El sueño de un templo monumental
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Una iglesia con dos enormes torres y un línea arquitectónica singular que quedó sólo en los bocetos
Archivo Ecos Diarios
“Monumental”. Así calificaba un artículo periodístico publicado el 28 de octubre de 1934 el proyecto de un nuevo templo parroquial.
Aquella noticia publicada en la tapa de Ecos Diarios provocó inmediata expectativa entre los vecinos debido a que el templo que existía en esa época frente a la plaza principal ya resultaba pequeño para la comunidad católica local.
La nota explicaba que el nuevo templo, cuya construcción era impulsada por el cura párroco Francisco Actis, se levantaría en el terreno lindero a la iglesia del Carmen, donde había unos amplios jardines que daban sobre la calle 60.
Se debe tener en cuenta que la primera capilla de Necochea se encontraba precisamente sobre esa calle.
Otro hecho que agregaba interés a la información era el referente a la concepción y líneas arquitectónicas que tendría la edificación.
El doctor Actis había elegido como modelo un estilo propiamente romano, similar al existente en Covadonga, provincia de Asturias, en España, el cual cual se levantaba en una altiplanicie, enmarcado por hermosas montañas.
El proyecto también generaba expectativas porque su realización implicaba que no se ampliaría el viejo templo y se decía que iba a convocarse a prestigiosos vecinos a integrar una comisión que se encargaría de todos los aspectos relacionados con la edificación.
En la comunidad se venía trabajando intensa pero silenciosamente en aquel proyecto.
Incluso algunos se atrevían a fijar hasta la fecha de la colocación de la piedra fundamental del nuevo templo: el 6 de enero de 1935.
Otros, menos optimistas, hacían estirar hasta febrero el acto.
Pero, el 5 de enero de 1935 se realizó una reunión preliminar para ajustar detalles y constituir una comisión pro-templo.
En aquel encuentro se indicó que recién para fines del mes siguiente se podría colocar la piedra basal de la obra.
En la edición del 26 de febrero de 1935, Ecos Diarios publicaba en su primera página la fachada del nuevo templo.
Se trataba de una hermosa edificación, con dos enormes torres y líneas arquitectónicas muy singulares.
Según el boceto, el nuevo templo tendría características monumentales y su presentación al vecindario generó animados comentarios.
Sin embargo, esa fue la última nota sobre el monumental edificio. El proyecto no pasó de los bocetos.
El 23 de marzo de 1935 se daba cuenta de que la parroquia Santa María del Carmen sería elevada a Vicaría Foránea, perteneciente a la diócesis de Bahía blanca, cuyo titular era el obispo monseñor L. Astelarra.
Como vicario foráneo se pensaba traer a la ciudad al presbítero Donato A. Pacella, pero consultado el párroco local, Antonio Lorenzo Sastre Peigserver manifestó no conocer tales versiones.
Sin embargo, el 30 de marzo fue designado Pacella como vicario foráneo, cargo que asumió el 7 de abril del mismo año.
Había arribado procedente de Bahía Blanca el 2 de abril y en vísperas de la asunción de sus funciones, había realizado declaraciones y saludado a la población ncochense.
Tal vez el cambio de sacerdote hizo que el proyecto de un templo monumental quedara en el olvido.
Desde la fundación
La Iglesia Católica estuvo presente desde el nacimiento de la ciudad. En el acta fundacional, los fundadores declaran a la Virgen Santa María del Carmen Patrona de Necochea.
El primer templo de la ciudad fue fundado el 4 de septiembre de 1883, pero según el Archivo de la Provincia de Buenos Aires, antes ya existía una capilla en la parcela ubicada en la calle Mitre, actual calle 60.
Se le encomendó al agrimensor José María Muñiz realizar la mensura del lote donde se iba a construir la iglesia. Con la contribución de los vecinos se fue levantando el tempo frente a la plaza y se lo inauguró el 4 de septiembre de 1883.
Según las crónicas de la época, el primer sacerdote y capellán fue el reverendo presbítero Manuel Alvarez, quien bendijo el lugar en nombre de Dios y rogó el amparo de la Virgen Santa María del Carmen.
Luego hubo una procesión alrededor del templo y con salvas se festejó el evento.
El edificio, de ladrillo y cal en el comienzo, pero sin revoque, estaba situado atrás del actual templo. Contaba con sacristía y bautisterio y una precaria casa donde habitaba el párroco.
El primer registro parroquial correspondió al deceso del niño José Azúa, fallecido de “pasmo” a los 12 años, el 3 de junio de 1883.En tato, el primer bautismo fue el del menor Pascual Panio y la primera boda la de Carmen Barreiro con José Ruiz Suárez.
Con el tiempo, merced a donaciones de los files y a través de suscripciones se fue poblando la nave de ornamentos sagrados y bancos. También de aquellos elementos indispensables para la liturgia.
Monseñor José de Luis, quien fue párroco de la Iglesia Santa María del Carmen desde 1961, recuperó las placas de mármol con los nombres de las personas que colaboraron en la construcción del templo y las colocó en el acceso de la parroquia.