El rugby está en la cancha pero sigue a la espera de la pelota
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Las categorías del Club Náutico realizan únicamente entrenamientos físicos. “El día que aparezca la pelota va a ser un día muy especial”
“Estamos contentos porque los chicos necesitaban de esto, el contacto con sus pares. Y lo habían perdido durante casi cinco meses”, resalta Matías Carrozino, parte del cuerpo de entrenadores de las categorías infantiles de rugby del Club Náutico Necochea. La satisfacción para este deporte de volver a la cancha, al aire libre, contrasta con la particularidad de que los entrenamientos deben desarrollarse únicamente con actividades físicas. Si bien desde la Municipalidad de Necochea no hubo reparos, como en otros deportes en equipo que se habilitaron, al contrario el protocolo de la Unión Argentina de Rugby no autoriza la utilización de la pelota. “La verdad que eso no ayuda. Los chicos la piden todo el tiempo. Afecta a la motivación pero a su vez sirve para que ellos esperen ese momento con muchas ansias y sigan viniendo. El día que aparezca la pelota va a ser un día muy especial”.
“Disciplina”
Carrozino trazó un balance de estas tres semanas en las que se ampliaron las clases de los sábados a los jueves también gracias a la buena respuesta de los chicos. “El rugby es disciplina, por lo que somos estrictos en respetar el distanciamiento social. Estamos contentos por estar en el club, aunque no cortamos en ningún momento con las clases por Zoom (videoconferencia). Es un trabajo difícil porque cuesta mucho corregir así los errores técnicos y tenemos que estar con muchos ojos, de todos los profes. Es un aprendizaje para todos, hacer los ejercicios, siempre con la palabra de aliento y el deseo de volver”.
Juan Pablo de la Hera es el coordinador general de las infantiles y el grupo cuenta como entrenadores a Juan Ignacio Ustarroz, Franco Lanzavecchia, Agustín Cardoso, Santiago Egia y el nombrado Carrozino, además de Natalia Castellano como manager.
“Bienestar”
Si bien el miedo por los contagios está latente, Carrozino destacó respecto a los padres que, a la hora de mandar a sus hijos nuevamente al club, “la gran mayoría optó por el bienestar de los chicos y los han mandado”, en referencia a la treintena de infantiles que alterna en las prácticas. Un número similar se suma en las prácticas de los juveniles de categoría M17 y M15. El club cuenta con mucho espacio para respetar el distanciamiento, con tres canchas para que los grupos de hasta 10 alumnos entrenen simultáneamente sin cruzarse, o pueden ser derivados al gimnasio.
Juveniles
Las categorías juveniles están a cargo de los entrenadores Ariel Hernández Rubio e Ignacio Vitale. “Para muchos es el último año que iban a tener rugby en el club (al pasarse de categoría o irse a estudiar a otra ciudad). Se les cortó el egreso, el entrenamiento y el último año de estar con sus compañeros. Pero al menos pudimos volver a entrenar”, expresó Hernández Rubio con un dejo de tristeza y frustración.
La expectativa de poder jugar algún encuentro amistoso se aquí a fin de año es cada vez más remota. “Estamos en contacto permanente con la Unión de Mar de Plata, a través de reuniones por Zoom y dejaron claro que partidos interjuridiccionales no iba a ver. Si estaba la posibilidad sanitaria, podrían darse juegos entre ciudades como Balcarce o Miramar si no había circulación viral, pero ahora, con las noticias de esta semana, esto se puso más difícil. La idea de jugar en octubre algún partido se cortó”.///