“El problema de Argentina son los bajos ingresos”
Afirmó Gabriel Vázquez, quien confía en que la producción prevalecerá sobre la especulación financiera
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Gabriel Vázquez está convencido de que era necesario hacer un ajuste en la economía argentina, porque el actual presidente Javier Milei se encontró al asumir en diciembre pasado con una “situación terminal”, producto de “un modelo agotado”, tras “20 años de populismo”. Y evaluó que entre las diversas variables, hoy “el principal problema que tiene la Argentina es que los ingresos son muy bajos”, por lo cual urge la recomposición de los mismos, tanto para jubilados, trabajadores y empresarios.
El economista y empresario de la construcción manifestó estar “de acuerdo con algunas medidas del nuevo gobierno y con otras no”, pero no tiene dudas de que “hay que avanzar rápido y a fondo para cambiar estructuras que tenemos enquistadas en la Argentina, incluyendo las empresarias”.
Vázquez considera que en el terreno económico el gobierno avanza en la dirección correcta, porque éste es “un modelo que fomenta la producción”. Basa su optimismo en que “cuando frenas la emisión de dinero y cortas bicicletas financieras, lo que empieza a surgir es la producción”. Sobre todo en lugares como el sudeste bonaerense, que “es una zona productiva, que aporta, que le mete, no es un lugar donde vivimos de comprar y vender bonos, de hacer bicicletas financieras y de ver cuánto interviene el Estado para ver si nos conviene poner un plazo fijo y comprar un título de deuda”.
Continuó describiendo la esencia de una región en cuya economía la agroindustria es vital. “Te parás en una ruta y ves cómo los chacareros salen a las seis de la mañana para sus campos a producir, como así también los camioneros, al tiempo que la gente del taller repara los camiones. Nosotros vivimos de la producción”.
Contexto
Al iniciar la entrevista Vázquez recalcó que, antes de hacer un análisis de la actualidad económica del país, resulta necesario señalar el contexto en el cual asumió el actual gobierno y no hacer una evaluación “como si viniéramos de Suiza, Noruega, Paraguay, Uruguay y hasta de Bolivia”, marcando un contraste entre los distintos niveles de estabilidad de esos países y la inflación registrada en la Argentina.
“Estábamos en una situación claramente terminal, con un modelo agotado, con faltantes de todo tipo, con un tipo de cambio que no reflejaba la realidad, a tal punto que estuvieron frenadas durante muchos meses las importaciones”, subrayó. Y acotó que “ganara quien ganara las últimas elecciones, tenía que hacer un ajuste”, ya que “todo lo anterior era un absoluto desajuste”.
A su criterio, las dificultades que padece la economía actual son a causa de un modelo que duró 30 o 40 años y que terminó agotado”, añadiendo que el anterior gobierno, con Alberto Fernández como presidente y Sergio Massa como ministro de Economía, a fin de que el peronismo llegara con chances a las elecciones, implementó “diversos planes platita” e hizo “los desbarajustes más increíbles”, que “no resultan gratuitos”.
Esas medidas, apuntó, tuvieron como fin “anestesiar una situación que era terminal”, llegándose a tal punto que “hoy ni siquiera Milei está llevando adelante cabalmente la política que él quiere”, sino que “lo que está haciendo es tratar de que no se le muera el paciente, por decirlo de alguna manera. El déficit fiscal estaba desbordado, la situación monetaria era terrible y se imprimieron billetes sin ningún tipo de respaldo”.
A modos de ejemplo de la pérdida del valor de la moneda, indicó que para pagar la cuenta en un restaurante “o para comprar una heladera hay que llevar un bolso con billetes”, las cuales “no son situaciones normales” y “no le podemos adjudicar esa la responsabilidad al gobierno de Milei, que tiene apenas 60 días”.
Insistió Vázquez en cuestionar la emisión de dinero, señalándola como causa del proceso inflacionario. Y explicó que el alza de precios no se produce inmediatamente cuando se emite dinero, sino tiempo después. “En un país normal, ese rezago tarda hasta tres años. En la Argentina entre seis y nueve meses”, acotó.
Al respecto, evaluó que “si se corta la emisión, como lo hizo Milei en enero, hasta agosto o septiembre tendremos un rezago de inflación a causa del dinero emitido anteriormente”. El economista confía en que “la inflación va a ir en sentido descendente a medida que pase el tiempo”, añadiendo que posiblemente en febrero será del 10 al 16 por ciento.
