El rey de la casa y manipulador afronta un prolongado encierro
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/11/juicio-1.jpg)
Guillermo Raúl Farías, el hombre que fue juzgado por los “jueces del pueblo”, tiene las cartas echadas sobre la mesa
Una vez que el presidente del jurado popular brindó el dictamen alcanzado por unanimidad, las cartas estaban echadas, para el que se consideraba el “rey de la casa” y manipulador constante de la vida de quien fue su pareja durante 10 años.
La madre de Natalia Mariela Bandiera, Alicia Martín, conmovida y aún dolida por la absurda muerte de su hija, reconoció durante su declaración que Guillermo Raúl Farías mantuvo una relación de violencia y de controlador.
Lo mismo expresaron los hijos menores de la víctima en el relato en la Cámara Gesell, donde narraron las actitudes de Farías en las reuniones familiares, las agresiones verbales y amenazas dirigidas hacia Natalia Bandiera.
Luego del trágico desenlace y la firma decisión de los “jueces del pueblo” de declararlo “culpable”, el hombre de 46 años afronta un prolongado encierro, según lo que establece el Código Penal provincial para los casos de “femicidio”.
Violencia de género
La Fiscalía, a cargo de Walter Pierrestegui, en todo el debate puso énfasis en la existencia de la figura legal de la violencia de género, en el marco del “homicidio agravado por el uso de arma y el vínculo”.
Esa postura se afirmó durante el alegato delante de los integrantes del jurado popular y de la propia jueza del Tribunal Criminal Oral Nº 1, Luciana Irigoyen Testa, quien deberá confirmar la pena que le corresponde al hombre que estuvo sentado en el banquillo de los acusados.
La Fiscalía planteó que Farías actuó como un “machista recalcitrante”, manipulador constante y fue decidido a matar a Natalia Bandiera, enfadado porque la mujer le había expresado que la relación sentimental había concluido.
El mismo Farías cuando declaró, reconoció que Natalia le señaló que estaba conociendo otra persona y que esa situación lo “hizo estallar”.
Cuestionamientos
La defensa del imputado trató de dejar de lado la estrategia del fiscal sobre la violencia de género y se inclinó en todo momento por la “emoción violenta y circunstancias extraordinarias”, que desembocaron en el crimen.
El defensor oficial Marcelo Ruiz utilizó todos los vericuetos posibles para mostrar ante el jurado popular los atenuantes que podrían beneficiar la suerte judicial de Guillermo Farías.
También cuestionó a los considerados auxiliares de la Justicia como los funcionarios policiales que intervinieron en esa jornada calurosa de tragedia y conmoción, teniendo en cuenta cómo se sucedieron los episodios.
En ese sentido, fueron bastantes pocos convincentes los testimonios de Norberto Esteban, quien era jefe Departamental de Policía y de Christian Elía, a cargo de la Comisaría Primera, quien mantuvo diálogos con Farías cuando éste se atrincheró en la casa de Bandiera y no quería entregarse.
No quería ir a Batán
Los dichos del excomisario Esteban fueron desechados por el defensor oficial y en el transcurso del reciente debate oral, hasta se deslizaron críticas al desempeño de los responsables del operativo policial para evitar que el feroz agresor hiciera lo que quisiera.
En el juicio a Guillermo Farías, se ventiló que el femicida le pidió a los policías que no lo trasladen a la cárcel de Batán porque “tenía más enemigos que amigos”.
Y también se dio el lujo de reclamar cigarrillos a los efectivos cuando quien había sido su pareja durante 10 años y era madre de tres hijos, fue acribillada a balazos por él mismo en su propio hogar.
Ahora, tras la decisión de los “jueces del pueblo”, el hombre que en todo momento se mostró machista y con poder para desenvolverse por la vida, deberá tener buena cintura para lograr una convivencia con sus pares reclusos durante un prolongado tiempo.