deseo para la etapa que comienza.///