¿El triunfo de los vándalos?
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Mal que nos pese, nos estamos acostumbrando a que personas poco afectas a la vida en comunidad sigan haciendo de las suyas a la hora de destruir, dañar o pintar sitios o estructuras dispuestas en la vía pública.
En esta columna en más de una oportunidad nos hemos referido a los ataques despiadados a monumentos, plantas, paredes o todo lo que se construyen desde la Municipalidad y particulares para mejorar el entorno en el que vivimos.
Lejos de detenerse, en buena parte abonadas por una manifiesta falta de vigilancia por parte de la fuerza policial y la propia comuna, se multiplican estas roturas que solo mentes enfermas pueden disfrutar. Y obviamente lo hacen cobardemente, en horarios en los que nadie los ve.
Ultimamente estos inadaptados que integran nuestra sociedad se ocuparon de quebrar varias palmeras dispuestas en la avenida 2, sin que aún se haya detenido a sus autores, que supuestamente deberían haber sido captados por las cámaras ubicadas en la avenida 2 y calle 83.
Pero también en los últimos días se produjeron daños y robos a un par de refugios que los guardavidas poseen en la playa, para guardar su material de trabajo. Sitios más que desguarnecidos en cuanto a control, ciertamente. El abandonado edificio del ex complejo casino que viene siendo desguazado por los saqueadores nocturnos, en la semana que pasó se llevaron un par de barandas, en este caso, ante la denuncia de vecinos fueron aprehendidos por la policía.
Asimismo los residentes en Bahía de los Vientos volvieron a sufrir el robo y rotura de carteles y otros elementos que con esfuerzo vienen montando en la plaza del lugar, para contar con un nuevo sitio de esparcimiento.
En una nota concedida al programa radial “El diálogo de hoy”, que se emite por La Costa FM, el presidente de la asociación vecinal del citado paraje, Gastón Iglesias, se mostró entristecido y molesto. Y desde su rabia lanzó la frase: “El vandalismo no nos detiene, nos da más fuerza para seguir”.
Las palabras del dirigente barrial son alentadoras en cuanto a que los destructores no les harán bajar los brazos, y en la misma línea se han expresado otros damnificados. Pero también se llega al hartazgo de ver cómo se rompe lo que es de todos, cómo se afea la ciudad en ese sentido y ni siquiera se encuentra a los culpables.
¿Se sienten excluidos socialmente y por eso rompen? ¿Quieren dar algún tipo de mensaje con estas conductas? ¿Intentan vengarse de los buenos ciudadanos que acatan las normas de la convivencia? Todos interrogantes que no tienen certeras respuestas para estos locos accionares, inflados en gran parte por el resentimiento y la ignorancia.///