El papelón de Sergio Berni
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Un ministro que aparece sólo para el momento del show. Por otro lado, el caso M. y la realidad de cientos de chicos que viven en la absoluta marginalidad
La autopista Dellepiane cortada por vecinos, la presencia de los canales que transmiten su señal para todo el país y un llamado tardío al 911, corrió el telón para que el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni saliera nuevamente a escena con toda la parafernalia policial, en busca de un menesteroso que, ni siquiera sabía que el Superman provincial lo estaba buscando. Pasaron más de setenta y dos horas para dar con el paradero por gracia de Dios de un individuo que se movía libremente por el conurbano subiendo a micros y trenes.
La nena de 7 años que había desaparecido el lunes en Parque Avellaneda y que afortunadamente fue encontrada el pasado jueves en Luján, dejó al descubierto una vez más una nueva obra teatral, en este caso, del Gobierno provincial y, en particular, del extravagante y mediático Berni.
Se montó un gran despliegue policial con más de mil efectivos, helicópteros, perros de rescate, patrulleros, camiones de asalto, divisiones especiales de la fuerza para no obtener ningún resultado. Luego de instalar un teatro de operaciones con energía eléctrica, ambulancias, bomberos sin ningún resultado positivo ni justificativo alguno rayano en el disparate porque la nena fue encontrada por una mujer y un camionero que la identificaron a ella y a su captor en bicicleta, después de verlos durante horas en los medios de comunicación.
A este reality show que se montó simulando una búsqueda cínicamente desesperada por más de tres días por parte del Gobierno, se suman las peleas interminables de Berni con la ministra de Seguridad de la Nación, Sabrina Frederic, que ponen en evidencia las internas crecientes entre las administraciones nacional y provincial que, por supuesto, nada tienen que ver con solucionarle los problemas a la gente. Fue así que Berni insultó y echó al enviado de Frederic de una conferencia de prensa porque “Son inoperantes y nos dejaron solos”, según lo manifestó.
Una vez más quedaron reflejadas las tensiones entre ambas administraciones luego del fallido operativo. Los testigos aseguran que el ministro de Seguridad bonaerense y el funcionario nacional casi terminan a los golpes de puños. El epílogo de este lamentable episodio deja al descubierto la inseguridad en que se sumerge la población de la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, lo más triste es que el caso M. –se preserva la identidad de la niña- mostró de una manera cruda la realidad de cientos de chicos en nuestro país que están fuera del sistema y viven en la marginalidad absoluta.
Mientras el Presidente, el Gobernador o cualquiera de los funcionarios nacionales o provinciales se llenan la boca hablando de inclusión, de vulnerabilidad, del cuidado de los más desprotegidos, cientos de niños como M. no tienen acceso a los derechos básicos de alimentación, vivienda, salud y educación, por solo mencionar algunas de las necesidades insatisfechas. Y esta realidad, nos muestra una vez más que los discursos están vacíos, que solo son promesas o que se repiten porque suenan bien y son políticamente correctos.
Es la Argentina que no vemos, que no quieren que veamos o que preferimos no ver porque la sociedad también es responsable. Parece que esta semana, hubiéramos descubierto que hay cada vez más chicos y jóvenes en situación de calle, con sus derechos vulnerados y expuestos a todo tipo de peligro. Son chicos que no existen para nadie, son como invisibles, están ahí pero no los vemos porque se naturalizó la pobreza, ha pasado a ser parte del paisaje. La sociedad mira para otro lado y el Estado no interviene, ya sea porque no le interesa, porque está en otra cosa o porque le conviene, pero nadie hace nada.
La búsqueda de M. que puso en escena el ministro Berni, mostrando un Estado preocupado y ocupado por la situación, nos hace preguntarnos: ¿Y antes dónde estaban? ¿Dónde estaba el Estado que tiene que garantizar alimentación, vivienda, educación para proteger a los niños? No estaba y no está.
Y los responsables de esta situación exceden a este Gobierno en particular e involucra a la dirigencia política en general que está más preocupada por las elecciones que se vienen este año que por generar condiciones reales para que miles de familias en la Argentina puedan vivir de otra manera y, sobre todo, ocuparse de los chicos para que no repitan la historia de sus padres y puedan tener un futuro más alentador. Es ahí donde tiene que estar el Estado, protegiendo a la infancia, garantizando que los chicos coman todos los días, tengan una vivienda en condiciones, reciban atención de la salud, vayan a la escuela, no sean víctimas de abusos y de violencia, que realmente se respeten todos sus derechos y no sólo en bonitos discursos para la tribuna sino en la vida de todos los días.
Lamentablemente, esto no va a cambiar mientras tengamos funcionarios más preocupados en sobresalir y en sus peleas internas que en los problemas de la gente y mientras tengamos políticos que lo único que les importe sean las elecciones para seguir asegurándose un cargo, un puesto o un espacio de poder para sus aspiraciones y conveniencias personales.///