El Operativo Sol no logra frenar robos en comercios y viviendas
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Creció la dotación de efectivos pero son escasos los recursos logísticos y el limitado combustible, no permite a los patrulleros recorrer barrios con mayor frecuencia a la noche
“Estamos a la deriva, no hay prevención en la calle y eso te lo dicen los propios vigilantes que no pueden hacer más patrullajes porque no tienen suficiente combustible”, señaló un comerciante que fue víctima de dos robos en el lapso de cuatro días de diferencia.
En realidad, el Ministerio de Seguridad bonaerense dispuso que alrededor de 92 efectivos arriben en diferentes tandas a Necochea, Quequén, Lobería y San Cayetano, para reforzar la dotación de policías de cada repartición.
Los hombres fueron distribuidos en distintas dependencias como las comisarías y otras dependencias oficiales descentralizadas que, en algunos casos, colaboran con las medidas de prevención del delito.
A pesar de eso, durante la noche, son varios los comercios locales que han sufrido daños y robos en los últimos días. Los delincuentes avanzan sobre rejas, puertas y vidrieras, provocando deterioros para luego llevarse mercadería y dinero en efectivo.
“Da bronca e impotencia porque estamos a pocas cuadras de una comisaría, en pleno centro, e igual se atreven a cometer un robo. Arrojaron una piedra contundente contra el cristal y se llevaron lo que había al alcance de la mano”, sostuvo otro dueño de negocio.
Nada alcanza
Por su parte, uno de los propietarios de una ferretería de avenida 74 al 3400, víctima de robo en las últimas horas, reconoció que “todo es poco en materia de protección. Tenemos alarma con monitoreo, rejas en el frente y nada los detiene a estos individuos porque te roban de la cualquier manera”.
En el caso de la labor que desempeñan los agentes que vinieron a la ciudad desde diferentes puntos de la Provincia, se ha puesto énfasis en la custodia del microcentro de la Villa Díaz Vélez, donde se nota mayor presencia de uniformados que recorren la zona.
Pero por caso, otros sitios un poco más alejados como el Parque Miguel Lillo y las playas más apartadas, han sido escenario elegido por los ladrones para despojar de sus pertenencias a residentes y turistas.
En esos lugares tampoco se observa en este verano más presencia policial, como ocurría otros años en que hasta se ubican vigilantes en distintos puntos de la costa para prevenir episodios delictivos.
El aporte vecinal
Por su parte, los ciudadanos, ante la falta de medidas de prevención, decidieron protegerse entre ellos en un sector del barrio Parque, por citar un caso. Allí, los habitantes armaron un grupo de Whatsapp para la seguridad y cuando ven algún sospechoso incorporan la novedad.
Ayer nomás, un vecino advirtió a sus pares sobre la presencia de un automóvil con un hombre a bordo que llevaba además una máquina de cortar césped y, presuntamente, ofrecía el servicio de mantenimiento domiciliario.
El desplazamiento del individuo observando las viviendas detenidamente llamó la atención de esta persona y puso en alerta al resto del vecindario, para que se tenga en cuenta esa situación.
Las medidas de resguardo se repiten en otros barrios, como por ejemplo, en la zona costera de Quequén, donde habitantes de Bahía de los Vientos y alrededores están en permanente contacto vía Whatsapp y transmiten cualquier inquietud que subsista.