El peronismo y su grieta
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«Suele haber una grieta
en todo, así es como
puede ingresar la luz»
Leonardi Cohen.
La grieta se ha convertido en un lugar común, no sólo en la política, donde se resalta notoriamente y afecta en muchas ocasiones sociales, culturales o deportivas, se es muy propicio a tener diferencias, escuchar poco e intentar forzar ideas, colocar de un lado a los buenos y del otro a los malos y el repetido discurso de echarle siempre la culpa al otro sin asumir un segundo de autocrítica, esto es moneda corriente.
Aquella frase «cuando los peronistas nos peleamos somos como los gatos en el tejado, nos estamos reproduciendo», tiene una parte de razón y otra que deja duda, no hubo reproducción y si diferencias en el 83 cuando triunfó Alejandro Armendáriz de la UCR, en el 99 cuando golpeó la Alianza y en el 2015 María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, bastión históricamente inexpugnable del peronismo, que vio perder a las figuras del movimiento en ese tejado no hubo reproducción, sino enojos, cortes de boleta y formación de estructuras por fuera del partido Justicialista, una forma excluyente que termina en derrota.
En este presente la grieta puede acentuarse o ser simple fisura, los últimos movimientos en cuanto a cambios en el PJ como el avance arrollador de «La Campora», como poder real surgido desde el gobierno con una lapicera en mano, un encierro dentro de su micro clima, en una olla a presión, que bien sabemos lo que ocurre cuando se destapa hace que en todo el territorio bonaerense se hagan sentir muchas voces, cada día más, otras todavía mutis por el foro esperando el momento y algunos callando pero no otorgando y Necochea, no es una excepción, se está comenzando a sentir, aquello de «si no te gusta donde estás, muévete, no eres un árbol».
Rojas salta sobre la grieta
Unificar detrás de un nombre o un proyecto común al peronismo de nuestro distrito es de una complejidad que al menos en el corto plazo parece muy dificultoso, lo difícil puede hacerse pesado, lo imposible es nunca.
Rojas huérfano de la maquinaria política de antaño que lo llevó a la intendencia navega ahora de acuerdo a su impronta con la libertad de las manos libres, manteniendo un diálogo fluido con el gobernador de Buenos Aires, con la necesaria premisa de no perder el hilo comunicacional con distintos sectores y tomando decisiones en su propia estructura, un verticalismo disimulado con rasgo vecinalista con la intención de rescatar algo de octubre del 2019 y mostrar algo de frescura a la sociedad, de cara a la renovación legislativa.
Rojas hace equilibrio para que la balanza no se incline demasiado a un lado, esa simetría para conservar un electorado donde el independiente termina definiendo una elección y es lo que quiere conservar, en armonía cuando con su grupo termine de delinear la lista de concejales.
Nadie desconoce la procedencia peronista del intendente, como tampoco sus movimientos apuntando hoy al objetivo de mayor amplitud y pluralismo,
El mensaje ante la sociedad quiere ser prístino y esto no se hace con palabras sino con acciones, sabedor que al haberse alejado de la boleta de Juntos por el Cambio tomó una decisión sin retorno y con ello abandonó gran parte del electorado, sin saber a ciencia cierta lo que representa cuantitativamente pero, sin desconocer esa realidad.
La diáspora peronista parece ir asomando
Ha comenzado a verse amenazas en el cielo peronista y las voces, desde altos dirigentes a antiguos militantes, pasando por nuevas generaciones, empiezan a oírse y “ruidos de corceles y de aceros”
El decir de la mayoría es analizar lo incomprensible, tal vez adelantarse con la renuncia de los componentes del partido Justicialista, algunos aceptando gustosos, otros a regañadientes y varios en señal de rebeldía, incluso con presentaciones judiciales que lógicamente no prosperarían, con el objetivo de no renunciar anticipadamente al mandato impuesto hasta diciembre dentro del partido. La designación anticipada de Máximo Kirchner, en la conducción bonaerense con un poder, que ya tenía la «La Cámpora», abarcando a los 135 distritos de la Provincia, el nuestro no es excepción, sabiendo los dirigentes pejotistas que tiene varias lapiceras la joven guardia pretoriana, que lleva el apellido “del Tío del 73” tiró por la borda varias ilusiones, cuando en pocos días comiencen a surgir los nombres que buscarán ser candidatos a senadores y diputados provinciales además de los concejales.
Es un intríngulis descifrar la cantidad de peronismo disperso y las muchas líneas que responden a otros dirigentes, la larga lista incluye desde Roberto Lavagña, al Sindicato de Gastronómicos y su estructura del partido «Tercera Posición” el exintendente, José Luis Vidal, quien tiene su padrino político en la sección es el diputado provincial Juan Pablo de Jesús, Consejero del PJ y exintendente del partido de la Costa; el actual Ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, con quien se alinea Antonio Vilchez, actual titular de la Usina Popular Cooperativa y pretende conducir el PJ local, no faltan los seguidores del ex Secretario de Industria y Comercio «K», el vehemente Guillermo Moreno, quien ha llegado a pedir su desafiliación del peronismo enfrentado visceralmente al presidente Alberto Fernández y la lista podría ser extensa, incluyendo posturas de los movimientos sociales, «Peronismo que Viene», Roberto Gómez Conducción, el Frente Renovador representado por los hermanos Jimena y Facundo López, sectores sindicales sin alineación plena, el partido Fe volviendo a integrarse al justicialismo sin determinación de lugar, sector o referentes y así podríamos continuar estas divisiones que puede encontrar a los sectores peronistas haciendo cada uno su rancho aparte en las elecciones previstas para octubre, previas Paso en agosto, aunque nadie puede afirmar como cerrará el calendario electoral en la imprevisibilidad de la tortuosa morfología de la política argentina.
La pregunta es ¿cuánto quedará fuera de las conversaciones, qué harán las líneas que sean marginadas o ignoradas? a veces recién con los resultados electorales y más si son adversos, se recapacita sobre ciertos errores que suelen cometerse.
La otra es ¿algunos apuestan al golpe al mentón, aunque no sea de nocaut para comenzar una especie de reestructuración pensando en el 23, o las divisiones ya no serán como ocurrió tantas veces, un reacomodamiento de piezas sino algo definido por largo tiempo?
En Necochea hay dos cosas claras, el partido Nueva Necochea del Intendente y la segura interna UCR-Pro, si no logran la lista de unidad, que seguramente terminará determinando el votante en el cuarto oscuro, el desparramo peronista alimentara varias bocas, al menos en este año de renovación legislativa, mientras otros engordan sus ganado, el propio justicialismo debilita a los suyos.
Mientras tanto cada sector lleva en su mochila y no quiere abandonar el mote del peronismo y acomoda su doctrina de acuerdo a las circunstancias y a sus propios relatos. Parece cierto que «se reproducen en el tejado», pero no todos vuelven a la misma casa.///