La justicia ecuatoriana ha condenado este miércoles al vicepresidente del país, Jorge Glas, que se encuentra en prisión preventiva, a seis años de cárcel por su implicación en el caso Odebrecht, la trama de sobornos a cargos públicos tejida por la constructora brasileña. El delito cometido por Glas, hombre de confianza del expresidente Rafael Correa, es según la Corte Nacional de Justicia de Ecuador el de asociación ilícita.
Es decir, el vicepresidente, suspendido de sus funciones, se benefició según la sentencia de sobornos millonarios para favorecer a la compañía. El fiscal general, Carlos Baca Mancheno, le atribuyó hace un mes la responsabilidad de un «esquema gerencial» en una «organización delictiva y criminal».
La empresa llegó a mover en Ecuador, según una investigación liderada por Estados Unidos, más de 33 millones de dólares (unos 28,3 millones de euros) en sobornos a funcionarios públicos ecuatorianos a cambio de asegurarse contratos con el Estado. Sin embargo, la cifra del perjuicio ha ido creciendo a medida que avanza el proceso y ya se estima en 50 millones de dólares, según la Procuraduría General, que defiende los intereses del Estado.
El vicepresidente Glas es el cargo de mayor rango, ahora suspendido de sus funciones, implicado en el caso en Ecuador y a nivel internacional. Según la versión del político y de Correa, todas las acusaciones forman parte de una supuesta conspiración organizada por la constructora brasileña para desprestigiarle y, dentro del país, por quienes acabar con la llamada «revolución ciudadana».