El peligro latente, hay que actuar
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La noche es un momento del día que tiene sus misterios, lo que la hace interesante. Ese interés alcanza a las diferentes franjas etarias, cada una puede encontrar en la noche actividades y distracciones para pasar agradables y divertidos momentos.
Pero como tiene situaciones interesantes también está lo prohibido y lo peligroso. Por lo cual la noche seduce y preocupa. La cuestión es todo lo malo que puede generar, no sólo en adultos, sino también en jóvenes y adolescentes, que recién empiezan a tener reuniones o bailes y la madrugada comienza a ser un territorio a explorar.
Y acá es donde se generan los problemas porque en esa adolescencia hay curiosidad y ganas de sentirse más grandes, que a veces hace que una persona deba tomar decisiones que pueden traerle inconvenientes.
Para evitar eso no sólo está quienes los aconsejen y los acompañan en su vida, sino también un Estado mediante las diferentes herramientas que posee para evitar problemáticas que luego puedan ser muy difícil de evitar o que le pueden hacer un daño a la salud.
Esto viene al caso porque en los últimos días ha sucedido a la entrada de los lugares donde se realizan las bajadas del secundario que menores han tenido la posibilidad de comprar marihuana.
Algo que sucede y cada vez se alcanza con mayor facilidad y a más temprana edad en todos los rincones de la ciudad.
Por lo cual acá es donde es necesario recurrir a los controles que debe tener el Estado para trabajar en la prevención de este flagelo que destruye personas, grupos familiares y dinamita el futuro de generaciones.
Este avance debe ser en forma completa no sólo desde la seguridad sino también desde la prevención y la educación.
Esos adolescentes que hoy en nuestra ciudad tiene la posibilidad de drogarse deben tener una contención en la escuela que le brinde la información necesaria sobre este tema.
A eso hay que sumarle las necesarias tareas de control por parte de las fuerzas de seguridad y de quienes organizan bailes y fiestas para que nadie tenga acceso a la droga, y lo último es la actuación de la Policía y la Justicia para encontrar a quienes comercializan estos estupefacientes y a quienes son los responsables del narcotráfico en la ciudad.
Lo sorprendente es que todos aquellos que están en los espacios de poder lo saben pero poco se hace dado que el problema se agrava con el paso del tiempo. Y lo peor es que cada vez es más usual y común para aquellos que presencian reuniones, donde se fuma marihuana, y lo ven o se acostumbran a ello.
El tema es que si un joven que recién sale a la noche enseguida sabe o ve a quién vende, cuánto sale o dónde hay, como puede ser que fiscales, instructores judiciales, jueces, policías no sepan nada de esto o “no tengan pruebas”.
El delito está ahí, frente a nosotros, por eso es necesario que se actúe para que no lo lamentemos más adelante como venimos haciéndolo desde hace décadas.
Los adolescentes están emprendiendo un camino, en donde, aunque no les guste, deben ser guiados para potenciar más sus cualidades, como también ser cuidados para que puedan desarrollarse, crecer y fortalecer la comunidad donde elijan vivir.///