El productor más buscado del trap en el país
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Big One pasa unos días de descanso en Necochea, junto a su familia y contó cómo fue su evolución profesional
Por Ian Larsen
Big One, el productor musical que hace los beats (instrumentales) y la mezcla de las canciones de un alto porcentaje de los artistas más conocidos del trap y del pop de nuestro país, llegó el pasado martes a Necochea para pasar las fiestas con su familia y el 5 de enero retornará a Buenos Aires para seguir trabajando.
Tras pasar la Navidad con amigos y familiares, recibió a Ecos Diarios en su casa y contó la historia de cómo pasó en dos años de grabar en su habitación a producir canciones para artistas como FMK, Tini Stoessel, Beret, Lit Killah, Lali Espósito, Paulo Londra, María Becerra, Cazzu y Duki, Tiago PZK, entre otros.
Inicios en la música
Daniel Ismael Real, nombre que figura en su DNI, está próximo a cumplir 28 años y es nacido en Necochea, lugar que, a pesar de vivir en Buenos Aires, sigue visitando porque aquí viven sus abuelos, su padre y algunos de sus tíos.
Sus inicios fueron en el año 2009 y estuvieron directamente vinculados al rap y, en menor medida, a la música electrónica. Sus primeros trabajos fueron producir los discos del rapero Q-ki Dones, y luego del dúo que formó junto a Max Epstein, La CRU. “Con Q-ki tuve la oportunidad de trabajar junto a otros artistas con los que él colaboró y esos fueron mis inicios. El aprendizaje del productor es más solitario, desde la casa. Yo empecé en la casa de mi abuela, atrás del Hospital, y un día se me ocurrió llamar a los que estaban rapeando acá, que eran Q-ki, Fakrap…les gustó, y así empezamos a hacer temas”, contó.
El primer gran éxito
Tiempo después, escuchó una canción de un chico llamado Enzo Sauthier, también de nuestra ciudad, que le llamó la atención porque tenía un tono de voz particular, que podía ir bien con ese género llamado trap, que ya había iniciado su etapa de furor en el país. Así fue que lo contactó para que vaya a grabar una canción a su estudio casero, sin saber que ese joven que se hacía llamar FMK sería su principal compañero de carrera y con quien saltaría a la fama, gracias a la primera canción que hicieron juntos, bauitizada como “Perdóname”. “Fue muy loco, porque el primer día que nos juntamos, el día que nos conocimos, hicimos Perdóname. Yo ya tenía, más o menos, una idea de lo que quería hacer con él, entonces había preparado un beat y él llegó con una idea de la letra. Fue cuestión de sumar todo y darle forma. El 90% del tema salió esa tarde”, señaló.
Con respecto a las repercusiones, contó que no estaban acostumbrados a tener tantas visitas en YouTube, porque hasta ese momento lo importante con otros raperos era hacer canciones para salir a tocar en vivo, sin darle tanta relevancia a lo que pasaba en internet. “Casi que ni nos fijábamos en eso, pero FMK fue mi primer acercamiento a todo el mundo de las redes. Fue muy loco porque al tema lo subí yo a mi canal de YouTube, porque nos gustaba a los dos pero él no estaba tan convencido (del resultado). Él me dijo que lo suba yo. Le pregunté si estaba seguro, porque para mí el tema estaba ‘explotado’, y me dijo que sí. Le armé una portada más o menos y lo subí a mi canal, que no tenía casi nada”, recordó Big One.
Así fue que empezó a recibir miles y miles de reproducciones, alcanzando hoy las más de 42 millones de visitas, llamando mucho la atención de otros artistas del trap y del pop.
Un nuevo ciclo
El primero en contactarse, incluso antes de que Perdóname fuera un éxito, fue el rapero y freestyler Kodigo, con quien FMK grabaría “Ahora no”, con la producción de Big One, canción que acumula al día de hoy más de 57 millones de reproducciones. Esa canción también fue hecha en Necochea.
De a poco empezaron a surgir shows en Buenos Aires y debieron empezar a viajar, volviéndose insostenible seguir viviendo en la mejor playa argentina. Por tal motivo, FMK y Big One se mudaron a Buenos Aires, con una relación de amistad ya consolidada pero sin cadenas que les impidan trabajar de manera independiente o con otros artistas y productores. Aun así, al día de hoy siguen eligiendo ser un equipo.
Tras la mudanza, Ismael Real se armó su estudio en la sala del departamento que alquiló y este año armó uno mejorado en un barrio cerrado de la zona de Palermo, donde vive junto a otros artistas y amigos vinculados al trap y al freestyle.
“Cada propuesta que llega uno se acostumbra a aprovecharla. No tengo una cuenta de los temas hechos pero este año fue el más picante de todos y capaz que hicimos cuarenta canciones y me pasa que estoy en un lugar muy random y escucho sonar una canción que hice yo. Eso es muy loco y también me pasó cuando fui a Europa. No es algo a lo que estábamos acostumbrados”, contó.
Para el año que viene ya están grabados varios temas y discos y, al ser consultado acerca de qué artista, nacional o internacional, le gustaría para trabajar juntos mencionó al reggaetonero JBalvin.///