El ojo en las edificaciones
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En la semana que pasó, se conoció que la Municipalidad intimó a dos frentistas a colocar un vallado en sus edificaciones, ante la posibilidad de que se pueda producir un derrumbe o desprendimiento de mampostería.
Se trata del excine Gran Sud, por un lado, y el viejo edificio de calle 62 entre 63 y 65, donde funcionara hace varios años el bar “Danés”, por otro.
En el primer caso, ya se comenzó a construir el cerco, mientras que en el segundo, sólo se colocaron unas cintas que indican “peligro” por parte de Defensa Civil.
Por supuesto que hacer un vallado o colocar una especie de cerco en dos cuadras céntricas de la ciudad, no es la mejor solución, pero en principio es la única posible en el corto plazo, hasta tanto los dueños decidan qué hacer. En el caso del edificio de la 62, desde el municipio se sugirió la demolición de lo que queda en pie porque a simple vista se nota que habrá más desprendimientos de molduras y las consecuencias son imprevisibles.
En este caso también vale reflejar la conducta de algunos peatones, que ante la falta de un vallado contundente, cortan el endeble encintado y siguen transitando por la acera, con el peligro latente de ser víctimas ante un nuevo derrumbe.
Lamentablemente en distintos puntos, existen edificios abandonados, llenos de palomas, con paredes sucias, vidrios rotos y veredas con yuyos. Quizás no con peligro de derrumbe, pero sí en un estado lamentable. Estos casos, también requieren la intervención del Estado municipal para que intime a los propietarios a que acondicionen aunque sea los frentes.
Es preciso no relajarse y poner el acento en forma constante, así como también en la vasta cantidad de edificios antiguos en notorio estado de abandono estas verificaciones son efectuados por profesionales de la arquitectura o ingeniería, incluyendo a los patios de las construcciones y los trabajos de las reparaciones que se exigen son ejecutados por empresas que figuran en los listados del municipio.
Otra cuestión no menos importante en la que se debe poner énfasis, es en el de los ascensores que aún cuentan con las ahora prohibidas “puertas tijera”, para que sean remplazadas.
En todos los casos, se persigue el objetivo de contar con mayor seguridad para usuarios , en el caso de los edificios habitados; y transeúntes, en el caso de las fachadas en malas condiciones.