El parque no puede esperar
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«Locura es hacer lo mismo,
una y otra vez esperando
obtener algo diferente».
(Albert Einstein).
En Necochea suelen pasar cosas que parecen sólo pasar en Necochea. Una cadena de marchas atrás permanentes y miradas por espejos retrovisores que nos impiden mirar al futuro, ni siquiera adecuarnos al presente, estamos como motivados a repetir el pasado y a discutir lo mismo todo el tiempo.
Precisamente, suele ser el motivo de nuestro atraso, dificultades de encarar nuevos desafíos, ataduras mentales que impiden iniciativas, minorías bulliciosas que suelen provocar la quietud de las mayorías.
Solemos debatir eternamente los temas, para volver luego al mismo lugar donde arrancamos.
Conclusión: buscamos resultados distintos, haciendo siempre lo mismo, una constante de muchos años, no importan las ideologías de los gobiernos de turno.
Un caso claro es el sempiterno tema de nuestro parque «Miguel Lillo», al cual intentamos proteger tanto del avance de la modernidad y los nuevos tiempos, que se esta muriendo solitario, casi podríamos colocarle el título de la novela de Osvaldo Soriano…»Triste, solitario y final».
Hemos destacado épocas diversas donde estuvimos a punto de cambiar la historia, primer gobierno peronista gobernación Domingo Mercante(1946-1952) hasta que llegó su sucesor, Carlos Aloe, destructor de lo anterior, cuando se había desarrollado un proyecto pujante. Años después figuras prominentes de la ciudad se reunieron, con intenciones de futuro, mientras que las maquinas de impedir tuvieron más fuerza, como en la década del setenta ante la decisión del entonces intendente del partido Intransigente (73-76) Edgardo Hugo Yelpo, apareciendo diversas posibilidades en años posteriores, como la convocatoria multitudinaria que tuvo lugar en el recinto del Concejo Deliberante, moderada por Roberto Rago actual diputado provincial, durante la gestión de José Aloisi, que aprobara mayoritariamente la intervención sobre la masa boscosa y apertura del frente marítimo. Frustrándose todas por diferentes circunstancias, prevaleciendo una, la falta de decisión y convicción, para derribar los muros de las pequeñas oposiciones dispuestas al no.
Necochea tiene unas de 640 hectáreas, con un área relativamente pequeña forestada quienes la colocan en el lugar de intocable. Sin hacer objeción que hoy se ha concesionado parte de estas tierras, de impensable valor inmobiliario con fines turísticos, para la instalación de molinos para generación de energía eólica. Apresurando el juzgamiento ante los que piensan distinto con los clásicos y falaces conceptos de “quieren vender el parque, quieren hacer negocios unos pocos, quieren dejarnos sin nuestro parque, etc.etc.»
Conceptos que pretenden ser un factor paralizante, y a veces lo logran, para que preparados técnicos profesionales, empresarios, políticos, componentes de diferentes fuerzas vivas de nuestra sociedad, opten por la retirada antes que seguir en una discusión agrietada, muchas veces con vecinos de buenas intenciones pero que no ven más allá de sus narices. El árbol parece taparles el bosque.
Basta recorrer los principales parques de la Argentina y el mundo para que ese concepto de «parque intocable» se de contra la pared.
¿Qué se hace en los parques importantes
Por citar tan sólo ejemplos. parque «General San Martín de Mendoza; 308 hectáreas en la ciudad mendocina, contiene el Teatro Griego Frank Romero Day, escenario de la tradicional Fiesta de la Vendimia. Allí funciona el estadio de fútbol «Malvinas Argentinas», sede de la Copa del Mundo 78 y de la Copa América 2011.
Tiene instalado colegios secundarios, centro de investigación científica, jardín botánico, prácticas de diversos deportes, lago artificial, club hípico Mendoza, velódromo, zoológico y el imponente monumento al Ejercito de Los Andes.
Otro ejemplo de parque mundial es el Central Park de Nueva York, con actividad en verano de 30 grados y en invierno de 10 grados bajo cero, 342 hectáreas, 27.000 árboles, 4 kilómetros de largo y 800 de ancho en la maravillosa Gran Manzana de Manhattan.
Allí, en el corazón de la ciudad se levantaron lagos y estanques, puentes de piedra, cafeterías, restaurantes, paseos en carruajes todo el año, tiendas para recuerdos, pista de patinaje sobre el hielo, fuentes con diversas esculturas, enorme puente del Central Park, castillo gótico en el punto más alto del parque, por hacer una síntesis de lo allí presente. Con esa verdadera postal de mosaíco blanco y negro con la palabra “Imagine”, en honor a John Lennon y esposa, Yoko Ono, frente a su residencia de Dakota, lugar donde fue asesinado.
En España ocurre algo parecido en el maravilloso parque «El Retiro», 135 hectáreas en pleno Madrid, erigiéndose monumentos, zonas para prácticas deportivas, canchas de golf y en la actualidad numerosas inversiones que siguen adelante sin destruir el medio ambiente.
Viña del Mar, Chile, en el medio se levantó el famoso estadio de Viña, inaugurado para la Copa del Mundo 1962, entre otras construcciones.
Así podríamos recorrer los más importantes parques del mundo y de la Argentina, para darnos cuenta que seguimos discutiendo el pasado mientras el resto avanza.
Y no tan lejos, a escasos kilómetros, solemos maravillarnos de nuestra costa, Pinamar, Mar Azul, Villa Gesell, sin desvirtuar el escenario natural han abierto mentes y engrandecido la localidad y la oferta turística aprovechando el encanto de la naturaleza que brinda el árbol frente al mar.
En Necochea no podemos salir de la adolescencia, protegiendo la nada en el nombre del falso ecologismo o la exageración sobre actuada.
El parque en terapia intensiva tiene cura
Urge sacar al enfermo de la terapia intensiva con un correcto tratamiento, salir de la inoperancia fundamentalista, convocar inversiones, ideas creativas y mirar en grande.
Claro, para esto se necesitan decisiones no palabras llenas de compromiso que luego no nos animamos a concretar en acciones claras.
¿A qué tememos para avanzar sin perdida de tiempo?
Un enorme arco ciudadano se manifiesta de acuerdo, el actual gobierno municipal. Principales partidos de la oposición, caso el radicalismo que en época de la intendencia de Daniel Molina conformó la Comisión de Análisis y Planificación de Acciones sobre el parque «Miguel Lillo», sectores del peronismo renovado y actualizado se han manifestado a favor.
Nuestros 20 concejales no pueden permanecer indolentes o temerosos de afrontar este debate.
No se nos puede ir la vida, como ha pasado con otras generaciones, sin resultados prácticos.
No se puede planear el futuro según el pasado, el futuro es abrir nuevas puertas, conducir los cambios, transitar caminos de progreso.
El parque es una parte de las asignaturas pendientes que tenemos los necochenses y no hagamos como decía Jorge Luis Borges «lo mejor para no fracasar es buscarse una buena excusa», no comencemos con el canto de siempre, la situación económica, las diferencias políticas, los análisis que faltan, el frío invernal y el calor veraniego, excusas no, el que quiere puede, el resto son pretextos, y sobre nuestro parque han sobrado las evasivas y han faltado las concreciones.
Si viviera William Schakespeare en Necochea (el escritor más importante de la historia inglesa), quien solía reflexionar sobre la perdida de tiempo, analizando lo actuado, discutido y nunca resuelto sobre nuestro parque, diría «malgaste el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mi».