El respeto al basquet argentino
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Uno de los grandes integrantes de la Generación Dorada de básquetbol, campeón Olímpico en 2004 y primer jugador argentino en llegar a la NBA, Rubén Wolkowyski, pasó por la ciudad en ocasión de una clínica deportiva, donde enfatizó sobre el rol de formar nuevos jugadores y valoró todo lo que se supo ganar aquel grupo maravilloso.
“Más allá de ganarle al ‘Dream Team’, logramos ganar respeto al básquet argentino”, sintetizó ante el recuerdo de aquella gesta dorada en Atenas 2004, presente en cada entrevista que le hagan por el mundo. “Son recuerdos lindos que uno no se olvida nunca y más cuando ustedes (por los periodistas) en las notas nos llevan a esos tiempos. Ahí es cuando esos recuerdos vienen como si hubieran sido ayer, y considero que más allá de ganarle al “Dream Team”, nosotros lo que ganamos fue respeto hacia el básquetbol argentino a nivel nacional y mundial”.
Aseguró inclusive que “después de haberle ganado a Estados Unidos en Indianápolis, cambió mucho la mirada cuando nos cruzábamos con los europeos, que siempre estaban un escalón arriba nuestro, y ya ellos sentían que pasaban de tener un partido fácil a saber que cruzarse con nosotros iba a ser muy difícil, así que ese es un respeto que se ganó y que el básquetbol argentino debe aprovechar”, apuntó además sobre el subcampeonato Mundial en Indianápolis 2002, cuando también se venció a Estados Unidos en otra campaña histórica.
En la ruta
En el marco del programa nacional “Campus con tu ídolo”, de la Secretaría de Deportes de la Nación, Necochea tuvo el gusto de contar con la presencia de Wolkowyski, la torre chaqueña de 2,08 metros, quien además de ser parte de la “Generación Dorada” campeona olímpica en Atenas 2004, fue el primer jugador del país que dio el gran salto a la NBA, cuando en el año 2000 pasó de aquel brillante Estudiantes de Olavarría, campeón de la Liga Nacional, a los Supersonics de Seattle.
El notable pivot llegó a la ciudad por gestiones del Entur y quienes más se beneficiaron fueron los chicos de distintos clubes que practican la disciplina en la ciudad, ya que más allá de recorrer diversas regiones del país trabajando sobre la técnica individual de los pibes, Wolkowyski asume actualmente un rol de formador con mucha autocrítica y dedicación. En el caso de Necochea, se realizó una clínica a doble turno con unos 70 chicos en el Piso de Deportes del Club Rivadavia, donde estuvieron presentes autoridades de la ciudad y también de la Asociación de Básquetbol de Necochea.
“Los chicos son el futuro”
Sin dudas, muchos disparadores se presentan para hablar sobre la vida de un verdadero trotamundos del deporte nacional, con una dilatada trayectoria de más de 20 años, la cual comenzó en 1993, cuando debutó con la Selección nacional en mayo ante Ecuador por el Sudamericano de Guaratingueta, Brasil, y en la Liga Nacional en septiembre, jugando para Quilmes de Mar del Plata, equipo con el que se retiró de la práctica profesional en 2015, al cabo de un derrotero muy extenso. Pero hay un punto en el que vale posarse, y es lo que quedó de Wolkowyski de cara a las nuevas generaciones, el legado que tiene para transmitir como formador, con la mirada puesta en los chicos. “Estamos en una época donde a veces nos olvidamos de los chicos, que son el futuro y en quienes debemos apostar. De mi parte, trato de volcar todo lo que aprendí y me enseñaron, en ellos, que serán el futuro del deporte. Cuanto más tiempo les dediquemos, creo que mejor futuro vamos a tener dentro del básquet nacional”, argumentó ya en Necochea, y reconoció sin tapujos que “en la actualidad hay un recambio a nivel nacional con muchos chicos y últimamente los resultados no nos están acompañando a nivel nacional. Creo que en la selección formativa bajamos tres o cuatro escalones a nivel sudamericano, y eso creo que es gran culpa de nosotros, los formadores, yo me pongo como un formador de jugadores, y no estamos trabajando como debemos hacerlo para competir a nivel internacional. Es verdad que material hay, porque se ven muchos chicos que están llegando a las selecciones, pero sólo falta que nosotros demos el último toquecito para poder competir bien a nivel internacional”.
