El sueño de ayudar que hoy cumple 24 años
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El Centro Comunitario “Mateo” nació como un comedor un 12 de marzo. Todo surgió a partir del pedido de tres madres de las Aguas Corrientes preocupadas porque algunos de los niños del barrio no comían los domingos
Este domingo 12 de marzo cumple 24 años el Centro Comunitario “Mateo”, una entidad surgida de las ganas de ayudar de un grupo de vecinos.
El alma mater de la entidad es Elida “Negri” Roldán, una de las fundadoras del comedor que en sus inicios no tenía sede y que consistía en una olla que se transportaba hasta alguna casa del barrio aguas corrientes para servir allí la comida.
Desde hace años el comedor funciona en calle 82 Nº 3055, donde se ha convertido en centro comunitario y la entidad ha logrado la personería jurídica.
“Desde que arrancó la pandemia no dimos más de comer. Damos todos los sábados una ayuda, bolsones con alimento seco, pan y facturas, además de ropa, calzado y en esta época del año útiles escolares”, explicó Roldán.
“Todo lo que se entrega es a través de las donaciones de la gente, porque nosotros no tenemos ni subsidios ni planes”, afirmó.
“Al centro Mateo lo mantiene la gente”, agregó.
Solidario se nace
“Negri” Roldán es una persona solidaria desde la cuna. Creció en un hogar donde ayudar era el pan de todos los días y a los 17 años empezó con un trabajo solidario que hoy ya lleva 60 años.
Los padres de “Negri” estaban vinculados a Acción Católica y ella durante muchos años también realizó labor solidaria en la Iglesia e incluso fue catequista.
Explicó que el Comedor Mateo nació de una necesidad real: tres madres que un día fueron a pedir ayuda porque tenían chicos con hambre.
Fue hace más de 20 años que junto a Daniel Ferrer y su esposa Silvia, Negri participó en la creación del comedor.
“Aparecieron tres mamás del barrio las Aguas Corrientes en la radio de Daniel y dijeron que sábado y domingo los chicos tenían hambre”, dijo Negri.
Comenzaron el comedor en un garage alquilado, en la 63 y 86. Pero con el tiempo les fue quedando chico y Daniel y Silvia encontraron un galpón en la calle 82 al 3055, que es el lugar donde hoy funciona la institución.
“Compramos esa propiedad vendiendo bonos de un peso”, contó hace unos años en una entrevista Negri Roldán, que explicó que las dimensiones que tomó con los años el comedor superó todas sus expectativas.
Una olla móvil
Las primeras acciones solidarias eran verdaderas expediciones con la comida que se elaboraba en la cocina de la casa de Negri. “Cargabamos la olla en el auto de Daniel y la llevábamos hasta la casa de alguien que nos prestaba el lugar para servir la comida”, recordó.
Luego, a partir de la colaboración de la Compañía de Transportes Necochea pudieron alquilar un garaje, pero el lugar no tardó en quedarles chico.
Cuando adquirieron la casa donde en la actualidad funciona el comedor, el sueño de Negri y Silvia era hacer habitaciones para dar cobijo a mujeres víctimas de violencia de género, pero nunca pudieron hacerlo.
Sin embargo, el comedor siguió creciendo. “Llegamos a tener 182 personas para comer los domingos”, explicó.
En la actualidad, son cinco o seis las personas que trabajan a diario en la entidad, algunas de ellas desde el inicio, como es el caso de Claudia Torres.
Si bien el centro ya no funciona como comedor, es constante la concurrencia de gente que pide ayuda alimentaria.
Esto preocupa a Negri Roldán: “Han aparecido abuelos de más de 80 años pidiendo perdón por concurrir a pedir alimentos. Nunca había visto esto antes”, se lamentó.///