El poder de escucha
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El rol de los trabajadores sociales, sus ámbitos de trabajo, y cómo ven la sociedad actual y sus problemáticas
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El trabajo social se define como una profesión basada en la práctica que promueve el cambio y el desarrollo social, el fortalecimiento, y cuyos principios son la justicia social y los derechos humanos. Los profesionales consultados recalcaron que se trata de una carrera a la que hay que ponerle el cuerpo, tener poder de escucha y espera para llegar a una resolución práctica en situaciones de carencia.
A nivel distrital, hay alrededor de 160 profesionales, siendo 140 en ejercicio entre Necochea, Lobería y San Cayetano, que están nucleados en el Colegio de Trabajadores Sociales que tiene sede en nuestra ciudad, en calle 62 Nº 2184.
Los profesionales trabajan en diversos ámbitos que abarcan distintas esferas del Estado, como puede ser educación, salud, tercera edad, discapacidad, medio ambiente, etc.
También pueden desempeñarse en ONG, aunque el mayor empleador es el Estado, siendo entre un 90 y 95% empleados del Estado.
A nivel local en el municipio, los trabajadores sociales desarrollan tareas en Desarrollo Social, centros de salud, hospitales, servicios sociales, como asi también en el Hospital Neuropsiquiátrico, residencias de adultos mayores, en Pami, Patronato de Liberados, en la Justicia, asesoría de incapaces, departamento pericial, CPA y en las escuelas públicas, donde hay equipos de orientación.
Una de las falencias que notan los profesionales es que en los colegios privados no tienen trabajadores sociales y «suelen compensarlo con psicopedagogos y psicólogos”, expresó Gisela Aprea Castro, secretaria del Colegio de profesionales.
Tanto a nivel provincial como local, el colegiado surge en el año 1989, cuando se crean los diferentes distritos que tienen relación con los departamentos judiciales.
Julio Negro, presidente del Colegio de profesionales recordó que «la primera sede fue un Renault 4, luego un garaje, una casa prestada hasta que finalmente en el año 2008 se concretó nuestra sede en calle 62, frente a la Escuela Municipal de Artes”.
Tanto Negro como Aprea, destacaron que desde la profesión no se trata a la persona como algo individual, sino teniendo en cuenta el contexto que lo rodea.
«Nosotros trabajamos con entrevistas en la oficina o en el domicilio y después los siguientes encuentros se planifican con la persona y vas haciendo las evaluaciones correspondientes, teniendo en cuenta los puntos que se lograron. Siempre tratamos con la persona, el grupo familiar y la comunidad del barrio”, aclaró la trabajadora social.
En las entrevistas hay gente que está abierta y cuenta su problema y en otros casos, están menos predispuestos y tienen que preguntar y repreguntar para poder obtener los datos que necesitan.
Gisela Aprea indicó que «es fundamental respetar los tiempos del otro y generar el vínculo con la persona lleva tiempo, además la solución nunca es acabada, es decir, que la solución está en cada individuo”.
En este sentido, aseguró que nunca se acota la resolución de la situación problemática, sino que se está permanentemente trabajando. A veces la persona está dispuesta sólo a tener una entrevista y resolver una situación en particular.
Por su parte, Julio Negro señaló que «estamos para dar una mano, uno no puede forzar a la otra persona para que hable, hay que tener capacidad de espera y escucha, que es la base de nuestra profesión, saber analizar sin poner en cuestión, siempre estar atento”.
Hay determinadas situaciones que exceden a la profesión y los trabajadores sociales pueden hacer una derivación.
Carrera
Vale señalar que el presidente del colegio de profesionales marcó la diferencia que hay entre un asistente social y un trabajador social, mencionando que tiene que ver con el nivel de profesionalización, con lo que se ha ido avanzando en las unidades académicas, es decir, el asistente social responde a un paradigma que tiene relación exclusiva con la asistencia, en cambio, el trabajo social no sólo asiste sino que construye, orienta y gestiona.