Vecchio y Magnano
Esa interesante autocrítica se justifica en el pasado que él vivió como jugador, ya que al ser consultado por los factores que él atribuye para que se haya dado una generación de jugadores toda junta como la que tuvo Argentina, y que se ve cada muchos años, hizo precisamente hincapié sobre los formadores de aquella época. “Más allá de que la mayoría de nosotros habla del grupo de jugadores, creo que tienen que ver mucho los formadores que tuvimos, tanto Guillermo Vecchio como Rubén Magnano, que fueron los dos formadores más grandes que yo conocí, que a nosotros nos inculcaron desde chiquitos lo de ser campeón olímpico, pero a su vez entrenábamos para eso. Yo recuerdo cuando Vecchio nos decía allá por el ’93 o ’94 “acuérdense cuando sean campeones olímpicos, los momentos que ustedes viven”, y vos en ese momento pensabas qué locura lo que está diciendo, pero cuando llega el momento te das cuenta que es un tipo que tuvo la visión y nos preparó para ese momento, y eso es lo que veo yo que hoy nos está faltando para trabajar con los chicos, la visión y tratar de llevarlos a ese trabajo”, manifestó.
Ginóbili
Otro tema en la charla fue la rica trayectoria de varios de los integrantes de la Generación Dorada, con una vigencia notable, que hoy encarna más que nadie “Manu” Ginóbili, jugando en la NBA por encima de sus 40 años. “Nosotros teníamos un grupo muy compacto donde cada uno tenía su trabajo que hacer, y sabíamos todos que nuestro as de espadas era “Manu”, expresó “Colo” sobre el bahiense, y añadió que “nosotros teníamos que jugar alrededor de él y él jugaba para nosotros, creo que lo que hizo “Manu” y está haciendo, nosotros lo esperábamos y sabíamos que lo iba a hacer, por la calidad de jugador y la ambición que tiene”. A la luz de lo que se ha visto en jugadores como Scola, Nocioni, Prigioni, Sánchez o el mismo Wolkowyski, esa ambición es un atributo de esta generación de jugadores, que los llevó a tener una carrera larga y perdurar. Para el “Colorado” fueron más de 20 años de carrera, en la que se convirtió en el jugador de la selección argentina con más partidos en mundiales (34 jugados en cuatro participaciones, ´94, ´98, ´02 y ´06), haber actuado también en dos Juegos Olímpicos, 1996 y 2004 (y haber sido Medalla de Oro en los Juegos Panamericanos de 1995 y subcampeón Mundial en Indianápolis 2002.
De todo ello, resalta sin dudas el dato de la NBA, como jugador argentino pionero, algo que Wolkowyski toma con absoluta humildad, al asegurar que “para mí fue una sorpresa muy grande el día que me ofrecieron ir a la NBA, y aunque es algo muy lindo, no creo que le haya abierto el camino a nadie, y ser el primero no significa que “Manu”, Fabricio (Oberto) o Luis (Scola) no hubieran llegado después, creo que eso era algo que se veía venir, y si no era yo, iban a ser seguramente ellos por lo que venían haciendo”.
Finalmente, sobre el día a día de su trabajo actual, aseveró que “el solo hecho de entrar a una cancha de básquet ya me trae recuerdos de cuando uno empezó. Creo que cuando uno empieza en una carrera deportiva nunca sabe lo que viene el día de mañana, y se trabaja día a día para crecer como deportista, todo lo que viene es fruto del trabajo que uno va haciendo y a veces el entrenar todos los días te ampara en un futuro sorpresas tan lindas que uno no lo sabe hasta que no llega el momento”. Hoy, a sus 44 años, Wolkowyski trabaja desde otro rol, el de formador, con el sueño de tener el ojo fino al estilo Vecchio o Magnano, y seguir descubriendo pibes talentosos a los cuales impregnarles el legado deportivo, pero por sobre todas las cosas, los buenos valores de la vida.///