Elecciones episcopales: todos los hombres de Bergoglio
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Monseñor Oscar Ojea fue proclamado presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Algunas sorpresas y cierta tensión interna
Por Guillermo Villarreal – Agencia DYN
Las elecciones eclesiásticas recientes tuvieron su lógica, algunas sorpresas y hasta cierta tensión interna. Finalmente, primó la línea «más bergoglista» y monseñor Oscar Ojea (San Isidro) fue proclamado presidente de la Conferencia Episcopal Argentina para el trienio 2017-2020.
En la primera votación, el cardenal Mario Poli (Buenos Aires) sumó un número importante de votos, pero no los suficientes como para la fumata blanca. En la segunda pasó algo similar, aunque Ojea quedó muy cerca en sufragios de monseñor Marcelo Colombo (La Rioja).
Hasta esa instancia, todo en el marco de la lógica episcopal que respeta la jerarquía -cardenal sobre obispo- al momento de elegir. Fue entonces cuando Poli declinó su candidatura, con el enojo de muchos de sus pares, y Ojea se posicionó hacia la Presidencia.
«Tenemos derecho a votarte», le recriminó un prelado al purpurado porteño. Las aguas se calmaron, se voto por tercera vez y fue anunciada la conformación de la nueva mesa ejecutiva: Ojea presidente, Poli y Colombo en las vicepresidencias y Carlos Malfa (Chascomús) en la Secretaría General.
Datos llamativos
Algunos observadores evaluaron como llamativo el acceso de Colombo a la mesa ejecutiva del Episcopado, pero su figura crecía entre otras en el seno de la Iglesia local.
El prelado riojano es otro hombre con la impronta pastoral que pretende el pontífice argentino, es decir «con un oído puesto en el Evangelio y otro en el pueblo». También fue quien gestionó ante el Papa el envío de una carta y un informe que fueron clave para el juicio por el asesinato de monseñor Enrique Angelelli Malfa, cuya reelección en el cargo se llegó a poner en duda, fue sin embargo otra nota sorprendente de la elección, dado que obtuvo el apoyo unánime de sus pares.
Un dato inusual y hasta histórico. Los prelados más longevos recordaron que nunca antes un obispo había conseguido el 99 por ciento de los votos para ser electo secretario general.
Ojea, un defensor de los «descartados» y sin pruritos para ir a esas periferias olvidadas de las que habla el Papa, trazó de inmediato su plan de gobierno pastoral, tanto hacia adentro como hacia afuera de la Iglesia.
El “aporte” de la Iglesia
El nuevo jefe de la Iglesia local convocó a tomar «en serio la propuesta del Papa a cuidar la vida», al considerar que esto también implica enfrentar «la situación de violencia que los argentinos están viviendo como cultura, como atmósfera».
Por esto, Ojea consideró que la Iglesia «tiene que hacer su aporte» y sostuvo que «una verdadera propuesta como cultura del encuentro de diálogo entre nosotros» implica trabajar para «poder escucharnos y poder ir superando heridas que no nos están haciendo nada bien».
Ojea también hizo público su estilo pastoral al firmar junto con otros siete obispos una nota dirigida al Senado para que no se cierren los centros de acceso a la justicia «Atajo» en las villas, en el marco de la reforma de la ley orgánica del Ministerio Público Fiscal.
El arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA y considerado el «teólogo del Papa», fue elegido por sus pares para presidir la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, por lo que formará parte de la veintena de prelados que tomará decisiones a través de la Comisión Permanente del Episcopado.
Elecciones clave
También fueron consideradas clave la elección del obispo Carlos Tissera (Quilmes) al frente de Cáritas Argentina y del obispo jesuita Jorge Lugones (Lomas de Zamora) en Pastoral Social, para reformar el perfil de Iglesia «en salida» y «pobre y de los pobres» que pretende el pontífice argentino.
En igual sentido se leyó el pedido de Ojea para que el sacerdote Jorge Oesterheld vuelva a ser el vocero del Episcopado, después de tres años ausente de la Oficina de Prensa.
Oesterheld fue por dos períodos el responsable de la comunicación de Episcopado y a quien Bergoglio eligió como portavoz durante sus años al frente del organismo.
Todos los elegidos en cargos estratégicos son hombres del riñón de Jorge Bergoglio. Por eso, el resultado de las elecciones episcopales llevó a algunos a parafrasear aquel slogan que identificó al Frejuli en la campaña electoral para la presidenciales de marzo de 1973: «Ojea al gobierno, Francisco al poder».///