El peor regreso a las canchas
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Rivadavia ganaba 3-1 y se afirmaba como líder, pero el partido se suspendió a 25 minutos del final cuando el juez de línea, Maximiliano Luiz, fue agredido por un jugador visitante
En otro capítulo lamentable del fútbol local, el encuentro de ayer entre Rivadavia y Gimnasia fue suspendido a los 19’ del ST, cuando el decano ganaba 3-1 y el asistente Nº 2, Maximiliano Luiz, fue agredido por un jugador visitante tras el tercer gol local. Minutos después de la suspensión por parte del árbitro Miguel Amuchastegui, se conoció en el informe oficial que Luiz indicó a Damián Ferrero, arquero del “Lobo”, como el agresor en cuestión, aunque el golero en su descargo se encargó de desmentir totalmente al línea. Ahora, el Tribunal de Penas dirimirá cómo sigue la cuestión del cotejo.
Antes del escándalo, hubo un partido con distintos matices, donde Rivadavia lo ganó gracias a que madrugó en los dos tiempos, pese a la notoria mejoría de Gimnasia en el primero, incluso terminando mejor que su rival por el doble envión anímico del empate de Morales y la expulsión (apresurada por el árbitro) del arquero Mirco Oliver.
Lo cierto, es que a los 2’, lastimó el local con un centro desde la derecha de Coronel (figura del partido) para la entrada de Abdala, que luego de un rebote definió con una gambeta y toque suave. No obstante, Rivadavia cedió terreno y Gimnasia se animó, encontrando el empate a los 31’ con un gran tiro libre de Morales desde la izquierda, al ángulo más lejano de Oliver.
Aún así, Gimnasia no aprovechó el escenario favorable y tras el descanso el decano invirtió la fórmula, ya que Abdala la armó por izquierda y el que definió de primera por el otro extremo fue Coronel. Allí se afirmó el local, que encontró en otro buen pase de Coronel y en la corrida de Berisiartúa, la clara falta de Ferrero y el gol de penal de Cañete. Desde allí, los jugadores de la visita pidieron invasión de zona al línea Luiz (ver aparte) y todo se desmadró lamentablemente.
Crónica de un final abrupto
Hacía casi un mes que no se jugaba al fútbol en Necochea, sin embargo esas ansias repercutieron para mal en algunos protagonistas. Sin dudas fue lamentable el final precipitado que se dio ayer en el estadio Panamericano, a los 19’ del segundo tiempo, cuando el asistente Nº 2, Maximiliano Luiz, fue agredido en un tumulto por un jugador de campo de Gimnasia, inmediatamente después del tercer gol de Rivadavia (Cañete de penal), que le daba la ventaja de 3-1 al local, lo que obligó a la suspensión del partido por parte del árbitro principal, Miguel Amuchastegui.
Lo cierto es que los jugadores de la visita le protestaban de manera exagerada una supuesta invasión de zona al juez de línea, cuestión de la que se debe encargar el árbitro, pues el asistente debe abocarse a que el arquero no se adelante. Más allá de ese detalle reglamentario y de que la policía llegó tarde a la zona (como siempre), causó sorpresa unos segundos después ver a Luiz acusando un golpe en la zona abdominal, lo que llevó a la confusión acerca de si había sido un proyectil de la parcialidad visitante (ubicada detrás del asistente), o efectivamente, una agresión de un jugador.
Tras algunos minutos de confusión (ya que mientras Amuchastegui dirimía qué hacía, otro grupo de jugadores se peleaba en la mitad de la cancha), la terna arbitral se retiró al vestuario y con los protagonistas aún en el césped, unos instantes después llegó la información de la suspensión del partido.
Sin embargo, lejos de llevar claridad, una vez en el vestuario trascendió del informe arbitral que el agresor había sido el arquero visitante, Damián Ferrero (hizo su descargo aparte), quien fue demorado por la policía para tomarle los datos. Luego de ello, pasaron unos 40 minutos en los que los vestuarios se fueron despoblando y quedó lugar para la llegada del médico, Claudio Cuffia, quien confirmó que Luiz había recibido un golpe de puño en la zona de cartílagos, lo que le había hecho perder por unos instantes el aire, pero que se encontraba bien.
Luego de ello, hubo lugar para la palabra del árbitro Miguel Amuchastegui (ver aparte), mientras que Maximiliano Luiz no quiso dar declaraciones al retirarse escoltado por los efectivos policiales. En fin, una situación lamentable que le pone un lunar más a un calendario futbolístico enrarecido y en una fecha llena de incidentes, con situaciones confusas como la agresión del línea Luiz, quien al parecer, indicó a la persona equivocada como su agresor.
Incidentes también en Reserva
Ya venía caldeada la tarde en el Panamericano desde el partido de Reserva, donde Gimnasia le ganó 1-0 a Rivadavia. Sin embargo, en una jugada polémica tras una pelota detenida, el arquero del Lobo, Gonzalo Almaraz, aplicó un golpe a un rival y fue expulsado por el árbitro Javier Gómez. Pero más allá de un tumulto dentro del campo de juego, la descarga máxima del golero se dio en zona de vestuarios, donde aplicó un fuerte golpe al vidrio de la puerta local, que hizo estallar el cristal, mientras los jugadores de Primera de Rivadavia iban saliendo uno a uno sorprendidos por la situación. Todo ello derivó en que Gimnasia debió cambiar el arquero suplente en planilla de Primera, lo que llevó a otra situación bizarra, ya que firmó en ese lugar el defensor Leonardo Pérez, ausente ayer en el equipo por un desgarro.
El descargo de Ferrero y Amuchastegui
Inmediatamente después de haberse enterado por la policía que había sido indicado por el asistente Maximiliano Luiz como su presunto agresor, el arquero de Gimnasia, Damián Ferrero, solicitó hablar con los medios para desmentir totalmente ese hecho. “Es triste hablar por esto, tengo la suerte de jugar hace mucho en la Liga y una forma de manejarme en todos lados. Me enteré que el línea (Luiz) pasó agresión de parte mía y es algo que no sucedió. He estado en situaciones mucho peores en otros clubes y jamás he agredido a nadie, creo que tengo dos expulsiones en 16 años en Primera. Me duele muchísimo que me acusen de algo que no hice, estoy custodiado por la policía y no puedo salir de la cancha. Es una situación bastante oscura, sobre todo porque que no pasó, yo reconozco que por ahí me tienen que echar por exceso verbal o por el penal que hice, vaya y pase, pero que pase esto es una vergüenza”.
Del lado arbitral, Luiz no quiso declarar, aunque sí dio la cara el juez principal Amuchastegui, quien relató que “cuando me di vuelta, tres jugadores de Gimnasia se acercaron a mi compañero, de los cuales uno le pegó un golpe de puño en el abdomen que le provocó mucho dolor. Cuando me acerqué, (Luiz) me dijo que no podía respirar y que le había pegado el “1” (Ferrero), aunque yo tenía la duda si le había pegado un jugador o si la agresión había venido de afuera. Entonces fuimos al vestuario para llamar una ambulancia, y luego el médico confirmó que estaba bien y que tenía que tomar un antiinflamatorio. Así que llamé a los delegados y procedí a suspender el encuentro, ahora yo paso el informe y luego tendrá que decidir el Tribunal de Penas”.

