El peligro de los balcones sin mantenimiento
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Rige una ordenanza. Desde los edificios dicen que no pueden afrontar los costos
Existe actualmente una ordenanza que regula el mantenimiento de los edificios de gran altura, como así también los aleros y balcones, aunque tiene ciertas dificultades en su puesta en práctica, lo que hace que existan lugares que representan un peligro por la falta de reparaciones más que necesarias.
Durante el fin de semana, por ejemplo, se cayó un pedazo de revoque de un balcón en pleno centro, a escasos metros de la Municipalidad, por una evidente falta de mantenimiento de parte de los propietarios y del consorcio, que tiene una responsabilidad compartida con la Municipalidad ante cualquier accidente que pueda ocurrir. Afortunadamente, ese desprendimiento tuvo lugar a las siete de la mañana del día domingo, lo que hizo que no esté circulando nadie por la vereda, que quedó llena de escombros.
La ordenanza
La ordenanza vigente se sancionó en 2016 y se puso en vigencia en 2017, mientras que los primeros informes se tuvieron en 2018.
La mencionada normativa indica que los edificios públicos y privados que posean una altura superior a los nueve metros y tengan además una antigüedad de más de diez años, a partir de la firma del certificado de final de la obra, deberán presentar un informe detallado del estado del edificio y su fachada, con una periodicidad directamente vinculada a la antigüedad del inmueble.
Los edificios de entre 10 y 20 años, deben presentarlo cada cinco años; entre 20 y 35 años, cada cuatro; entre 35 y 50, cada tres; entre 50 y 75, cada dos y si tiene más de 75 debería presentarse anualmente. Teniendo esto en cuenta, el Casino, por ejemplo, debería empezar a contar con un informe detallado de su estructura y los peligros cada dos años, por ejemplo.
También se indica que “el incumplimiento de las obligaciones establecidas en la presente, será sancionado con multas que podrán oscilar entre 5 y 100 sueldos mínimos vigentes para el agente municipal , que cumpla horario normal completo de la Administración Pública Municipal”.
Entre los elementos que debe controlar el profesional matriculado, se encuentran balcones, parapetos de terrazas y azoteas, barandas, ornamentos superpuestos aplicados o en voladizos a fachadas y muros externos; soportes, marquesinas y toldos; carteles, maceteros, paneles premoldeados, mayólicas, mármoles, azulejos, cerámicos, maderas, chapas y todo otro tipo de revestimiento utilizado en la construcción; cuerpos salientes y cerramientos de cualquier material.
Además, algo curioso es que se debe evaluar el buen estado de desagües, ventilaciones y hasta instalaciones de aire acondicionado que den a fachadas o muros medianeros, lo cual hace bastante complejo el análisis y el control, ya que por debajo de los nueve metros que estipula la ordenanza, la Municipalidad puede requerir el cumplimiento, basándose en “criterios de seguridad Publica”. Esto hace que se abarque un alto número de inmuebles de la ciudad, que supera los 150.
Dificultades
Por otro lado, desde el área de Obras Privadas de la Municipalidad no tienen inspectores que corroboren el estado de los edificios, ya que el informe que deben presentar los administradores de consorcios deben estar firmados por un ingeniero o arquitecto, y contar con fotografías y detalles de la estructura del inmueble.
Sin embargo, los administradores de los consorcios han manifestado a las autoridades municipales las dificultades que tienen para afrontar los costos de este tipo de arreglos, por más que entienden que son necesarios, haciendo pedidos especiales de plazos más extensos para poder ponerse al corriente con la normativa vigente. En el medio, puede ocurrir algún problema y, como se dijo antes, la responsabilidad es compartida.
Entonces, existe una realidad compleja en este sentido, ya que los consorcios tienen serios problemas para afrontar los costos de las obras de mantenimiento de los frentes de los edificios (y de los ascensores, que también están regulados por otra normativa) y la Municipalidad debe exigirles que cumplan la ordenanza.
Intento de cambio
Hace poco ocurrió que en la zona de la villa Díaz Vélez se cayó una parte de un edificio que tenía menos de diez años de antigüedad, por lo que no estaba obligado a presentar informes periódicos de ningún tipo, demostrando que la ordenanza tiene algunas falencias y cuenta con un proceso de implementación que se ha vuelto bastante complejo de sostener por la difícil realidad económica por la que pasa el país.
Es importante mencionar que en el año 2021, los colegios de profesionales y los concejales habían tenido encuentros tendientes a hacer modificaciones en la ordenanza y ampliarla, pero finalmente hubo algunos apartamientos de personal en el área de Obras Privadas y eso hizo que hasta el día de hoy falte personal para poder seguir trabajando en eso de manera oficial, habiéndose parado dicha iniciativa a nivel legislativo.
Sin duda, es necesario empezar a estudiar posibles soluciones a estos inconvenientes, que tienen posturas y problemas diferentes de cada uno de los lados: del que debe hacer el control y del que debe ser controlado.////