“El privado se tiene que involucrar más, pero no lo hace por miedo”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/11/felipegarcia.jpg)
Felipe García insistió en que el sector público y el privado deben trabajar en conjunto. Consideró que la ciudad es “riquísima” pero está de “capa caída”. “Hemos dejado de lado el turismo porque no hacemos nada”
Julieta Moreno
Redacción
“Los privados se tienen que involucrar más, pero muchas veces no lo hacen por miedo porque el país es muy cambiante”, opinó el comerciante Felipe García e insistió en la necesidad de que el privado y el Estado trabajen en conjunto para mejorar la ciudad.
Felipe García nació en Pigüé, pero de chico venía a Necochea de vacaciones. Aprendió el oficio de joyero desde muy joven porque su familia estuvo dedicada al rubro de siempre. A los 23 años, decidió irse de su ciudad natal y se planteó como posibles opciones, Neuquén y Necochea. Finalmente primó su gusto por la playa, y en 1976 se radicó en nuestra ciudad, donde abrió su joyería y relojería propia a la que ha dedicado 43 años de su vida. De 2003 a 2016, también incursionó en el rubro de entretenimientos, a partir de la concesión de la pista de patinaje y sector de bowling del Casino. En forma simultánea a su actividad comercial, participó en distintas entidades. En la década del 80, integró una peña que tenía un auto de carrera que competía en TC –el primer Ford de Necochea – y en 1984 ingresó a la Cámara Comercial donde estuvo 13 años, ocupando distintos cargos en la comisión directiva, entre ellos el de presidente. En 1997, comenzó a participar en política a través de la Agrupación Comunal Transformadora hasta 2003.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Lamentó el atraso que presenta con respecto a la región y responsabilizó a la ciudadanía como a los dirigentes políticos. Cree que hay que incentivar el turismo y reactivar el Casino para que vuelva a ser un paseo de la Villa Díaz Vélez.
“El capital es miedoso”
“La ciudad es exactamente igual que el país e igual que la provincia de Buenos Aires; son riquísimas pero están de capa caída, año a año están peor”.
Sin embargo, para él, otras ciudades en el mismo contexto nacional, están mejor, incluso con menos recursos que Necochea. “San Cayetano tiene buen campo y Lobería lo mismo, pero tienen playa lejos. Nosotros tenemos campo, playa a un paso, río y puerto y estamos peor”.
Sobre los motivos de esta situación, responsabilizó tanto a los privados, como a los gobiernos municipales que hemos tenido.
“Uno habla con los privados y ve que tienen capital pero no lo invierten, quizás porque estamos acostumbrados a ganar mucho con poco o tenemos miedo que nos lo saquen o que venga algún impuesto extra; el capital es miedoso”.
En lo que respecta al sector público, opinó que no ve gobiernos que traten de crecer, que apuesten o que busquen una continuidad y se preguntó qué pasó con Necochea que en la década del setenta era el segundo balneario del país.
A su criterio, cree que no se trabaja en conjunto entre el privado y el público. “Ahora va a asumir un nuevo intendente y más allá que lo hayamos votado o no, toda la ciudad lo tiene que apoyar y el intendente tiene que entender que el apoyo es para que la ciudad crezca, no porque él es el mejor”.
En este sentido, dijo que las últimas intendencias, tanto la de Horacio Tellechea como la de Facundo López, fueron tristes y criticó el ingreso de amigos a la Municipalidad.
“Creo que Taraborelli tenía 15 funcionarios públicos, entre secretarios y directores, y ahora hay 49 y se habla que había otro tanto con sueldos de funcionarios”, comentó, al tiempo que se preguntó: ¿En qué cambió la ciudad? y su respuesta fue “en nada”. En la misma línea, dijo que “la Municipalidad tenía 1.000 empleados y era pujante y ahora tiene más de 2.000 y está peor”.
