El Puerto, un sector de la ciudad que quedó detenido en el tiempo
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Afecta a ambas orillas del río y tiene como epicentro al derribado puente Ezcurra. Tramo de adoquines y asfalto rotos. Desprolijidad en una rotonda
Mientras algunos sectores de la ciudad mantienen un crecimiento sostenido y en otros el paisaje urbano se ha modificado completamente en los últimos años, hay lugares en el núcleo urbano Necochea-Quequén que parecen detenidos en el tiempo.
Es el caso de la zona en torno al puente Ignacio Ezcurra, en la zona portuaria. El tiempo parece detenido en aquella tarde del 29 de abril de 1980, en que la inundación arrasó con la estructura que unía la rotonda de 59 y 12 con la extensión de la calle 505.
Como si la inundación hubiera ocurrido ayer, aún se pueden observar los pilotes del puente a la orilla del río, frente a la bajada de la calle 12. Los pescadores que concurren al sector suelen utilizar esas estructuras de cemento y hierro para sentarse.
La caída del puente no sólo acabó con la comunicación inmediata entre el puerto de Quequén y la zona de la Villa Díaz Vélez, también marcó el inicio de la decadencia de dos barrios muy grandes de ambas orillas.
La desaparición de la industria pesquera no hizo en las últimas décadas más que agravar la situación de ese sector.
Impacto
En el caso de la avenida 59, el impacto puede notarse en una recorrida desde avenida 10 hasta la calle 22. Con la excepción de algunos comercios, algunos de ellos tradicionales, ese trayecto parece signado por el abandono, las construcciones en ruinas, grafitis y algunos edificios de principios del siglo pasado con escaso mantenimiento.
Precisamente, en los únicos lugares del núcleo urbano donde aún se pueden ver calles con adoquines es en el puerto, en ambas orillas del río.
Del lado de Necochea, los adoquines sobreviven en el tramo de 59 entre 10 y casi 12, donde empalman con un hormigón armado cada vez más golpeado y roto, que hace “sufrir” a los amortiguadores de los autos que pasan por el lugar
También se pueden ver del lado de Quequén en las calles del barrio que quedó dentro de la zona operativa del puerto.
En el caso de la rotonda de 59 y 12, aún perdura el corte que se realizó hace unos años para permitir el paso de camiones con las gigantescas hélices de molinos de viento que se trasladaron a Miramar. Una huella ancha de tierra la cruza y contrasta con el césped que intenta crecer a su lado, a la vez que los cordones que se rompieran en la oportunidad para el paso de los pesados vehículos, siguen destruidos.
Nunca recuperado
El puente Ignacio Ezcurra fue inaugurado el 26 de junio de 1971 y tenía como particularidad una curva en el extremo del lado quequenense.
La curva se debía a la adaptación que se realizó para poder utilizar la estructura del anterior puente de ferrocarril.
Además, el puente presentaba cierta inclinación para que por debajo pudieran pasar barcos de mediana escala.
Se le impuso el nombre de Ignacio Ezcurra en homenaje al periodista del diario La Nación desaparecido en la guerra de Vietnam.
Fue el último puente del puerto. Las inundaciones de 1980 provocaron su caída.
Durante los 10 años que estuvo en servicio, el Ezcurra agilizó el tránsito entre la zona balnearia de Necochea y Quequén y se convirtió en parte de un circuito turístico que, tras su destrucción, nunca fue recuperado.
Onda expansiva
La caída del puente y la crisis que terminó con la industria pesquera actuaron como una onda expansiva que afectó a un amplio sector de Necochea y Quequén que tiene como epicentro precisamente al puente Ezcurra.
Una de las primeras consecuencias de la caída del puente fue el cierre del apeadero, la pequeña estación de trenes que se había creado con el objetivo de minimizar el impacto del cierre de la Estación de Trenes de Necochea.
En el caso de Quequén, el cierre de Huemul y luego de algunos astilleros, llevó a que una gran cantidad de construcciones y empresas ubicadas a lo largo de la calle 536 ingresaran en un ciclo de decadencia irreversible.
Hoy transitar por la 536 entre 511 y la ribera no es apto para nostálgicos, ya que el abandono ha arrasado con toda la pujanza que ese sector supo tener hasta mediados de los años 90.///