El valor simbólico de un árbol reflejado en obras escultóricas
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/08/371-PERROTTA-e1502718737182.jpg)
Deborah Wall. Realiza modelado en cera y trabajos de electrólisis sobre hojas
Tras un largo período fuera de la ciudad, Deborah Wall regresó a nuestra ciudad hace un par de años con el proyecto de un montar un taller donde brindar clases de modelado en cera y joyería, dos técnicas en las que se ha especializado.
Esa es su búsqueda y ese sentido afirmó que “me interesa tener un círculo de creación en un taller abierto a quien quiera venir a trabajar”.
En este tiempo participó de varias exposiciones, la primera fue la invitación a la 10º edición del Centro Cultural de Noche donde presentó la serie “Identidad”, compuesta por siete esculturas en las que una niña está al pie de un árbol, que está representado por una hoja. “Participar en esa exposición fue para mí como una bienvenida”.
Con esas piezas inició está serie de “metonimias”, en las que el todo está representado por la parte. La hoja representa al árbol total y la niña a ella misma y a sus ancestros. En “Identidad”, esas siete hojas simbolizan la diversidad en los árboles genealógicos que nos conforman hoy como cultura.
Vale indicar que esa pieza integró la muestra colectiva en el Museo José Mulazzi de Tres Arroyos, en diciembre del año pasado. Luego recibió una invitación del Museo de Ciencias Naturales donde presentó un conjunto de 20 “árbol y niña”, esta fue su primera exposición individual. “Fue como una consagración de “árbol y niña” para mí, en un museo que quiero mucho”, destacó la artista.
Explorar
A partir de esas piezas “que nacieron juntando hojas por la ribera del Río Quequén y el parque” nació la curiosidad de explorar la electrólisis, que es “una técnica muy mágica porque pequeñas partículas de cobre se depositan sobre la hoja hasta cubrirla con una delgada capa”, de este modo quedan todas sus formas reveladas en metal, “en México preparé unas hojas hermosas que serían para la próxima exposición”, adelantó.
Además, desde el grabado está trabajando una serie que tiene que ver con la idea de abrir y desplegar. El árbol y la niña, se resignifican y fortalecen, y es nueva la aparición del bosquecito como correlato de comunidad y construcción colectiva.
“Mme interesa la interacción que tienen los árboles en sus raíces para funcionar como un organismo, una comunidad”, expresó.
Deborah vivió entre 2007 y 2015 en México donde descubrió que las posibilidades de modelar y tallar la cera y empezó a hacer pequeñas esculturas que vaciaba en bronce.
Maestro
En Buenos Aires hizo un seminario de modelado en cera con el escultor Antonio Pujía cera y actualmente dicta un taller de la especialidad y su aplicación al vaciado de metales, “me encanta compartir la manera de trabajar y las posibilidades expresivas de la cera. Se están armando grupos muy lindos”, enfatizó la artista.
Al momento de definir su trabajo dijo que “soy muy de lo pequeño y lo simbólico. Siento que la serie árbol y niña propone un diálogo íntimo entre la niña, el árbol y quien la pueda contemplar, quizás lo íntimo también por esto de lo pequeño. Desde hace ya varios años trabajo con árboles y esta niña que se refleja en ellos.”, puntualizó.
Exploración
Se formó artísticamente en talleres y ahora está haciendo el profesorado de Artes Visuales en la escuela de Artes “Orillas del Quequén”, le interesa profundizar en Historia del Arte y otras técnicas de escultura. “Además, me gusta mucho el grabado”, agregó.
En este establecimiento descubrió su amor por la arcilla y aparte de lo simbólico que está trabajando en las pequeñas piezas, disfruta mucho del modelado y la exploración de la figura humana en ese material.
Hace unos diez años comenzó a trabajar con niños, en México y donde dictó un taller de plastilina y hoy es parte de Taller Amarillo, un espacio de arte dedicado a los niños. El miércoles próximo, a las 18, impartirá un taller de Animales e insectos, pequeñas esculturas hechas con alambre y mostacillas, dentro del ciclo “Después del cole”, en El Centro Cultural Necochea.
Reflexión sobre el movimiento
Deborah nació en Quequén, hizo la primera salita en el Jardín de Infantes Pío XII y luego completó su formación en el Colegio Alemán.
A los 17 años se radicó en Buenos Aires para estudiar Periodismo en TEA y un tramo de Historia del Arte, en la Universidad de Buenos Aires, allí empezó a sentir su pulsión “por hacer” y posteriormente se inclinó por la orfebrería, “me encontré con el metal, el fuego, la fundición, la construcción, el volumen, y me comenzó a interesar la escultura”, contó.
Fue en México donde descubrió todas las posibilidades de modelado y tallado que brindaba la cera, y respecto al material dijo que “es un muy libre, su principal componente es la cera de abejas”
Wall ha tomado diversos talleres y en la actualidad está cursando el profesorado de Artes Visuales. Desde que conoció la cera comenzó a hacer escultura y surgió “Arbol y niña” una serie de piezas en las que reflexionaba sobre el movimiento, la construcción del cuerpo, la búsqueda de equilibrio, las raíces.
Su regreso a Necochea está relacionado con su interés de ser parte de una comunidad pequeña “y estar un poco más integrada con la naturaleza”.
