El rol del ferrocarril en nuestro medio y el lazo con la cultura
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La Estación de Necochea fue durante muchos años el punto de llegada de miles de visitantes y cuando arribó ese primer tren con vagones de pasajeros fue una verdadera fiesta. Hoy, en esas mismas instalaciones funciona la Escuela Municipal de Artes y además se avanza en la construcción de la dirección de Cultura.
La llegada del ferrocarril a Necochea ocurrió el 1° de agosto de 1894. El tren cruzaba el puente ferroviario sobre el río Quequén y arribaba a la Estación Necochea, que estaba ubicada en calle 62 entre 49 y 43, donde actualmente está ubicada la Escuela Municipal de Artes. El año pasado además de haberse iniciado una serie de refacciones en los techos de los galpones del predio, se está construyendo la sede de la dirección de Cultura municipal, siendo el objetivo final que se instale un verdadero polo cultural.
Que no se hayan abandonado las instalaciones de la vieja estación de tren fue muy importante para poder contar con este espacio que no solo es patrimonio arquitectónico sino que además en este predio se pueden desarrollar actividades educativas, culturales y recreativas, donde se hace especial hincapié en los niños y jóvenes pero también en los adultos que concurren a aprender diversas disciplinas artísticas.
Hace más de cien años Necochea se comunicaba con otras poblaciones a través de distintos medios de transporte como carretas, galeras, diligencias y chatas.
Nuestra ciudad, como la mayoría de los centros urbanos de la Provincia, padecía la incomunicación y el desarrollo económico dependía de que esa situación se revirtiera.
En 1883 la tonelada transportada por carreta costaba 7,50 pesos oro por cada 100 kilómetros, mientras que por barco de vela sólo costaba 1,40 pesos oro.
En esas circunstancias, la construcción del ferrocarril (el costo de transporte era de 1,50 pesos oro la tonelada/100 kilómetros) aparecía como condición indispensable para hacer rentable la explotación económica de las vastas extensiones pampeanas.
Pero el ferrocarril no era una empresa fácil. Se requería de una movilización de capitales de proporciones inéditas en el país y con pocos antecedentes de envergadura semejante en el mundo.
La Argentina, con una población de un millón y medio de habitantes en 1860 y exportaciones por 40 millones de dólares de esa época, no estaba en condiciones de generar ahorros de tamaña magnitud.
Resultó, por ello, una impresionante movilización de inversión extranjera. La construcción avanzó tímidamente al principio, tomó impulso en los años ochenta, se detuvo en los noventa y volvió a una nueva y febril actividad en la primera década del siglo XX. La línea construida tenía 732 kilómetros en 1870; 2.300 en 1880; 9.3O0 en 1890 y 16.600 en 1900.
Para 1905 capitales británicos habían invertido en el ferrocarril 1.500 millones de dólares de la época.
Estación Necochea
La línea que más tarde arribaría a Necochea desde Buenos Aires, comenzó su tendido en la Capital Federal hasta Chascomús, para luego continuar hasta Dolores en 1857.
El tramo entre esta última población y Ayacucho se habilitó en 1863, para después concretarse los 88 kilómetros hasta Balcarce.
Las vías tardaron varios años en cubrir los 105 kilómetros que separaban a esa ciudad de Quequén. El 24 de noviembre de 1892 arribó el primer convoy hasta la estación de la vecina localidad.
Para materializar el enlace entre Quequén y Necochea -sólo 1,5 kilómetros- transcurrieron dos años más, aunque la construcción del puente ferroviario había comenzado en 1890.
Más de 500 trabajadores tomaron parte en la construcción de este paso, realizado con materiales que llegaron en 1891 a través del naciente puerto local.
La llegada del ferrocarril a Necochea significó un revolucionario avance para el transporte de la época y la Estación de Necochea fue durante muchos años el punto de llegada de miles de visitantes. La jornada del 1 de-agosto de 1894 resultó una verdadera fiesta para la ciudad, cuando arribó ese primer tren con vagones de pasajeros y cargas.
Entre los viajeros ilustres y personalidades se destacaba el doctor Carlos Pellegrini, ex presidente de la Nación.
El primer jefe de la estación, Lorenzo Revol, hizo repicar 21 veces la campana y numeroso público se dio cita en el lugar para adherirse a la celebración.
Impacto en la región
Al trazar una pintura de la época, el historiador necochense Egisto Ratti escribið que «el 20 de noviembre de 1908, al inaugurarse el ramal Tamangueyú-Lobería-Tres Arroyos, el ferrocarril cruzó importantes zonas productoras de cereal, dando paso a ventas y remates de tierras en la denominada mejor región triguera del mundo».
El tren también motivó la conformación de poblados como La Dulce, que es la localidad más antigua del interior del distrito, y el pueblo Cooper, luego Defferrari.
El 15 de octubre de 1908 se inauguró la línea Necochea-Lobería- Tandil y, en consecuencia, los trenes comenzaron a llegar a nuestra ciudad por vía Tandil y vía Ayacucho.
ESTACION QUEQUEN
Un sueño que se esfumó
El 29 de julio de 2018 se quemó la vieja Estación del Ferrocarril “General Roca” ubicada en Quequén, en calle 563 y 580, instalaciones que estaban abandonadas y abiertas para que cualquiera pueda entrar y llevarse lo que quiera, ya que tampoco había presencial policial, ni alguien que cuide el predio. De esta forma el sueño que se tenía en un momento de que fuera un polo cultural, se esfumó en pocos minutos.
La idea era que sus instalaciones al igual que la Estación de Necochea sean de uso para talleres recreativos y actividades culturales. Inclusive, convertirse en edificio histórico. En este sentido, el municipio había solicitado su traspaso a la comuna a fin de declararlo edificio histórico, y que pase a ser un bien del distrito, tal como u centro cultural o deportivo, pero todo quedó hecho cenizas.
El material de construcción en su mayor parte de madera hizo que el fuego se extendiera rápidamente por los pisos de pinotea, por las puertas, ventanas y estructura del techo.
De acuerdo a las pericias de Bomberos, el siniestro fue intencional y comenzó en el área de boletería, la cual quedó destruida, como asi también el salón de espera, el salón de damas y la oficina de encomiendas.
Este símbolo de la comunidad, inaugurado el 11 de agosto de 1892, tuvo su época de oro, ofreciendo su servicio desde Plaza Constitución, en clase Turista, Primera, Pullman y coche bar con aire acondicionado.
Además, se despachaban vehículos desde la Estación, indicándose el auto, tipo, marca, modelo y su patente correspondiente, teniendo el sello de Estación Quequén y la firma del Jefe de la Estación.
En algunas de las boletas se alcanzaba a leer Renault 4, modelo 1967, con fecha del 7/2/1988; también Ford Falcon, tipo Sedan, modelo 1972, con fecha 8/2/1972; inclusive un Peugeot 504, modelo 1978, del día 17/1/1988.
Algunos pasajeros viajaban en tren, trayendo sus automóviles como se daba cuenta, inclusive en otros registros tenían detallado el balance de ejes y toneladas del tren, los datos de las locomotoras, estaciones, pasajeros, y foja de ruta de vehículos.
Lamentablemente, el abandono es otra vez protagonista, volviéndose a repetir la historia, cuando el servicio de transporte dejó de funcionar en 2003, pero hoy solo quedan las ruinas.