Entusiasmo en el sector gastronómico
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Es el rubro que mayor cantidad de puestos de trabajo genera en verano. Algunos nuevos emprendimientos y una oferta que no termina de convencer
El sector gastronómico se prepara para el verano y, si bien las expectativas siempre son buenas, también existe una cuota de incertidumbre que gira en torno a los precios de la materia prima, a la afluencia de turistas y a la temporada que cada vez es más corta.
A partir de mediados de diciembre, aumenta considerablemente la oferta en la ciudad porque a los restaurantes y cafeterías de todo el año, se suman hamburgueserías, pizzerías, confiterías, heladerías, bares, entre otros lugares gastronómicos, que se concentran sobre todo en la Villa Díaz Vélez. Y en este sentido, se trata del rubro que mayor puestos de trabajo genera en la ciudad durante la temporada.
Para quienes se dedican a la actividad, significa una importante apuesta, ya sea por la cantidad de empleados que deben ocupar y por los gastos que implica abrir un local de estas características, incluso muchas veces arriesgándose a trabajar a pérdida.
Ecos Diarios consultó a cuatro empresarios gastronómicos dedicados a la actividad desde hace años, quienes analizaron el servicio actual que brinda Necochea que todavía no termina de convencer en algunos aspectos, como por ejemplo, en la atención al público, los pocos servicios cuidados en cuanto a su estética y la escasez de oferta de productos de mar.
“Es un misterio”
Fabián “Bocha” Cuello, dueño de varios emprendimientos gastronómicos, aseguró que siempre se prepara lo mejor que puede para brindar un buen servicio y mencionó que si bien no tiene grandes expectativas, se prepara como si las tuviera, ya que para él, esta temporada, “es un misterio”.
En su caso, además de los lugares gastronómicos que ya tiene funcionando, como Antares y Etiopía, abrirá un bar en el complejo de playa Sahara, que se llamará Alaska y una feria gastronómica.
“Yo me preparo para dar un buen servicio y no lo hago cinco días antes sino que estoy trabajando con varios meses de anticipación, aunque eso me pueda provocar una pérdida significativa”, destacó.
Sobre la oferta gastronómica de la ciudad, dijo que debemos darle más servicios. De todas maneras, en su caso, trabaja con un 70% de público local.
“Temporada corta”
El chef Moisés Elías consideró que “hablar de temporada en Necochea es demasiado”, porque no dura más de un mes.
En su caso, la cantina del Centro Vasco está abierta todo el año, pero en verano recibe más público. De todas maneras, al estar tan concentrada la actividad turística en enero, no se puede aprovechar bien y lamentó que la temporada no se extienda a noviembre, diciembre, febrero, marzo, cuando todavía hace calor, como sí sucede en el verano europeo. Sobre los motivos de esta situación, consideró que el tema del inicio de clases complica un poco, al igual que el nivel adquisitivo de las personas que vienen.
Con relación a la gastronomía local, sostuvo que en el sector de balnearios faltan comidas elaboradas con productos de mar, verduras, arroces, ya que lo único que se puede comer son rabas, además de papas fritas y hamburguesas.
En el sector de la Villa, para él, la gastronomía ha mejorado y “hay lugares que brindan buenas pastas, parrillas, comida árabe, buenos pescados, pero lo que pasa que muchos hacen lo que come la gente: sándwich de milanesa”.
“Incertidumbre”
El gastronómico José Luis De Gregorio, dedicado al rubro desde hace 35 años, aseguró que con respecto a la temporada tiene “las expectativas de siempre”, pero este año con alguna incertidumbre debido a los precios de las materias primas y a las dificultades que está teniendo para hacer compras anticipadas de mercadería.
Con relación a los puestos laborales que se crean, no dudó en afirmar que es el rubro que más personal ocupa en verano porque se necesitan cocineros, mozos y personal de limpieza para cada uno de los locales que se abren. Además se trata de un sector que toma a muchos jóvenes que estudian durante el año, en varios casos, en otras ciudades.
“El sector gastronómico es un motor de reactivación laboral”, insistió, dando cuenta de que continuamente por estos días, numerosas personas se ofrecen para trabajar.
Sobre el servicio gastronómico, consideró que Necochea falla en la atención al público. “Hay más cantidad de restaurantes, pero se sigue fallando en la calidad de la atención”. En este sentido, cree que en parte es porque la temporada es muy corta, ya que cuando el personal se empieza a adaptar y toma ritmo, llega febrero y decae el turismo. En este aspecto, hay que tener en cuenta que generalmente por lo menos el 30% de la mayoría de los locales, es personal nuevo.
También –para él- hay cambios en las prácticas del consumo que repercuten en la actividad. Antes, por ejemplo, los restaurantes hacían el último recambio de mesas con el público que salía del Casino y de los teatros, algo que desapareció hace años. Otra costumbre, que tampoco ya existe, era salir a comer una pizza antes de ir a un boliche, pero ahora ya hay bares específicos donde se hacen estas previas.
Además mencionó que también los restaurantes se ven perjudicados por la gran cantidad de comercios, incluso quioscos, que venden hamburguesas o panchos y empanadas en cualquier lugar.
Para terminar, consideró que el sector privado ha hecho inversiones para mejorar la oferta gastronómica, pero no fue acompañado por el Estado para atraer al turismo. Una muestra de ello, para De Gregorio, es por ejemplo, la peatonal 83 que está igual desde hace años.
“Temporada importante”
Alberto Salvador de Mi Cantina fue quien se mostró más optimista y aseguró que “será una temporada importante”. El tema del dólar y la imposibilidad, en varios casos, de viajar al exterior, para él, hará que más personas elijan Necochea este año porque “es más barato vacacionar en la Argentina”.
En su caso se está preparando para el verano, con más personal, para recibir a los turistas y también al público local con el que trabaja todo el año. De todas maneras, consideró que “es corta la temporada” porque son entre 50 y 60 días.
Sobre la oferta gastronómica de la ciudad, dijo que “cada uno hace lo que sabe” y, en su caso, insistió que se esmera en cuidar la clientela, atendiendo con cariño y ofreciendo buena mercadería.