Distorsiones
Vázquez señaló una serie de distorsiones que ha generado el devenir de la economía nacional, como el hecho de que hoy haya más de un 50% de personas bajo la línea de pobreza. O la abrupta caída en los ingresos que suelen tener trabajadores que se jubilan.
“Todo eso es el resultado del desbarajuste y descontrol que tenía la economía argentina hasta el 10 de diciembre. Vino Milei y está haciendo un ajuste ultra ortodoxo. El ajuste había que hacerlo sí o sí. Podemos discutir si un poco más o un poco menos, pero las variables había que encausarlas”, enfatizó.
Volviendo a citar ejemplos de la descomposición de la economía, recordó que “cuando el litro de nafta costaba $350 el agua mineral estaba $800”, acotando que “antes veíamos por televisión que en Venezuela la nafta era más barata que el agua mineral y decíamos que eso era un disparate. Y acá en la Argentina lo vivimos”.
Continuando con las distorsiones económicas, añadió que en los últimos cuatro años las tarifas de los diversos servicios se incrementaron un 60%, en tanto que los salarios aumentaron un 800%. Y se preguntó: “¿Cómo hace para funcionar una empresa a que los costos de todo tipo le suben un 800% y le dejan aumentar la tarifa un 60%?”
Por eso es que considera necesario “una recompensación de todo eso y también del salario, porque hoy en la Argentina éste es de menos de 300 dólares, cuando siempre ha sido de mil dólares o más. Mirábamos a China y decíamos que no podíamos competir porque allí se pagaba 500 a 600 dólares a un obrero industrial y en la Argentina el salario era de 1500 dólares. Hoy en China el obrero gana 1500 dólares y en Argentina 400. Y tampoco podemos competir. Ese es el resabio, después de 20 años de tener un populismo absoluto que destrozó todo, nos confundió, nos cambió todos los precios. Y como resultado un trabajador no puede pagar el boleto de colectivo para ir a su ámbito laboral”.
-¿Y cómo hacen las empresa o comercios para continuar, si le suben los insumos, los impuestos, los servicios y las tarifas?
-Esa recomposición va llevar tiempo. Nosotros tenemos empresa constructora. El mes último el dólar quedó estable y los salarios de la construcción subieron un 20%. Si le preguntas al obrero si le alcanza, responderá que ni remotamente. Sin embargo, en dólares, hubo una recomposición salarial del 20%.
Si bien ese obrero no cobra en dólares, la empresa sí lo hace. Cobramos en dólares y en esa moneda el trabajo nos costó 20% más. Ojalá que siga así ese sendero porque el obrero no puede estar ganando lo que gana hoy… Tampoco lo podemos hacer de un día para otro, pero el principal problema que tiene la Argentina hoy es que hay ingresos bajos. Lo más rápido que se pueda, y con la menor cantidad posible de heridos, Argentina tiene que recomponer los ingresos de la gente. Recomponer ingresos de los jubilados, de los empleados, de los empresarios.
Todo se descargará
Respecto de la caída de los ingresos, aportó otra visión de sus efectos. “Vas por los barrios y ves que la gente ya ni siquiera puede pintar su casa. Observas cómo se va cayendo la infraestructura que tenemos. No pueden pintar los edificios y todo se va descascarando, como si estuviéramos en Cuba. Teníamos un nivel de ingresos que se cayó como una plomada. Pero no se cayó en estos 60 días de gobierno de Milei. Es absolutamente injusto tirarle ese sayo al gobierno que está empezando. Esto es producto de un proceso. Pero como le iban aplicando anestesia, planes platita y nos inventaron situaciones que se cayeron como un piano cuando llegó el nuevo gobierno”, relató.
Por último, remarcó la necesidad de una reforma laboral, ya que rigen leyes “de hace 50 años, cuando no existían celulares, ni televisión color y el teléfono era un privilegio”. Y advirtió que “si no hay una readecuación de las leyes laborales no habrá posibilidades de mejorarle los ingresos a los jubilados”, acotando que “la única forma de que esto se produzca es que la gente que hoy está trabajando por fuera del sistema se incorpore al mismo, hagan sus aportes y de esa manera se le pueda pagar más a los jubilados”.///
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