El receso no calmó los ánimos
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En julio se registraron incidentes, antes y después del parate, y tuvieron entre los protagonistas a jugadores e hinchas de Gimnasia
Los hechos de violencia en el fútbol necochense no son novedad, pero en los últimos años se han transformado en una peligrosa “normalidad”. Una competencia que ha perdido prestigio en la región y en la cual cada vez se juega por menos objetivos. Sólo los colores incentivan y lamentablemente se confunde pasión con locura, rebeldía con ofensa y personalidad con agresión. Los 26 días de forzado receso que tuvo la acción de primera división en la Liga Necochea, también separó los últimos acontecimientos violentos, dejando en claro que los ánimos no se calmaron. Sorpresivamente, ambos episodios tuvieron entre los protagonistas a jugadores e hinchas de Gimnasia y Esgrima de Necochea.
La suspensión del último domingo del partido entre Rivadavia y Gimnasia, por la agresión al juez asistente en medio de un tumulto con jugadores del “Lobo”, tiene un antecedente violento inmediato el pasado 2 de julio, cuando se disputó la última fecha antes del receso. Aquella tarde en la cancha de Gimnasia, el local recibió a Jorge Newbery de Lobería, con triunfo visitante por 4-2. Primero los jugadores ayudaron poco con el espectáculo, trenzándose a empujones, en un partido que tuvo 15 amonestados como claro ejemplo. Y una vez finalizado el partido, hinchas de ambos equipos se cruzaron en las inmediaciones del estadio “Williams Gabriele”. Un grupo de integrantes de la parcialidad local apedreó a los loberenses y a efectivos policiales que se encontraban afectados al operativo de seguridad del partido e incluso resultó dañado un móvil policial.
No hay que ir más atrás en el tiempo para encontrar otros episodios similares. Apenas una fecha antes, en la primera de los interzonales, el 20 de junio, también hubo un serio tumulto en el final del clásico entre Ministerio y Estación Quequén, con agresiones entre jugadores e integrantes del cuerpo técnico durante el partido y luego, una vez finalizado, con una lluvia de piedras arrojados desde el sector del público de Estación, enojados con la actuación del árbitro Manuel Barrientos.
Contra el árbitro
Y la violencia no es exclusiva de la primera división. También el último domingo, en la cancha de Villa del Parque, el entrenador de la reserva de Independiente de Lobería, Emilio Saffarano, increpó verbalmente al árbitro al finalizar el partido, generando otro momento de tensión.
Si bien siempre están bajo la lupa por sus errores, los árbitros se han transformado en el blanco más vulnerable, en una muestra más de la pérdida del respeto a las autoridades, en todos los órdenes.
Ahora quedará esperar las determinaciones del Tribunal de Penas, que suele ser riguroso cuando los árbitros son objeto de agresiones, como en este caso. Lamentablemente, está a las claras que los protagonistas no escarmientan.///