El sector de la Terminal a oscuras y un servicio a medias
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Varias columnas de luz en la avenida 58 no funcionan. La odisea de los que llegan en colectivo de noche
Desde hace varios días la zona de la Terminal de Ómnibus sobre la avenida 58 está totalmente a oscuras y a esto se suma el servicio deficiente que se brinda para aquellos que arriban a la ciudad de noche.
A la 1.30 de la madrugada del viernes llegó un micro proveniente de Mar del Plata, del que se bajaron unas 10 personas, el resto siguió rumbo a Bahía Blanca. Lamentablemente a esa hora de la noche, el servicio no fue el mejor.
El edificio de la Terminal estaba cerrado, por lo que quienes necesitaban ir al baño no pudieron hacerlo y quienes requerían un taxi, debieron dar la vuelta con las valijas a cuestas con la sorpresa de que no había ningún auto. Todas las personas a la vez, empezaron a llamar remises que, por supuesto, no conseguían a esa hora de la noche, con la terminal cerrada y con el frío intenso que se registraba. Finalmente, alguno dio con una remisera y logró que viniera un auto, mientras otros seguían intentando sin suerte. Los que vivían más cerca y no estaban cargados empezaron a caminar porque se notaba que el tema venía para largo.
Sin embargo, la caminata no fue tan agradable no solo por el frío sino porque las primeras cuadras de la avenida 58 eran una boca de lobo.
De acuerdo a testimonios de los vecinos, desde hace varios días unas cuantas columnas del alumbrado público están apagadas, justo en un sector en el que tampoco hay luces de casas particulares porque no hay construcciones, sino que son descampados. Recién mejora un poco la iluminación con el monumento a Sarmiento, por lo que no queda otra que caminar por el medio de la avenida para sentirse más resguardado y seguro.
Un sector en retroceso
A los pocos servicios que se brindan en la Terminal, en parte debido a la pandemia pero fundamentalmente a la falta de mantenimiento, se suman la escasa iluminación de la zona. La oscuridad no solo complica a quienes viajan sino también a los barrios que están en las inmediaciones y a quienes esperan a veces con temor a que cambie el semáforo, esto sin mencionar que es uno de los ingresos más importantes a la ciudad.
Lamentablemente desde hace rato la Terminal está en decadencia, esperando una remodelación varias veces prometida, pero nunca cumplida. A esto se suma que, por la pandemia, hay pocos servicios, no funciona el restaurante y cada vez son menos los que viajan. Sin embargo, para vacaciones de invierno se esperaba algún movimiento extra que le diera un poco de vida al sector, pero nada se aprovecha.
Por un lado, se promocionan las vacaciones de invierno y se suman colectivos adicionales para responder a un pequeño aumento de la demanda, pero lamentablemente todo alrededor continúa igual, ya no paralizado en el tiempo sino directamente en retroceso.