El SAS recibe un promedio semanal de diez llamadas por intentos de suicidios
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En nuestra ciudad ha crecido la consumación del hecho por parte de la mujer. Aumentó el pedido de ayuda por parte de los niños
Aunque para algunos sigue siendo un tema espinoso y del que es mejor no ocuparse demasiado, el intento o consumación de suicidios es una cuestión que se mantiene muy vigente en Necochea, con algunas variantes a medida que ha pasado el tiempo.
Según se indicó desde el Servicio de Asistencia al Suicida (SAS), en nuestro medio ha crecido sensiblemente la concreción del suicidio por parte de la mujer, a punto de equiparar al hombre en número; a la vez que también hay un aumento en las llamadas a la línea telefónica 135 por chicos de menor edad que antes, de alrededor de los 12 años, quienes se comunican para contar que se sienten mal, tristes o solos, o que se han peleado con el noviecito/a.
Respecto al incremento de casos con protagonistas femeninas los entendidos en la cuestión sostienen que “la mujer se ha vuelto más agresiva en todos sus actos que años atrás. Hoy en día, por caso, es más frecuente que se anime a usar armas de fuego, algo que antes no se daba”.
Por otro lado, desde lo estadístico se mantienen variables similares a las de los últimos años en Necochea: un promedio semanal de una decena de llamadas al 135; mientras que unas 12 personas se quitan la vida anualmente, una cifra que sigue siendo preocupante.
Caja de resonancia
El SAS de Necochea es el único en el país que atiente las 24 horas de todos los días del año, con guardias telefónicas a cargo de 13 voluntarios que atienden la requisitoria de personas en crisis.
Voluntarios del grupo dieron cuenta de algunas falencias que se registran en torno a las llamadas telefónicas: por caso las que se registran actualmente desde teléfonos de la compañía Movistar son derivadas a Buenos Aires (CAS), donde la atención es en algunas horas del día.
En tanto, el punto débil del servicio es que las llamadas de celulares, el método más usado en la actualidad, son cobradas por las compañías y muchas conversaciones se cortan, al quedarse sin crédito quien ha llamado para pedir ayuda.
“El problema es que en nuestro teléfono no queda registrado el número de la persona que llama y si así fuera de poco serviría, porque sólo está habilitado para recibir llamadas, no hacerlas…”, precisó un voluntario de SAS.
En cuanto a los vaivenes en cuanto a la suba de intentos o consumaciones no existen precisiones, fundamentalmente por la falta de un estudio sociológico que nunca se concretó.
De todas maneras los voluntarios más experimentados sindican que el comienzo del otoño y de la primavera suelen disparar las cifras en Necochea, atribuyéndose a que estos fines de ciclo potencian síntomas depresivos.
Las llamadas no son grabadas, por una cuestión de privacidad, y el tiempo de la conversación es variable: de 10 minutos a más de una hora, según la necesidad de quien llama y del tiempo que demande contenerla.
Muchas de las personas que llaman y lograr superar la crisis con la ayuda del SAS luego afrontan un tratamiento para no insistir en su decisión, el que tiene sede en el Hospital.
Una de las estrategias de quienes atienden las llamadas es tratar a la persona por su nombre, para “que sienta que se lo considera, aunque la solución siempre está en sus manos”.
Se destacó que en algunos casos la intención de la persona no es matarse, sino llamar la atención a quienes lo rodean, ya sea por sentirse vulnerada o inmersa en hogares con violencia. No obstante en su mayoría la familia niega las problemáticas.
El puente Colgante
Si bien el intento o consumación del suicidio se canaliza a través de distintas estrategias, en Necochea se da una particularidad en cuanto a un lugar elegido: el puente Colgante, desde el cual numerosas personas han intentado quitarse la vida arrojándose a las aguas del Río Quequén.
Muchas de esas intentonas han sido abortadas por la concurrencia al lugar de Bomberos o Policía, siempre que sean alertados por el llamado de algún vecino, mientras que desde el SAS se prevé crear para el año entrante una especie de brigada, que pueda ir al lugar para ayudar a que la persona en crisis desista de su propósito.
Desde el grupo aducen que no es un tema que debe soslayarse ni mucho menos, pues Necochea en el año 2000 se mantenía al tope de intentos de suicidios en el país, con 14 personas cada 1.000 habitantes. Una estadística inquietante, a la que se sumaba un buen número de concreciones.
En cuanto a las edades de quienes piden ayuda al SAS, se precisó que comprende a los jóvenes de 25 a 40 años y los adultos mayores, que se sienten vulnerados y débiles.
Veinte años ayudando
El Servicio de Asistencia al Suicida, que tiene como coordinadora a la licenciada en Psicología, Patricia Fucci, cumplirá en octubre próximo veinte años en nuestra ciudad.
La creación se produjo a instancias de un grupo de asistentes sociales del Hospital Ferreyra, que observaron que era notable la cantidad de casos.
Se tomó el modelo del servicio de otras grandes ciudades, recibiendo asesoramiento del dirigente Carlos Martínez, que por entonces presidía la Asociación Argentina de Prevención del Suicidio.
El SAS local comenzó con una atención diaria de cuatro horas, lapso en el cual el voluntario atendía el teléfono destinado al servicio en instalaciones del Ferreyra.
La aparición por esa época de la telefonía celular sería clave. El entonces secretario de Salud, Dr. Juan Alfonso Ruiz donó un teléfono y desde ese momento Necochea pasó a contar con la única línea en el país en atender las 24 horas. En la actualidad el celular se alterna entre los voluntarios que hacen las guardias.
“No somos Dios”
Si bien tienen en claro que la vida de un prójimo puede estar en sus manos en los momentos dramáticos que les toca atender, los voluntarios aseguran que “no somos Dios como para definir qué les pasará. Tratamos de contenerlos con las herramientas que tenemos y en la medida que la persona exprese en palabras su dolor, se podrá superar el trance”, opinan.
A excepción de otros servicios de emergencia, la 135 no es una línea que habitualmente se use para hacer bromas en Necochea.
Los llamados suelen reiterarse en el tiempo, ante recaídas de las personas en crisis, mientras que están quienes lograr superarlas y llaman para agradecer.
Los miembros del SAS local resaltaron que el reciente caso de la alumna que se quitó la vida en el aula de una escuela de La Plata no produjo un aumento en llamados juveniles en Necochea. En tanto sí se registró el llamado de un par de colegios, para ir a brindar charlas a los alumnos. “Algunos docentes, equivocadamente, creen que hablar de suicidio es incitar a ello, cuando está comprobado que no es así, pues se trata de algo previsible y por ende prevenible”.
Además del SAS, Necochea cuenta en el Hospital con la atención de la especialista Patricia Fucci, quien posee una licenciatura en suicidiología.
Por una sede propia
El SAS aspira a contar con una sede propia, “aunque sea una oficina” , ya que en la actualidad se reúne semanalmente en un salón prestado por la parroquia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, donde comparte el lugar con niños que van a catequesis, existiendo libros que aluden al tema y que no tienen conexión entre una actividad y otra.
Asimismo como necesidad primaria sería necesario la donación de un par de teléfonos, cuya compra ha sido solventada hasta ahora por los propios voluntarios.