El respeto, un valor que se diluye con el paso del tiempo
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/03/respeto16.jpg)
En la calle, la escuela y otros ámbitos, pierde terreno uno de los atributos de la sociedad argentina en décadas pasadas. La opinión de personas de distintos ámbitos
En una reciente encuesta llevada a cabo a nivel nacional por el Centro de Investigaciones Sociales de la Fundación UADE, apenas el 10% consideró al respeto como un atributo de los argentinos.
Valor de importancia en décadas pasadas, con el paso del tiempo se ha ido perdiendo. Se nota en las calles, en la escuela y en otros ámbitos. Tampoco se considera a los símbolos patrios y a los héroes. Una parábola que ha ido involucionado con los cambios sociales. Y las expectativas parecen ser aún más negativas para el futuro.
¿Qué ocurrió para que el respeto sea cosa del pasado? ¿Quiénes son culpables de que este valor de consideración se vaya diluyendo? ¿Hay posibilidades que se revierta la situación a partir de una mejor educación? Todos interrogantes que Ecos Diarios planteó a vecinos ligados a distintas actividades y que brindaron sus puntos de vista, en gran porcentaje coincidentes.
Respuestas desde las aulas
Para el docente de secundaria Marcelo Malassisi, “en parte la raíz del destrato que vemos hoy en día tiene que ver con la pérdida del valor de la palabra, donde los políticos son los primeros. Pero en la misma línea del respeto han perdido fuerza valores como el esfuerzo, compromiso y sacrificio, que nos caracterizaran en otros tiempos”.
Luego precisó que “desde la docencia somos más contenedores sociales que docentes, por déficit laborales, pago de sueldos y multiplicidad de escuelas a las que debemos ir. La base inicial que es la familia está débil y de allí que el respeto cada vez sea menor”.
“A mi criterio las respuestas para cambiar están en la educación. Hay que enseñarles a los chicos, como personas, a saludar al docente, respetar a la persona mayor y a disentir, pero con respeto. Una de las imágenes palmarias de cómo estamos es que la mayoría de los chicos hoy no cantan el Himno”.
Cada uno su aporte
“Desde hace más de 25 años se viene deteriorando el respeto hacia nuestros pares y lo vemos desde el ámbito familiar hasta la vida cotidiana y el ámbito educativo”, aseguró el comerciante y ex funcionario del Entur, Sergio Leo, para acotar que “en la época pasada la palabra de nuestros mayores fueran familiares maestros o autoridades, se respetaba y no se refutaban, a no ser que fuera un intercambio de ideas. Hoy en día vemos que estas actitudes se fueron deteriorando y perdiéndose los valores y a razón de esto se ven serios conflictos en todo los sectores llegando a provocar divisiones, peleas y violencia”.
Sobre las chances de cambiar el actual cuadro de situación, Leo especificó que “se puede revertir logrando que cada sector cumpla su verdadero rol:
la familia dando valores y compromiso con sus hijos; la escuela dando una buena educación y cambiando los sistemas de premios y castigos, dándole a los docentes el apoyo necesario para poder enseñarles a los chicos justicia con premios y castigos y no como es actualmente, que los alumnos van sólo a pasar de año”.
“Empieza por casa”
Con un grado de simpleza, la comerciante Miriam Peñalva sostuvo que “el respeto empieza por casa, con palabras muy mágicas y que lamentablemente ya se dejaron de utilizar: buen día, gracias y por favor. Si las hacemos vigentes, el mundo será diferente”.
Sobre sus expectativas personales de cara al futuro, Peñalva manifestó: “Espero realmente que la gente en general, ojo no sólo los jóvenes sino el total de la gente, empiece a entender que con el respeto hacia el otro se puede vivir mejor. Hay que empezar por casa, que nuestro trato en familia sea de la mejor forma posible y así se hará común que te saluden en un negocio, sin que te miren como extraterrestre si decís buenos días. Debemos pugnar para que a la gente le resulte más fácil decir gracias o me permite por favor, en vez de insultar…”
El diálogo, para entenderse
Celso Troncoso, titular de la filial local del Instituto Browniano, aseguró que “en la sociedad actual la raíz de la falta de valores y respeto comienza en el núcleo familiar, ya que en las últimas décadas se ha ido desmembrando y esto se traslada a la sociedad”.
Seguidamente manifestó que “oponerse a la autoridad alegando que es en pro de «los derechos», no hace más que seguir fomentando un derrotero de libertinaje que no parece tener fin; y se olvida que como ser racional el primer derecho y obligación es lograr el diálogo para entender y afrontar las diferencias que lógicamente siempre habrá por la diversidad del individuo en sí”.
Convivencia en sociedad
El farmacéutico Gabriel Traversini fue escueto pero contundente al opinar sobre la cuestión. “Adhiero profundamente a la idea de recuperar y/o mantener el respeto y los valores que hacen a la convivencia en sociedad. Hay que respetar a las personas que nos rodean, a las instituciones, a la autoridad (bien entendida) y a la Ley, ante la cual somos todos iguales”, resaltó.
La educación es la solución
“El primer desafío es diferenciar entre los cambios de hábitos por modernización de las costumbres urbanas y las pérdidas de valores. Me parece que esa es la primera diferenciación inteligente que debemos hacernos”, precisó el actor Pablo Casado, para añadir que “hay algunas costumbres que teníamos en el pasado que en las grandes ciudades se perdieron y en los pueblos del interior por suerte aún no, que tienen que ver con saludar cuando uno ingresa a un lugar, dar el paso, privilegiar a la mujer en cualquier toma de decisión que implique comodidad para uno o para otro, honestidad en los pequeños gestos”.
“Antes, el respeto, y cuando digo antes digo en la época en que uno era niño o adolescente que hay que saber entender que uno vivió los primeros años de la vida cívica contaminado de todo lo que tiene que ver con lo castrense; entonces el respeto estaba amarrado por el miedo. Cuando uno no era respetuoso venía el sopapo detrás y me parece que en democracia el buen desafío sería que el respeto venga por el placer propio de serlo y ahí es donde entra a jugar algo que ha sido erosionado, maltratado, desprestigiado y desvalorizado en los últimos años, que es la educación”, reflexionó Casado.
“Cuando uno está debidamente educado cuando entre los ítems que hacen a la educación de uno está el vínculo con los demás, no hay nada más placentero que el respeto como norma. Resumo: no sé cuándo ni cómo empezó, pero fue el deterioro de la educación la causa de nuestro deterioro. No hace falta que diga cual me parece que es la solución”, finalizó.///