El tiempo no disipa la pasión
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Pasaron 35 años de la última consagración de Villa del Parque como campeón anual de la Liga Necochea de Fútbol
Adrian Stolarczuk
Redacción
Hace 35 años, indudablemente el mundo y el país, era otro. Y Necochea también. Había sólo dos canales para ver, el 8 y el 10 de Mar del Plata, pero había tres cines. Eso sí, los estrenos llegaban mucho más tarde: en el Grand Sud daban “Tal para cual”, con John Travolta y Olivia Newton-John, y en el Atlantic competían con “El poder de la censura”, protagonizada por Víctor Laplace. No había celulares y los teléfonos tenían 5 dígitos. El juego de las diferencias sería eterno, pero también algunas cosas nunca cambian. Allá por septiembre de 1984, el Gobierno negociaba un crédito “Stand by” con el FMI, las tarifas de luz aumentaban un 20%, en Chile se decretaba un “estado de emergencia” tras una serie de protestas violentas… y Maradona era noticia, entonces tras perder en su debut oficial en el Nápoli frente al Verona. Entre cambios y los ciclos que se repiten, aquel 1984 se mantiene inalterable en el corazón de la populosa hinchada de Villa del Parque, club que por esos días de septiembre, se consagraba por última vez como campeón anual de la Liga Necochea de Fútbol.
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“Otro” fútbol
También se puede decir que el fútbol, como espectáculo, era otro. Para verlo había que ir a la cancha o escuchar la radio para enterarse. Las finales tuvieron la “novedad” de ser filmadas por las cámaras del naciente Canal 4, que comenzaría a funcionar poco tiempo después. En Primera sólo había 10 equipos, el campeonato era a dos ruedas, y todos jugaban los domingos, porque los sábados lo hacían los equipos del Ascenso. Se daban dos puntos por partido ganado y sólo el campeón jugaba el Regional a fin de año.
Villa del Parque disfrutó de su consagración en una cancha que ya no existe. El estadio “Ernesto M. Cidrón” estaba emplazado en la manzana de calles 30, 32, 103 y 105, y perdería el ruido de la pelota y la hinchada apenas dos años más tarde.
Tampoco existe hoy el estadio “Mariano Necochea” en el cual un año antes, en 1983, Villa del Parque festejó su primer título en la Liga. Algunos nombres de ese plantel, tras el paso por el Regional, se quedaron en el equipo para defender la corona al año siguiente. Otros se habían alejado, como el caso referencial de Abel Coria, que siguió su carrera en Santamarina de Tandil.
La campaña
La conducción técnica del equipo recayó en el recordado José “Pepe” Sirimarco, activo colaborador del club y que decidió meterse en el vestuario, luego del trabajo de Carlos Norman Chiachio y Héctor Silva el año anterior. El camino al bicampeonato comenzó con un duro revés, perdiendo 3-1 frente a Estación Quequén, que por entonces incubaba el plantel más importante de su historia y ya tenía como goleador a Luis Eduardo “Paquillo” Sánchez, finalmente máximo artillero del torneo con 10 conquistas. Pocos años más tarde recorrerían el país llevando el fútbol de Quequén y Necochea.
Un empate en la segunda fecha ante Rivadavia, candidato y subcampeón el año anterior, levantó los ánimos del grupo. En el decano brillaban Gustavo Portugal y Miguel Landesa.
A partir de allí se vio lo mejor del elenco villense, apuntalado en los refuerzos como Emilio Ramírez y José Luis Viñals y la recuperación física de Gustavo Cárdenas, el máximo referente, sobre el final de la primera rueda. El equipo no volvería a perder y se aseguraría el título a una fecha del final, el 23 de septiembre, venciendo como visitante al Deportivo La Dulce por 1-0, con gol del propio Cárdenas de penal, que terminaría con 8 tantos la campaña al igual que Fernando Retondo.
Le sacó 4 puntos de ventaja a Rivadavia, como había ocurrido el año anterior, y desató el máximo festejo al domingo siguiente en su estadio recibiendo a Sportivo San Cayetano. La tribuna colmada y gente apiñada detrás del alambrado arrojaron una recaudación de 64.320 pesos argentinos, algo así como 720 dólares. Dio la vuelta olímpica frente a su público al salir a la cancha y completó la fiesta venciendo por 1-0 con gol de Ramírez. Esa tarde el equipo formó con Ricardo Pueyo; Alejandro Francioni, Emilio Ramírez y Rolando Aloisi, José Luis Viñals, Sergio Mainardi y Gustavo Cárdenas; Pablo Dialeva, Claudio Bernasconi y Fernando Retondo. Luego ingresaron Rosario Bagnato y Daniel Lisarrague. Aunque no jugó el último partido, otra vez el plantel tuvo como puntal en defensa a Alfredo López. También alternaban en el equipo Daniel Martínez, Zubillaga, José Luis Ferreyra y Roberto Lucero.
Se consumaba un bicampeonato histórico para un club joven que rompía la hegemonía de los “grandes” como Huracán, Estación, Independiente de San Cayetano y Rivadavia, campeones anteriores. En dos años, sobre 36 partidos, Villa del Parque apenas perdió tres.
Desde entonces hubo alegrías para el pueblo villense, conquistando el Torneo Apertura 1996 y del 2001, cuando jugó su última final anual perdiendo con Ministerio de Quequén. Esas dos estrellas de 1983 y 1984, las únicas del club, no pierden brillo y el paso del tiempo las hace más especiales aún. Aunque en estos 35 años se negó el título máximo, la pasión por esos colores, el club, su gente, siguen latiendo. ///