El valor de la inocencia y la broma que se perdió con los años
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Recuerdos de la tradición casi perdida por el “Día de los Santos Inocentes”, que se conmemora mañana 28 de diciembre
¿Has hecho o recordás haber sufrido alguna broma por el “Día de los Inocentes” últimamente? Muchos jóvenes “millennials” y “centennials” responderán negativamente a esta tradición que se ha perdido de generación en generación, así como en su momento el origen trágico de la efeméride.
Para los adultos de hoy, el “Día de los Santos Inocentes” es volver a la infancia o a las travesuras de la adolescencia. Así lo siente por ejemplo Silvia Elías, reconocida dirigente de la Sociedad Árabe de nuestra ciudad, quien compartió que a sus nietos le suele hacer chistes así, “intentando seguir con esas ilusiones, seguir con una tradición que de alguna forma son pequeñas alegrías, que se valoran en los tiempos que se están viviendo”. Si bien reconoció haber participado en “muchísimas” bromas, se animó a relatar un recuerdo “con una prima hermana, a la cuál le gustaba alguien y la hicimos citar, como si fuera a verlo. Estuvo dos horas esperando en una esquina, en la puerta de un club y por supuesto que no apareció nadie. Fue un acto de maldad, porque a ella le gustaba mucho esta persona y la hicimos ilusionar. Pero eran bromas, de algún modo, infantiles”.
“Inolvidable”
Quizás hoy se recuerde más algún posteo mediático en redes sociales, desbaratado rápidamente cuando se asocia con esta fecha del calendario. Las bromas, pesadas o livianas, que más marcan son aquellas que requieren acción y compromiso en un mundo “real”; necesitan una elaboración. Y son de las que ya no abundan. María Nelly Merlo integrante de la Asociación Civil Coro Alta Mira, revivió rápidamente una broma que sufrió hace varios años y que reconoció “nunca voy a olvidar”. “Fue hace mucho tiempo, creo que 30 años, cuando trabajé por más de 15 años en la empresa Transportes Necochea. Me llamaron por teléfono diciéndome que eran de la UTA, la Unión Tranviaria Automotor, para informarme que desde el 1 de enero íbamos a recibir un 42% de aumento de sueldo. Te podrás imaginar la felicidad al recibir la noticia y rápidamente querer comunicarla a todos. Pero cuando vinieron, me dijeron ‘feliz día del inocente’. Me enojé mucho, sobre todo por las ilusiones que me había hecho y que estaban todos complotados. Pero quedó una linda anécdota y tiempo después me preguntaban ‘cuándo llega el aumento’ para cargarme”.
Animarse
Mientras María Nelly reconoció que nunca se animó a tomarse revancha o a organizar ella una broma así, otros comentaron sus travesuras, como el cantante y músico Mandy Muñoz quién recordó cuando “en una cena de la Asociación Bancaria, cerrando el año en el edificio Royal Casino, realizamos junto a otros cuatro compañeros un número de ballet clásico, todos maquillados y con tutú, de modo que nadie se diera cuenta que éramos nosotros. Hicimos “La Muerte del Cisne” y el cisne era el “Gallego” Francisco Alvarez, goleador de Rivadavia en su época, pero que entonces estaba con algunos kilos de más. Al levantarlo él se terminó cayendo y fue el único al que reconocieron. Pero a los demás bancarios no y nos sentimos satisfechos cuando volvíamos a las mesas y nos comentaban lo que pasó y nosotros hacíamos de cuenta que nos lo habíamos perdido de casualidad”.
Por su parte, Daniel Argibay, exdirector del Centro de Formación Profesional Nº 401, compartió que siendo profesor, alumnos de un quinto año lo citaron para una “especie de entrega de diplomas, en una quinta, a las afueras de Necochea, pero que había que ir de traje. Cuando llegó estaban todos en la pileta, en malla. ‘¡Le hicimos una cargada profe!’ me dijeron y me lo tomé bien. Me saqué el saco y la corbata, sin problema. Al tiempo me pidieron sacarnos una foto, era cerca de la pileta y me tiraron. Caí en la trampa, me la hicieron bien. Me tuve que pasar las tres horas con el pantalón y la camisa mojados”.
Bromas, travesuras, amparadas durante 24 horas, por una tradición que parece olvidada pero que otros se resisten a perder.
El origen, un motivo trágico
El Día de los Santos Inocentes, celebrado el 28 de diciembre, tiene un origen religioso y puntualmente en el cristianismo. De acuerdo a la tradición católica y el Evangelio de San Mateo, fue hace más de dos mil años cuando el Rey Herodes ordenó matar a todos los niños menores de dos años en Belén, Judea, con el objetivo de conservar su poder, pues Herodes buscaba asegurarse que el anunciado Mesías, futuro Rey de Israel, fuera asesinado. A partir de ese genocidio es que la Iglesia Católica recuerda cada 28 de diciembre a los Santos Inocentes, llamados así, porque por su edad no podían haber cometido algún pecado.
La tradición de hacer bromas no tiene relación directa con el asesinato de niños, sino cuando años después se celebraban las Saturnales, que eran importantes festividades romanas en las últimas semanas del año en honor a Saturno, Dios de la agricultura. Durante las celebraciones, se acostumbraba a establecer reuniones entre la clase gobernante y la gobernada, en las cuales se degustaba, entre otras cosas, de un pan con un haba en su interior, y quien hallara dicha haba era nombrado rey temporal. Esta condición era aprovechada por el monarca pasajero para hacerle bromas a sus semejantes e incluso cometer abusos contra los conciudadanos, por lo que a la historia trascendió la costumbre de hacer bromas. A veces, durante el jolgorio, los amos también liberaban a sus esclavos e incluso se intercambiaban sus papeles durante unos días.
Se piensa que estos Saturnales derivaran en la medieval “Fiesta de los Locos”. En otros lugares también la llamaban la Fiesta del Obispillo, la cual consistía en poner a un niño en el papel de obispo, lo que refuerza la costumbre de que en esa jornada los papeles se cambiaban y, por decirlo de algún modo, todo valía…