En nuestro medio, en el año 2008 se abrió la carrera terciaria de manera simultánea en distintos institutos educativos, lo cual permitió que egresen nuevos profesionales, y se notó sobre todo con la primera camada en el año 2012.
Hace dos años se cerró la carrera porque fue notable la gran cantidad que había de jóvenes recibidos y actualmente están terminando sus estudios la última camada.
En este sentido, Negro puntualizó que «siempre se pretendió que haya un acompañamiento del Estado, no sirve que una carrera este tanto tiempo abierta, si no tiene al mismo tiempo un correlato desde las diferentes esferas estatales que acompañen la demanda de trabajo”.
La demanda de profesionales existe y se podría brindar desde el Estado mejores servicios, con más profesionales pero por diferentes cuestiones como falta de infraestructura y cuestiones presupuestarias no hay ese acompañamiento, comentaron los profesionales.
Dada esta situación, gran parte de los jóvenes que se graduaron se encuentran desocupados o haciendo tareas laborales que no tienen que ver con el trabajo social.
Inclusive chicos que estudiaron afuera, en Buenos Aires, La Plata, Tandil o Mar del Plata se encuentran en esa masa de profesionales que hoy tiene problemas al momento de insertarse laboralmente.
El presidente del colegio, manifestó en este sentido que «es un tema que lo venimos trabajando desde hace mucho tiempo, analizando mecanismos alternativos, hablar con instituciones como obras sociales que requieren de la presencia de trabajadores sociales, pero lamentablemente parecería que la profesión la puede ejercer cualquier persona, pero no es así”.
La carrera de trabajador social tiene una duración de cuatro años y la licenciatura de cinco.
A nivel local están trabajando con el Colegio provincial, la Universidad de Luján, de La Plata, Tandil y Mar del Plata para quienes sean técnicos tengan la posibilidad de hacer extensiones y lograr la licenciatura.
En pos de seguir avanzando, los profesionales se preparan, capacitan ya que su tarea involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.
Jornadas provinciales
Cabe resaltar que ayer culminaron las jornadas provinciales de Trabajo Social, en la sede del Club Huracán, siendo exitosas por la numerosa participación de profesionales, siendo más de 1.000 los que llegaron desde distintos puntos del país.
Al respecto, Julio Negro aseguró que «el balance es positivo tanto a nivel provincial como distrital”, añadiendo que «la presencia masiva de colegas nos halaga, con éxito se desarrollaron muy bien”.
Por un lado, se discutió las condiciones laborales que desempeñan los trabajadores sociales y se abordó el foro de ética profesional.
Consultados sobre la problemática actual de la sociedad, Gisela Aprea opinó que «los problemas se siguen sosteniendo porque las políticas no alcanzan a abordar las situaciones y no logran tener impacto en la sociedad”.
En tanto, Negro, manifestó que «el problema básico de la sociedad tiene que ver con la distribución y el trabajo, lo que conlleva a otros problemas. Hay una franja que no logra insertarse laboralmente y emprenden estrategias de supervivencia para subsistir”.
En el marco de las jornadas se contó con la presencia del panelista Modesto Guerrero, periodista y especialista en análisis internacional, nacido en Venezuela, que reside en Buenos Aires.
Actualmente hace periodismo, dirige Agencia.info y escribe para medios de Venezuela, Colombia, Bolivia y de vez en cuando escribe para medios de España.
Al consultarlo sobre la situación que atraviesa su país reflexionó que «viajo permanentemente y en Venezuela me preocupa la sociedad, me impacta ver pancartas proponiendo una guerra civil. Es una sociedad que hoy la está pasando mal”.
Con respecto al trabajo social, el periodista señaló que «en la Argentina el trabajo social tiene el rango que no tiene en otros países como en Venezuela donde fue fugaz en la década del ‘ 70”.