El trap sentó las bases para no ser una moda pasajera
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/02/5c72e2cde502f_1004x565-1.jpg)
Ante 20.000 personas
El trap confirmó su fuerte presencia en la escena musical argentina con la concreción de manera exitosa de un Festival que anoche convocó a varios miles de personas y tuvo una importante participación de artistas argentinos en el Hipódromo de Palermo porteño.
Aunque la estrella encargada del cierre fue el portorriqueño Bad Bunny, los locales Duki, Cazzu, Khea, Ecko, Lit Killah, Malajunta y Neo Pistea, entre otros, combatieron la lluvia, no se amilanaron y la vencieron con el apoyo del público local. El trap, ese nuevo ritmo urbano, que arrancó de manera arrasadora en las tiendas digitales debía trasladarse del terreno digital al más fáctico: cortar tickets, vender entradas para confirmar que la revolución era concreta. La concurrencia en Palermo confirmó que el crecimiento de la movida urbana en la Argentina está lejos de detenerse y se encuentra en pleno florecer, al punto tal que ya concentra la atención de otros mercados. El hipódromo esperaba a las jóvenes con carpas para hacerse trencitas de colores al estilo Bo Derek, colocarse strass y brillos en la cara, tatuajes, uñas esculpidas, mechones teñidos y hasta cortes de pelo. El trap toma del rap y el hip hop a la estética, la moda y los cortes de pelo como parte de la movida, aunque el hincapié especial estuvo puesto en las mujeres, en este caso.