El teatro, un vehículo para el despertar espiritual
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José Rivarola realizó dos únicas funciones de su espectáculo “Zazen y otros viajes”
Hace 20 años que José Rivarola comenzó a viajar por una necesidad de conocer el mundo, actualmente se encuentra radicado en Ibiza y de visita en nuestra ciudad realizó dos únicas funciones de su performance “Zazen y otros viajes”.
El espectáculo tuvo muy buena recepción del público y es un acto teatral en cuatro actos.
La historia comienza en el 2004 cuando sólo se escucha la voz de la mente del personaje, Andrés Ascón, sentado en meditación zen, y salta a la década de los sesenta cuando viajaba autostop, recorriendo el mundo en su búsqueda interior.
En el transcurso de la performance, mientras realiza su itinerario le salen al paso diferentes personajes que le señalan el camino y que son interpretados por el actor, un gurú chileno que lo despierta, un hippie argentino que le indica el oriente, un vietnamita francés que le señala la cuidad mítica, y “algunos más que salen al acecho en su andar”.
En España se dedica a hacer espectáculos de poesía actuada con textos de Girondo, Neruda, Bokowski y algunos de su autoría, “me interesó hacer esta perfomance que está dividida en dos partes, y la parte del flash back donde represento algunos personajes que encontré son autobiográficos”.
Libro
Cabe mencionar que estas historias forman parte de un libro de 460 páginas que terminó de escribir y tiene por editar.
“Luego de esta parte de Francia voy a Londres y de ahí empieza el viaje hacia la India”, expresó el artista.
Rivarola incursionó en la práctica del Zazen, el secreto del Zen, hace varios años y contó que “ambas partes de su espectáculo tiene su sentido Zen, uno es la auto observación y la otra la mente que habla”.
Desde que abandonó la Argentina ha realizado todo tipo de tareas, fue lavaplatos y vendió artesanías siempre manteniendo su objetivo de llegar a la India. “Lo hice varios años después y luego de esa epopeya, durante varios años viajaba como guía de una agencia de viaje”.
Nació en Buenos Aires y su espíritu viajero se manifestó a cuando a los 12 años salió del colegio y tomó un tren de Retiro a Rosario, “vendí unos libros, me compré un pancho y me quedé sin plata. Me metí en un tren hacia Alta Gracia y me escondía cuando venía el controlador”, evocó.
Logró llegar a aquella ciudad cordobesa pero no consiguió cruzar a Chile para tomar un barco a China como soñaba.
A los 20 años partió definitivamente a la aventura de descubrir el mundo, y aún conserva sus deseos de viajar aunque ahora tiene como lugar estable Ibiza.
Búsqueda
Dejó el país por una necesidad interior y se fue con un bagaje de conocimientos dado que había estudiado teatro durante casi dos años con la maestra austriaca Hedy Crilla y con esas herramientas actuó en Venezuela y España.
Luego comenzó con una formación más autodidacta en una búsqueda más espiritual donde trabajara todo el cuerpo “por eso me incliné más hacia el teatro de Grotosky para quien el teatro no es un objetivo sino un vehículo para ese despertar”, puntualizó.
En Ibiza realiza presentaciones unipersonales y con un colega, “Zanzen y otros viajes” lo estrenó en España, en nuestro país también lo hizo en Bariloche y ahora llegó a Necochea y Quequén por intermedio de su amigo, el director Gustavo Olivera que le armó la función.
Hará una presentación en Buenos Aires y a su regreso a España tiene previsto hacer una gira en su furgoneta que lo llevará por las ciudades de Barcelona, Murcia y Madrid.
Respecto a “Zanzen y otros viajes” comentó que “es importante la parte de la mente que de aquí para allá. No tenemos voluntad sobre ella y no tenemos que identificarnos con los pensamientos”.
El actor se mostró complacido con la recepción que tuvo su performance y expresó que “la bueno del teatro es que la gente se acerca y te da su opinión”, afirmó Rivarola.