Posibilidades de desarrollo
Con relación a las posibilidades de desarrollo, consideró que el Puerto está trabajando muy bien, pero hay que insertarlo en la ciudad para que la población no lo vea como un enemigo. En tanto, el campo –a su criterio- es rico de por sí, pero en el caso del turismo, señaló que “se lo ha dejado caer porque no hacemos nada”.
De todas maneras, analizó que toda la costa bonaerense ha decaído muchísimo en comparación con otros destinos turísticos afuera y adentro del país y, en este sentido, cree que tiene que haber un impulso desde la Provincia también.
A nivel local, opinó que habría que ser responsables con los precios para el turismo, aunque también entiende que los impuestos tanto de los propietarios de inmuebles como de los hoteles son altísimos. No obstante, aclaró que en Necochea algo anda mal, si se tiene en cuenta que el último hotel que se construyó fue en 1997, hace 22 años, y tampoco hay demasiadas cabañas, como sí hay en otros lugares turísticos.
En este aspecto, volvió a insistir en que los privados deben involucrarse más, pero “muchas veces no lo hacen por miedo porque el país es muy cambiante”. A modo de ejemplo, mencionó la ribera del río y el cambio que se produjo después de que los vecinos se involucraron con su mantenimiento.
Sobre el parque Miguel Lillo, opinó que hay un grupo que está a la defensiva porque tiene miedo que lo destruyan. Según él, habría que hacer intervenciones puntuales, dotarlo de más servicios por ejemplo, que permitan agrandar el Parque. Al mismo tiempo, insistió en que hay que mantenerlo y cuidar las especies que están en mal estado. “Es un gran pulmón, hay que cuidarlo mucho más y no dejarlo a la buena de Dios ni tampoco rifarlo y dejárselo a las inversiones privadas”.
Para terminar, se mostró esperanzado con el cambio de gobierno porque, a su entender, siempre genera expectativas un nuevo intendente. “Tenemos que apoyarlo, pero del otro lado, nos tiene que demostrar que se va a trabajar en serio para hacer un proyecto a 20 o 30 años, un proyecto a largo plazo para los cinco o seis intendentes que vengan después”.
Volvió a insistir en la necesidad de impulsar la participación ciudadana, a través de las entidades. “En la medida en que los clubes, las asociaciones vecinales, las cámaras se involucren, de a poco se va a empezar a cambiar la ciudad”.
Sobre el Casino: “Nos fuimos y quedó a la buena de Dios”
Felipe García fue concesionario del Casino, del sector de la pista de patinaje y del bowling, desde 2005 a 2016, por lo que tiene una mirada del problema desde adentro.
“Esta administración municipal no sé si tendría algo oscuro o no se dio cuenta, no supo, no pudo pero lo dejó caer”, opinó. Recordó que en el año 2016 se les pidió a todos los concesionarios que dejaran el Casino y él se ilusiono con la idea de que lo pudieran levantar e incluso volver a licitar, pero no fue así. “Nos fuimos y quedó a la buena Dios”, se lamentó.
Sobre lo que habría que hacer, dijo que “lo más fácil es tirarlo abajo, pero no estoy de acuerdo”. A su criterio, todavía es viable. “Hay que convocar a privados para que inviertan, darles grandes posibilidades por varios años y licitarlo por sectores”. Opinó que habría que buscar nuevos servicios, quizás no una pista de patinaje, pero sí podría ser una de skate y, a su vez, reactivar la pileta, el restaurante y el teatro.
“Yo creo que puede haber interés de inversores, si hay un proyecto bueno”, advirtió. Volvió a insistir en que no está de acuerdo en que se demuela ni con que se venda. “Hay que pensar que en los años 70 nos hicieron un regalo importantísimo de nivel sudamericano, porque en esa época se decía que era el más lujoso de Sudamérica”.
La culpa de que esté así –según su opinión- es del municipio, la Provincia, la Nación, pero también de los empleados y de la ciudad que no presionó lo suficiente.///