La responsabilidad de mantener bien la vía pública
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/02/yuyos20.jpg)
Decenas de lugares con pastizales, objetos abandonados, escombros y autos que ya no circulan. Escaso control y sanciones del municipio
Está claro que la mala imagen y el abandono que presentan varias veredas de la ciudad, sin distinción de barrios, no es exclusiva responsabilidad del estado municipal.
Basta recorrer la vía pública para asombrarse con el abandono de numerosas aceras, de las que los frentistas poco se ocupan o la usan de mini basureros.
En una breve recorrida Ecos Diarios divisó varios pastizales de altura considerable; montículos de escombros entre los cuales han crecido yuyos, lo que advierte el tiempo que ese material ha sido abandonado; un almohadón de sillón que ya cumplió su función hace tiempo y otros tantos desperdicios de bolsas de residuos que se rompen y quedan desparramados días y días.
También, como oportunamente Ecos Diarios diera cuenta tiempo atrás, se pueden observar varios autos abandonados, sin ruedas o con las cubiertas pinchadas. En algunos de ellos ya ha crecido pasto alrededor de las ruedas
En el caso de las veredas, en muchos casos aparecen plagadas de materia fecal de perros, no solo callejeros sino propiedad de vecinos que los sacan a hacer sus necesidades y no levantan los excrementos que deja el animal.
Sobre este tema se ha barajado la idea de ubicar dispositivos con bolsas y elementos para juntar dichos residuos, en principio en plazas de la ciudad, como por caso existe en Bahía Blanca, pero nada ha sucedido al respecto.
¿Hay control?
Donde sí empieza a jugar un rol la Municipalidad es en el control de estas cuestiones, en principio advirtiendo a los frentistas sobre las anomalías e instándolos a solucionarlas y en segundo término sancionándolos si arrojan desperdicios y los dejan por tiempo indeterminado.
Más allá del mal aspecto y de la posibilidad que indirectamente estos residuos contribuyan a adquirir alguna enfermedad, bueno sería que el vecino tome conciencia del rol que le corresponde como ciudadano.
El contar con veredas limpias y transitables es una cuestión que también hace vivir mejor en comunidad. Para que ello ocurra es necesario un mayor compromiso con el lugar que se habita y comparte con terceros; y seguramente existe una falta de educación al respecto, que valdría la pena ir sembrando en los más chicos y jóvenes.///