Elecciones episcopales: renovación e incógnitas
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El arzobispo de Buenos Aires intentará conseguir la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA)
Por Guillermo Villarreal – Agencia DYN
El cardenal Mario Poli buscará convencer a sus pares de que es la mejor opción para continuar edificando esa Iglesia «en salida», «cercana» y «pobre y para los pobres» que promueve el papa Francisco en su tierra natal y en el mundo.
El arzobispo de Buenos Aires intentará conseguir la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en las elecciones del organismo, prevista para la próxima semana en una casa de retiros de Pilar, y quedarse así con la suma del poder eclesial vernáculo.
“Número puesto”
El purpurado porteño es «número puesto» a ocupar el cargo que dejará monseñor José María Arancedo tras dos trienios al frente del episcopado. Tiene a su favor ser el cardenal primado del país, una jerarquía que la lógica eclesial respeta al momento de votar.
También cuenta con la «bendición» de Jorge Bergoglio, quien lo designó su sucesor en Buenos Aires en 2013, aunque en ambientes eclesiásticos advirtieron que la relación entre ellos es «algo distante» en los últimos meses.
El cardenal Poli enfrenta, sin embargo, a un grupo «más bergoglista» que no apoya su elección, porque considera que el purpurado se «cortó solo» en temas delicados para la imagen de la Iglesia.
Entre otros planteos, le atribuye a Poli haber auspiciado la apertura de un espacio de reflexión interna sobre los hechos de la última dictadura militar, para avanzar en la reconciliación de los argentinos. Un punto que generó críticas tanto dentro como fuera de la Iglesia.
El grupo «más bergoglista» respalda la candidatura presidencial del obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, actualmente a cargo de Cáritas Argentina y antiguo colaborador de Bergoglio en Buenos Aires.
Empate técnico
Los sondeos informales consignan un empate técnico entre Poli y Ojea. Tendencia que puede volcarse para uno u otro lado después de las reuniones en círculos menores «para conversar sobre los posibles candidatos», programadas para el martes a la mañana en el marco del plenario electivo. Menos certezas hay sobre los nombres que acompañarán a quien sea electo presidente, por lo que en la lista de «candidatos» a las dos vicepresidencias aparecen Andrés Stanovnik (Corrientes), Eduardo Martín (Rosario), Jorge Lozano (San Juan) y el propio Ojea, entre varios más.
Una de las incógnitas de la votación episcopal es si monseñor Carlos Malfa (Chascomús) será reelecto en la Secretaria General de la CEA, dado que sus tres primeros años en el cargo cosecharon adeptos y detractores.
Monseñor Arancedo deja la presidencia de la CEA tras seis años de gestión con luces y sombras, en la que el diálogo con todos los sectores sociales, el fomento de la «cultura del encuentro» y la amistad interreligiosa fueron los puntos fuertes.
«La Iglesia ha buscado en estos años salir y estar cerca de la gente, especialmente con los más necesitados», sintetizó a modo de balance, y agregó: «Hemos trabajado con autonomía, libertad y colaboración tanto con el gobierno anterior como el actual».
El prelado santafesino sostuvo que «la Iglesia no es opositora ni oficialista», ratificó que «duele» el problema de la pobreza y las droga por eso «la denuncia permanente de esos flagelos» y reconoció que los informes de la UCA sobre esos temas «molestaron a los gobiernos».
Monseñor Arancedo dejará también la arquidiócesis de Santa Fe, dado que el Papa le aceptó la renuncia por edad en octubre de 2015 pero con un término de ejecución de dos años más, para que complete su mandato al frente del episcopado. Por esto no se descarta que la semana próxima, en medio de la asamblea plenaria electiva, se conozca el nombre de su sucesor en esa jurisdicción eclesiástica santafesina.