El primer título del vigente dominador de nuestro basquet
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El recuerdo de la consagración de Villa del Parque en 2004, curiosamente con un festejo contenido. Desde entonces sumó casi un trofeo por año
Adrian Stolarczuk
Redacción
Así como lo hizo Rivadavia en varios pasajes de la historia o en su momento Huracán, indudablemente el Club Villa del Parque es el vigente dominador de nuestro basquet, sumando desde su aparición en Primera nada menos que 14 títulos en 16 temporadas, además de disputar un total de 14 finales en los últimos 18 torneos organizados por la Asociación de Necochea. Un notable camino que no se recorrió de un día para el otro y que dio sus primeros pasos allá por 2004.
Si bien el club está por cumplir 60 años de su fundación, tuvo sus vaivenes y sus momentos de silencios. Uno de sus “renaceres”, y hoy con el paso del tiempo siendo determinante para este presente, se vivió en ese 2004, bajo la presidencia de Julio Irigoyen. Tantas veces se habla de proyectos y son pocas las que el tiempo ve concretados. Sería determinante el trabajo de Gabriel Wasowski quien con el ímpetu del hincha fue construyendo su condición de notable dirigente, entonces desde la nacida subcomisión de básquetbol del club. El otro puntal estuvo más cerca de la cancha: Maximiliano Salguero, como entrenador y líder del grupo. No sólo en la gestación de esta histórica seguidilla de títulos locales sino además en la concreción del mayor logro de este deporte en Necochea en los últimos 20 años, alcanzando la final del Torneo Provincial de Clubes en 2009, y sosteniendo el proyecto, estando también en el banco como técnico en la última consagración hasta aquí, en 2017.
Túnel del tiempo
La mesa del campeón, entre dirigencia, cuerpo técnico y jugadores estaba completa. Aquella primera incursión del “León de la Playa” en el básquetbol también conjugaba nombres de relevancia en el plantel. Y no sorprendió que llegara a la final en el Torneo Apertura, en julio de ese 2004. Pero debió aprender de la derrota, siendo superado en la definición en un tercer partido por Rivadavia, campeón el año anterior, y conducido por Federico De Agostini. La tensión en los partidos, animados en el Piso de Deportes y en el “Gigante” de Huracán (por entonces Club Ciudad) donde Villa hizo las veces de local, mezcló las pasiones que se viven en las tribunas del fútbol, un color y calor bienvenido para el basquet. Para los hinchas conocedores, más habituados a los gimnasios, resaltaba la curiosidad de que el 90% de los jugadores que buscaban destronar a Rivadavia y vestían los colores “neroazurros” habían nacido o tenían pasado en el decano. Fueron iniciales en aquella primera final para el villense: Enrique Salguero, Matías Guzmán, Diego Bernardez, Carlos Felix y Nicolás Paganini. Luego ingresaron Mauro Jensen, Jorge Apreda, Maximiliano Paterno y Christian Salto. Esa temporada también alternaron en el plantel Marcelo Medinabeitía, Martín de la Hoz, Carlos Vergé y Fernando Cont.
Del otro lado, con la camiseta de Rivadavia, se destacaba Hernán Pastrello, hoy un símbolo de Villa del Parque.
Revancha Oficial
En el Torneo Oficial que comenzó unos días después, otra vez Rivadavia y Villa del Parque serían los grandes protagonistas y llegarían a la final. Para el segundo torneo, los dirigidos por Maximiliano Salguero incorporaron como refuerzos a Fernando Iorno e Ignacio De Lizaso hijo, otro nacido en Rivadavia y que volvía al básquet después de un paso de tres años por el rugby en Mar del Plata.
Villa del Parque mostró su poderío culminando invicto la fase regular y derrotó en semifinales al Club 9 de Julio. El decano fue de menor a mayor y debió trabajar mucho para dejar en el camino a Ciudad de Necochea en las semifinales, en un polémico tercer partido que no culminó por incidentes.
Festejo contenido
Curiosamente el equipo más ganador de los últimos 15 años en el básquetbol de Necochea no pudo celebrar aquel primer éxito como se merecía. Fue un festejo algo contenido, a la espera de una resolución del Tribunal de Penas que recién se expidió al año siguiente…
Dentro de la cancha no hubo dudas. En la primera final, el domingo 5 de diciembre de 2004, en el “Gigante”, Villa del Parque se impuso por 77-64 con Iorno como goleador con 19 y los aportes de “Quique” Salguero y Nicolás Paganini, ambos con 14 puntos.
La previa al segundo juego en el Piso de Deportes, el miércoles 8, estuvo envuelta en la polémica. El lunes Rivadavia presentó una nota ante la Asociación protestando los puntos del primer partido por la supuesta indebida inclusión del jugador de Villa Carlos Felix y solicitando el aplazamiento de la definición hasta tanto se resuelva. El Tribunal no aceptó el pedido de prórroga, pero quedó en suspenso el estudio del pedido de puntos. En ese clima se jugó la revancha. Y Villa del Parque volvió a ser superior, imponiéndose 66-57. Hubo festejo y vuelta olímpica pero la salvedad de tener que esperar el fallo del Tribunal sobrevoló la consagración en la cancha. Ignacio De Lizaso fue el goleador con 20 puntos y completaron los iniciales villenses Enrique Salguero (15 puntos), Walter Ríos, Fernando Iorno (11 puntos) y Nicolás Paganini. Luego ingresaron Matías Guzmán y Jorge Apreda, mientras que completaron la planilla Juan Andrés Elicetche y Mauro Jensen. Rivadavia formó aquella noche con Hernán Pastrello, Nicolás Mazzucchelli, Emanuel Yasevalli, Mauricio Ranalli y Juan Merlo como iniciales.
Lo respaldó
Aquel gran equipo y la notable campaña invicta no quedaron en eso nada más, como suele pasar en nuestras canchas cuando los clubes hacen apuestas espasmódicas y pasan de todo a la nada en pocos meses. Como pregonaron entonces los dirigentes, al año siguiente el club respaldó la apuesta activando sus categorías formativas y estableciéndose en el Polideportivo Municipal, dándole continuidad al proyecto del básquetbol en el club.
A partir de esta consagración en Primera división, la seguidilla de títulos de Villa del Parque tiene el siguiente detalle: Apertura y Oficial 2005, Apertura y Oficial 2006, Apertura y Clausura 2008, Apertura y Clausura 2011, Clausura 2013, Apertura y Clausura 2015, Apertura y Clausura 2017. Pero también son valiosas las numerosas consagraciones desde entonces en las categorías formativas, que terminaron edificando la continuidad de los éxitos en el paso de los años. Allá por 2004 todo tenía el sabor de la aventura, hoy hay bases sólidas y un “León” reinando que no quiere saber nada de herederos.