El Zorro en el Parque Miguel Lillo
En enero de 1975 Guy Williams realizó dos exhibiciones en el Anfiteatro. Por aquellos días el actor ya comenzaba a considerar a la Argentina su lugar en el mundo
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JUAN JOSE FLORES
Archivo
“Primicia en la Costa. Directamente desde Estados Unidos a Necochea”, decía el aviso publicado en la página 5 de Ecos Diarios del sábado 11 de enero de 1975. Quien llegaba era nada menos que Guy Williams, el mismísimo Zorro.
Esa misma tarde y al día siguiente el Zorro se presentó en el Anfiteatro del Parque Miguel Lillo con su caballo Tornado, el Sargento García y el Capitán Monasterio. Aunque tal vez en la memoria de los niños que asistieron al espectáculo, los recuerdos no coincidan precisamente con la imagen de los personajes que aún hoy se pueden ver por la televisión.
Un Zorro argentino
El Zorro se emitió en Estados Unidos entre 1957 y 1959 y recién en 1968 se pudo ver en la televisión argentina. Fue tal su éxito que en 1973 se organizó una visita promocional del actor a nuestro país.
El fanatismo de los argentinos hizo que Williams volviera ese mismo año acompañado por Henry Calvin, el actor que interpretó al entrañable Sargento García. Tras esa segunda gira por ciudades del país, el Zorro se comenzó a “argentinizar”.
Por eso, aquella visita “directamente de Estados Unidos a Necochea” en enero de 1975 era más un inocente truco de marketing que una realidad.
Tal vez para ese momento Guy Williams ya había decidido convertirse en argentino, aunque hace 50 años no existiera esa frase tan común por estos días: “un argentino nace donde quiere”.
En realidad aún faltaban tres años para que conociera a Araceli Lizaso, una joven actriz argentina que lo unió definitivamente al país. Con ella se instaló en Potrero de los Funes, San Luis.
Durante un tiempo, se presentó en funciones en vivo junto a Fernando Lúpiz, quien interpretaba al Capitán Monasterio, dentro del Circo Real Madrid, donde fue ovacionado por nuevas generaciones de fanáticos.
También intentó relanzar su carrera con una película, “El Zorro vivo o muerto”, con producción de Palito Ortega, pero el proyecto se canceló. Decepcionado, Williams regresó a los Estados Unidos brevemente, aunque poco después volvió a Buenos Aires para quedarse definitivamente.
Y fue aquí, en Argentina, donde falleció el 30 de abril de 1989.
El Zorro en Necochea
En su edición del domingo 12 de enero, en su sección Hola Verano, Ecos Diarios publicó un artículo titulado: “Difícil cacería del Zorro”.
Como era habitual en esa informal sección veraniega, el cronista escribía en primera persona sus peripecias para acceder a los artistas que visitaban la ciudad. Y con Guy Williams no fue diferente.
El actor estaba alojado en el Residencial León, de la avenida 79, y dormía cuando el periodista llegó para entrevistarlo.
Por eso, cuando finalmente accedió a la nota, apareció vestido sólo con una bata y pidió que no le tomaran fotografías.
“Yo siento un profundo amor y respeto por los niños. Ellos hicieron posible que, luego de casi quince años que no personifico al Zorro, éste aún siga siendo tan popular como hace tres décadas atrás”, dijo Williams, que hablaba bien italiano, pero no tan bien el español.
Tal vez muchos no lo sabían, pero el nombre real del actor era Armando Joseph Catalano y si bien había nacido en Nueva York, su ascendencia era italiana.
Aunque todo el mundo lo vinculaba con el Zorro, para 1975 Williams ya había desarrollado toda su carrera en televisión: participó de varios capítulos de Bonanza y fue uno de los protagonistas de Perdidos en el Espacio.
“Sé montar un caballo como el mejor. Manejo con destreza la espada. Tengo algo de atleta. De no haber sido así, difícilmente hubiera podido triunfar”, le dijo a Ecos Diarios.
Luego, desfiló por las calles de Necochea disfrazado del Zorro sobre la autobomba de los Bomberos y ofreció exhibiciones de esgrima en el Anfiteatro ante una multitud de niños enardecidos por el personaje.
Con los años Williams se transformaría en un argentino más y comenzaría a tejerse una leyenda urbana de que murió solo en la Argentina, pobre y deprimido por la falta de trabajo. Araceli Lizaso, el amor de su vida, negó esa versión años más tarde: “Guy no estaba pobre, no estaba solo. Su muerte fue un accidente en una época donde no había comunicación”.
El actor falleció de un aneurisma y fue encontrado sin vida varios días después. Por las dificultades de comunicación que menciona la actriz, pocos se enteraron de su fallecimiento.
Por ello, del funeral se ocupó Fernando Lúpiz, el actor con el que realizó la exhibición de esgrima en Necochea.
Mirtha Legrand acompañó a Lúpiz al sepelio y luego recordaría en su programa: “Yo fui al entierro. Éramos dos personas. Me impresionó, porque sobre el ataúd le habían puesto la bandera de los Estados Unidos”.
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