El SIP con una barrera al progreso
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Habiendo pasado una década de su apertura, el Sector Industrial Planificado (SIP), ubicado en un predio en calle 98, a unos 200 metros de la ruta 86, hacia el Río Quequén, no ha logrado cumplir con uno de los objetivos con los cuales se lo creó: conformar un polo industrial que entusiasmara a radicarse al empresario del medio y de afuera y por ende se revitalizara la economía.
En el transcurso de estos años se ha registrado más de un intento de ubicar establecimientos fabriles, pero han chocado con la realidad de la falta de potencia energética y gas natural, que han significado una barrera al desarrollo.
Bajo este impedimento es que en el predio predominan los galpones que ofician como depósitos, con emprendimientos en marcha de diversa índole, pero sin producciones mayores que generen numerosas fuentes laborales.
Por caso en uno de estos galpones ha previsto su pronta radicación el Ente Vial Rural, con el fin de guardar sus maquinarias y esta decisión es bien vista por los empresarios ya existentes, ya que contribuiría al mantenimiento del lugar, en especial la conservación en buenas condiciones de las calles interiores.
El lugar cuenta con 44 hectáreas, de las cuales 20 están ocupadas y poseen un cerco perimetral, que es donde se encuentran ubicadas unas quince empresas y comercios. La fisonomía del lugar poco ha cambiado, es como si se hubiera quedado suspendida en el tiempo, no más allá de las buenas intenciones.
La construcción de una garita de seguridad de mayores dimensiones se contabiliza como el único cambio llamativo que ha recibido el predio en los últimos tiempos. Muy poco por cierto.
Las carencias de energía suficiente como de gas natural, a lo que se suma la inexistencia de cloacas y líneas telefónicas, además de desalentar la radicación de industrias, que serían vitales en el vacío que presenta en ese sentido desde hace año la ciudad, también han desnudado la falta de una decisión fuerte por parte de las distintas administraciones municipales, para concretar el necesario polo. Asimismo como las empresas no pueden contar con el dominio del predio a su nombre, se limita la inversión que pueden hacer al ser sólo concesionarios por un tiempo.
Es cierto que tanto la potenciación energética como la provisión de gas, en este caso afectando no solamente al SIP sino al desarrollo de la ciudad, ya que es necesario revitalizar el gasoducto desde Barker, significan inversiones millonarias que se deben gestar desde el Estado, pero que sólo surgirán si se llevan adelante constantes gestiones desde el municipio y del sector de los empresarios que vean la buena oportunidad que puede significar un sector industrial planificado.
La ubicación del predio, alejado del casco urbano pero no a una gran distancia de la ciudad, con buenos accesos, ha sido una positiva elección, que valoran quienes tienen sus emprendimientos allí
Con el actual panorama cuesta creer que nuevas empresas, incluso algunas foráneas, se puedan instalar en el lugar ante la carencia de los servicios básicos mencionados más arriba. Por ahora el SIP no es más que un viejo buen deseo, que nunca se pudo concretar.///