El ultimo verano en Necochea
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Hace 42 años, Luis Sandrini festejó aquí sus 75 años. El actor se había encariñado con la ciudad y se sentía como en su casa. Aquí recibió en 1980 a Palito Ortega y a Enrique Carreras
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Ecos Diarios
El 5 de julio de 1980 falleció en la ciudad de Buenos Aires un ícono del cine y el teatro nacional: Luis Sandrini.
Meses antes, había cumplido 75 años en nuestra ciudad. Sandrini se había instalado en nuestra ciudad a fines de 1979 para realizar la temporada de verano junto a su esposa Malvina Pastorino, a Carlos Estrada y Ovidio Fuente. Los cuatro interpretaban en el Teatro Plaza, en calle 83 entre 4 y 6, la obra “El Baile” de Edgard Neville.
El cómico vivió en una casa de la Villa balnearia y se convirtió en uno de los personajes más queridos de la temporada.
Un artículo publicado en Hola Verano el lunes 11 de febrero señalaba que “la presencia de don Luis Sandrini se ha convertido en una de las atracciones mayores, no solamente para el público que asiste noche a noche a sus representaciones de “El Baile”, sino para los demás miembros de la colonia artística”.
Es que aquel año por los escenarios de los teatros locales pasaron, entre otros, Andrea Del Boca, Ariel Ramírez, Jaime Torres, Luis Landricina, Alberto Castillo, Rosamel Araya, Pepe Soriano, José Luis Gioia, Eduardo D´Angelo, Darío Vittori, Juan José Camero y Susú Pecoraro.
Pero Sandrini no sólo recibía la admiración de sus colegas y del público necochense. En Necochea don Luis fue visitado por dos de los más afamados directores de cine del momento en nuestro país: Ramón “Palito” Ortega y Enrique Carreras.
El 28 de enero de 1980 Palito visitó a dos Luis en su casa de la Villa balnearia y le ofreció realizar una película con Niní Marshall. Sandrini aceptó encantado.
El 13 de febrero, apenas dos semanas después, también Enrique Carreras visitó a don Luis para ofrecerle el rol principal de la película “El hombre piola”.
Inolvidable
Pero aquellas películas no pudieron realizarse. En junio de ese mismo año don Luis cayó enfermo y tras permanecer varios días en agonía, murió el 5 de julio. En aquellos días filmaba “Qué linda es mi familia”, junto a Niní Marshall, bajo la dirección de Palito Ortega.
La muerte del actor provocó profundo pesar en nuestra ciudad, con la que mantenía un fuerte vínculo.
Aquí no sólo había festejado sus 75 años, en ocasión de su cumpleaños número 73 fue agasajado por sus amigos en restaurante del Complejo Casino.
Según la crónica del suplemento Hola Verano de Ecos Diarios del 21 de febrero de 1978, allí estaban Virginia Ameztoy, Chana Mogica, Alejandro Marcial, Nelly Durán y Ricardo Morán del elenco “La ganaste, Papá”.
También se encontraban en el lugar empresarios, amigos, periodistas y algunas sorpresas. Mercedes Carreras y Enrique Carreras, ocultos, aguardaron la llegada de don Luis para sorprenderlo.
El humorista Gila pasó unos minutos por el restaurante para saludar a su amigo y luego se fue a actuar. Otro amigo fue el empresario circense Patiño.
“Estoy muy feliz de estar con mis viejos y mis nuevos amigos. Es algo que me llevo y que no me podrán quitar nunca”, dijo don Luis emocionado.
Como en casa
Por eso, dos años más tarde, cuando decidió volver a instalarse en nuestra ciudad para realizar “El baile”, don Luis se sentía como en su casa.
En aquel verano de 1980, el actor realizó una intensa actividad pública. Fue uno de los espectadores del partido de fútbol que el 18 de febrero enfrentó a artistas y periodistas.
El Encuentro se realizó en el estadio Mariano Necochea y fue a beneficio de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC).
Al llegar al estadio, de traje, pañuelo al cuello y gorra visera junto a su inseparable esposa Malvina Pastorino, Sandrini fue uno de los personajes más aplaudidos por el público.
Luis Santiago Sandrini Lagomarsino, nació en Buenos Aires en 1905. Era hijo de actores y empezó su carrera artística como payaso en un circo de la Capital Federal.
Gracias al cine sonoro –actuó en “Tango” y progatonizó “Los tres berretines”, los dos primeros filmes “parlantes” argentinos-, su trayectoria artística, así como la de su personal imagen se convirtieron en un mito.
Filmó casi ochenta películas y trabajó en España, México y Chile. También recibió numerosos premios.
En el teatro hizo “Cuando los duendes cazan perdices”, luego llevada al cine, y, detrás de bastidores, quedó asombrado por la belleza de la joven actriz Malvina Pastorino, con la cual se casó.
Este éxito rotundo hizo que se convirtiera en la figura popular más representativa de la década de oro del cine argentino; que luego se afianzó con la película que inauguró la «serie de hoteles alojamientos de la década del ’60», que fue “La Cigarra no es un bicho”, de Daniel Tinayre.
Sus últimas apariciones fueron en películas familiares costumbristas de Enrique Carreras. Falleció cuando rodaba la película “Qué linda es mi familia”, de Palito Ortega, donde trabajó junto a otra grande, Niní Marshall.