El silencioso trabajo para construir un sueño
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/08/18-GPS-4-e1566323539138.jpg)
La asociación civil Pictogramas surgió por iniciativa de un grupo de acompañantes terapéuticos que decidió crear un multiespacio para adolescentes con discapacidad. Tras años de trabajo, hoy comienza a hacerse visible
La idea surgió hace unos cinco años durante una charla entre acompañantes terapéuticos de adolescentes con alguna discapacidad. Mientras mateaban e intercambiaban experiencias sobre su trabajo, surgió una problemática común: la dificultad para los adolescentes con discapacidad de conocer a otros jóvenes en su misma condición, la falta de espacios recreativos comunes, de lugares de contención específicos para ellos.
Así surgió la idea de crear “algo” que diera respuesta a esta problemática, aunque el grupo no tenía muy claro por dónde empezar.
Hace tres años esa idea comenzó a concretarse y meses atrás la asociación civil Pictogramas logró la personería jurídica.
Hoy esta joven entidad está terminando de construir su sede y en los próximos días comenzará hacerse más visible.
Un lugar
Valeria Calderón, presidenta de la asociación civil, señaló que el proyecto surgió cuando en su labor de acompañante terapéutico, comenzaron a ver que los chicos con los que trabajaban a diario comenzaban a entrar en la etapa adolescente.
“Con un amigo y colega comenzamos a charlar sobre la problemática, que los chicos caían con depresiones, que no tenían un lugar de contención, no tenían vínculos con sus pares, quedaban encerrados…”, señaló.
Así fue como se comenzó a pensar en “cómo encarar algo así, qué posibilidades teníamos”, explicó. “Todas las personas con las que nos hablábamos, nos decían que estábamos locos, que era una idea utópica, que nos estábamos metiendo en un terreno difícil, porque la discapacidad en la adolescencia es algo que muchos no se animan a tratar”.
“Pero nosotros nos largamos igual”, dijo Valeria que integra el grupo de acompañantes terapéuticos que forman Mariano Sacullo, Gastón Galante, Ayelén Vicente y Nazaret Serre Suárez.
Luego, mientras la idea tomaba forma y se integró la asociación civil, se sumaron a ellos las profesoras de educación especial Samanta Benzal y Mariana Spinelli, el profesor de educación física Santiago Berrier, el profesor de música Leo Riera, la enfermera Natalin Verdaguer, la kinesióloga Sol Lapolla.
A este equipo se integrarán Andrés Bibbo, Majo Arano y también un psicólogo, un fonoaudiólogo y un asistente social.
Un sueño
Tras aquella charla de mate con Mariano Sacullo, la idea se comenzó a propagar entre otros acompañantes terapéuticos amigos y se comenzó a dar forma a lo que hoy es la asociación civil Pictogramas.
Al principio Valeria comenzó a buscar asesoramiento y el abogado Nicolás Soldavini entendió la problemática y les ayudó a encauzar el proyecto creando la arquitectura legal de la asociación.
El principal problema era que no había en el país otra institución de este tipo. “La más parecida es una que funciona en Buenos Aires y después hay otra en Tandil que desarrolla un proyecto parecido al que pretendemos desarrollar nosotros en lo que se refiere a inserción laboral, pero no hay nada más”, explicó Valeria.
“Eso nos complicó, porque no había antecedentes. Era complejo por todos lados”, dijo la presidenta de la asociación.
Mientras tanto, el grupo consiguió una casa para alquilar por 15 años, pero que había reconstruir casi en su totalidad para adecuarla a las normas requeridas para un edificio destinado a personas con alguna discapacidad.
“Empezamos a adaptar puertas, accesos, los baños, todo nosotros mismos, a pulmón, con la ayuda de la gente que se acercaba”, precisó Valeria.
En tanto, “los papás de adolescentes con esta problemática que se enteraban de nuestro proyecto se iban acercando y la demanda era cada vez más grande, pero nosotros estábamos muy lejos de poder concluir la obra”.
Pero finalmente, cuatro años después de haber comenzado a soñar, en diciembre pasado el grupo obtuvo la personería jurídica y se convirtió en la asociación civil Pictogramas.
“De esa forma pudimos conseguir este año, en marzo, un subsidio por medio de la Municipalidad”, explicó Valeria. “Eso nos dio una mano gigante porque con esa plata pudimos hacer el techo, el baño y toda la estructura que nos faltaba”.
Mientras más gentes se comenzó a asociar con el objetivo de darles una mano, la asociación empezó a trabajar en lograr la habilitación del edificio y mañana se realizará en la Escuela Técnica N° 3, en la calle 73, una clase especial de zumba a beneficio de Pictogramas.
Con esta actividad la asociación finalmente comenzará a darse a conocer en la ciudad, tras cinco años de trabajo silencioso para dar forma a un sueño que muchos creían imposible de realidad.
“Lo habilitamos como un multiespacio. No es un centro de día ni un centro educativo”, dijo Valeria Calderón respecto al encuadre legal de la institución que en la actualidad trabaja con 15 adolescentes pero pretende brindar servicios a muchos más.
En el lugar se brindan talleres de cocina, música, huerta, reciclado, deportes, cursos de formación y también asesoramiento legal a la familia de los adolescentes.
“Se está armado algo hermoso. Muchos nunca han tenido acceso a nada parecido y es la primera vez que están con pares, que se sienten capaces”, afirmó Calderón. “Los vez reírse y algunos papás salen llorando. Eso nos da fuerza para seguir trabajando”.///
Comisión directiva
Presidente Valeria Calderón, vicepresidente Mariano Saccullo, secretaria Samanta Benzal, tesorera Gisela Montesinos y vocales: Santiago Berrier, Paula Guridi y Leandro Holgado. Revisores de cuenta: Norma Silveri y Juana Spríngolo. El asesor legal es el doctor Nicolás Soldavini