El proceso por sobre el suceso
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/10/Foto-Vigil-e1570403737524.jpg)
Sergio “Cachito” Vigil, referente del hockey nacional, valoró al deporte en el desarrollo personal por sobre un podio
El deporte forma parte de nuestra vida desde pequeños, partiendo siempre desde una premisa saludable. Nada mejor que educar al cuerpo en el ejercicio físico desde chico y generar el hábito en el adulto. Pero el deporte es más que correr, saltar o ser más fuerte. Forma parte de la formación del individuo, tanto como la educación escolar. Con muchos años como entrenador y formador, ese es uno de los puntos que pregona Sergio “Cachito” Vigil. El deporte como formación integral. “Lo que intento es que la analogía del deporte pueda entrar al ser que cada uno desarrolla en la vida, el ser profesional y el ser humano”, manifestó el pasado fin de semana ante 250 personas, en el marco de una capacitación empresarial sobre desarrollo comercial y liderazgo organizada por la comisión de graduados de Ciencias Económicas.
Otra vocación
Para Vigil, hoy entrenador de la Selección de hockey de Chile, esta experiencia de dar charlas no es nueva, lleva casi 20 años, e incluso se ha transformado en una vocación, tan fuerte como el deporte. “Empezó en 2001, todavía como entrenador de Las Leonas. Me llamaron para dar una charla en Wal-Mart. Después una derivó a otra, y después a otras más. Ene se momento fue una gran alegría y también un gran desafío. La charla tenía que ver con trabajo en equipo, motivación y liderazgo”.
No fue solamente un monólogo deportivo. Pasional y didáctico, Vigil se comprometió en su nuevo rol: “Estaba acostumbrado a estudiar a mi equipo desde todo aspecto y a partir de ahí construir una planificación. Y empecé a hacer lo mismo con las empresas, estudié sus necesidades, la situación. Cuando hablé en Microsoft, en 2001, el tema era como superar la adversidad. En aquel momento a los vendedores, por primera vez se les hacía difícil, estaban teniendo emociones de frustración que nunca habían tenido. Imaginé una charla y busqué una analogía entre lo que les estaba pasando a ellos y mi experiencia deportiva. Y después fui creando conceptos análogos en situaciones de adversidad y a partir de ahí se genera la interacción con la gente”.
“Momento bisagra”
Más allá del movilizador momento: “Quedamos todos conmovidos”, explicó, reconoció además que “se generó después momento bisagra en mi vida. El gerente de recursos humanos de la empresa me dice, ‘no me has dado el importe de tu charla. Acá tenés un cheque, cualquier cosa lo modificas’. Yo no le presté importancia y él se dio cuenta que yo no habría reparado en la cifra del cheque. Me insistió y cuando lo abrí era cuatro veces más de lo que yo cobraba por todo un mes entrenando a Las Leonas. Y para colmo en ese momento, que se cobraba por sistema de becas, estábamos cinco meses atrasados. Incluso después de haber ganado el Champions Trophy en 2001, por primera vez en la historia”. Aunque la incredulidad y la negación fue la primera reacción, Vigil aceptó las reglas del juego y las aprovechó a su favor: “Me dijo, vos no viniste un día, esto tiene que ver con una experiencia de muchos años. Tenés que saber que así como el fútbol tiene otra llegada que el hockey, hay mercados diferentes. Las charlas con empresas tienen otros valores. Te pido que la próxima vez te asesores. Fue algo revelador. Años después me ayudaron a construir el primer software de análisis para los partidos. En esos momentos llevaba un TV de 21 pulgadas a los viajes y la doble casetera, mientras los alemanes y los holandeses iban con sus computadoras. Igual así ganamos el Mundial 2002. Igual eso quiere decir que nuestras charlas eran lo ideal, ellos en 20 minutos decían lo que yo tardaba dos horas. Microsoft me ayudó mucho para cambiar eso. Y también en el boca a boca que se generó con esa charla. Así surgió esta vocación, comencé a descubrirla y también fue una oportunidad, porque gracias a ese dinero que recibíamos con las empresas, podíamos utilizarlo para comprar materiales que no teníamos, las primeras computadores o para que viajen los colaboradores con nosotros, tener asistente de video, psicóloga. Se terminó invirtiendo en el hockey”.
El éxito
El título del mundo con Las Leonas en 2002 y las medallas olímpicas de plata en 2000 y bronce en 2004, encabezan el extenso palmarés deportivo de Vigil, que también fue seleccionador del equipo nacional masculino y en su etapa como jugador fue campeón panamericano y representante en mundiales, entre otros méritos. A los 54 años, a pesar de su deseo de ganar, reconoce que le da más valor a otras cosas. “¿Qué es el éxito? Era un tema de mis charlas. Yo no lo asociaba a un suceso, sino a un proceso. El éxito es una permanente conquista, encontrar espacios de aprendizaje constante, sacar todo el oro de adentro. El éxito es ser capaces de superar adversidades”.
Hoy, esas son herramientas para aplicar en todos los ámbitos, no sólo en el deporte. “Desde chico pude distinguir que el que hace deporte, el padre, el hijo, el profesional, el amigo, antes que cualquier cosa es una persona al que le pasan cosas y tenía emociones. Eso me movilizó siempre, como el deporte, la competencia, la docencia y las relaciones humanas que se producían a través de la interacción deportiva. En la alta competencia todos los días buscamos mejorar nuestra performance anterior. Cada vez que finalizamos el día, cuando inicia otro, empieza a actuar un nuevo ser que aprendió del evento anterior. Viví la alta competencia como un desafío humano y deportivo, pero en ese orden. Lo primero que trabajé es que (la persona) encuentre su campeón interior. Y que a través de eso y como consecuencia, más allá de si se logra un campeonato no, lo importante es esa búsqueda de la excelencia. Y que en ella podamos cada día ser un poco más campeones en nuestra técnica, en lo humano, en lo estratégico o en relacionarme. Por su puesto que en ese momento nos da alegrías o tristezas pero no es lo esencial, sino lo circunstancial”.
Y aun hoy valora el proceso más allá de las medallas: “la mayor gratificación es que lo logrado por Las Leonas sobrevivió al suceso. Entiendo que a las charlas me llamaron por el suceso, pero los que los conmovió en realidad fue el proceso. Cuánta gente tiene un proceso maravilloso pero porque todavía no ocurrió el suceso no es convocada a una charla. Y esas personas pueden estar al lado tuyo”.
Quizás por eso, a la hora de un balance, afirmó que “siempre elegí (para trabajar) un espacio para sembrar, aunque la cosecha no tiene que ser en vida, me toque estar o no. Me queda ese aprendizaje y muchos desafíos como esos en el hockey, en la vida, en la docencia, pero no están relacionados con logros numéricos sino con procesos humanos, sino en la alta competencia de la vida. No me quita el sueño una medalla. Pero en cambio no podría vivir con un grupo humano intentado transformarlos, con ganas de crecer, con nobleza, convicción y determinación”.