El vandalismo que no se detiene
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Lamentablemente el vandalismo ha pasado a ser cosa de todos los días. Sin embargo, afortunadamente, a los ciudadanos todavía nos sigue indignando, aunque en materia de prevención se hace poco y nada para evitarlo.
Esta semana que pasó hubo dos hechos lamentables, que lo sufrió el Paseo de la Ribera, por un lado, y el barrio Villa del Deportista, por otro.
El domingo pasado se inauguró una fuente flotante en el medio del río Quequén, que lanza chorros de agua a gran altura y durante la noche está iluminada con led que va cambiando de color. La fuente, que fue iniciativa de los vecinos del Paseo de la Ribera, resultó una atracción para todos aquellos que se enteraron de su puesta en funcionamiento.
Sin embargo, al día siguiente de su inauguración, vandalizaron e intentaron destrozar y robar elementos imprescindibles para el funcionamiento de la fuente. Tras la gran desilusión y decepción que les produjo, los vecinos nuevamente la repararon, pero el hecho les dejó un sabor amargo que, por momentos, los desanima.
“La abulia e indolencia de quienes deben cuidar la cosa pública y la de los que destruyen todo sin miramientos, destrozaron este sueño”, publicaron los vecinos del Paseo de la Ribera en sus redes sociales, dando cuenta de los años que llevan proyectando la concreción de esta fuente.
Y en estos casos, como lo dijeron los mismos vecinos, hay que repudiar el acto de vandalismo en sí, pero a su vez reclamar más prevención, mayor vigilancia y más protección por parte del Estado para quienes habitamos la ciudad y también para nuestros espacios públicos. Porque en este caso, los vecinos de la Ribera hicieron esta fuente no solo pensando en su barrio, sino que la diseñaron pensando que podía convertirse en un atractivo para la ciudad.
En esa misma semana, la plaza de Villa del Deportista también sufrió destrozos. Un pequeño anfiteatro, construido con eucaliptus y durmientes, apareció roto y lo mismo pasó con las redes de los arcos de básquet. La plaza es muy utilizada no solo por los vecinos sino por muchos chicos y jóvenes de otros barrios porque cuenta con una pista de skate, que convoca mucha gente. Sin embargo, el uso de la plaza, les está ocasionando otros perjuicios a los vecinos que, en definitiva, son quienes se ocupan de mantenerla.
En el caso de Villa del Deportista como en el del Paseo de la Ribera, son los mismos habitantes del sector los que mantienen los espacios públicos y generan atractivos para sus propios barrios, pero también para la ciudad. Y también en forma coincidente, ambos sectores reclaman presencia policial, vigilancia, prevención para que estos hechos no sigan sucediendo. La ciudad está llena de policías del Operativo Sol, pero se quedan en los lugares turísticos y el resto de los barrios siguen estando descuidados. El mismo reclamo realizó Bahía de los Vientos y Costa Bonita porque dicen que los policías en Quequén no avanzan más allá de la zona de Pinocho.
Desde ya, cuando pasan hechos vandálicos que toman estado público, aparecen los móviles, las camionetas y la presencia municipal y policial que, por supuesto, es importante, pero sería fundamental que esto fuera permanente y durante todo el año.///