“Elegí enseñar italiano para sentirme cerca de mis raíces”
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Danila Calla. Es necochense, vivió 15 años fuera del país, entre Italia, España, Inglaterra y Brasil
MARIA CECILIA GOTTA
Redacción
En busca de sus raíces, con un fuerte sentimiento y deseo de conocer Italia, Danila Calla, emprendió viaje hace quince años atrás. Siendo hija de un italiano y al vivir desde muy pequeña las costumnes y tradiciones que se practicaban en su casa, siempre tuvo entusiasmo y curiosidad por conocer un poco más de aquel país que mencionaba tanto su familia. “Mi abuela nunca dejó de hablar su dialecto italiano y recuerdo que cocinaba todo el día y es algo que nos trasmitió a todos”, recordó.
Con ocho años les dijo a sus padres que quería estudiar el idioma y fue así como sucesivamente se fueron abriendo nuevos caminos a su paso. “Empecé en La Dante Alighieri cuando estaba en calle 56 y me fui apasionando con el idioma. Mi profesora fue Marcela Giordano, Noemí Arias, Olga Cavalca, y la directora era María Antonia Ferrari, ellas me vieron crecer en La Dante”, remarcó.
Cuando cursaba el secundario continuó estudiando el idioma, se involucró con la juventud italiana, formó parte del cuerpo de baile, y en el año 2000 La Dante junto a la región Basilicata, otorgaban becas para viajar a Italia, y luego de rendir el examen, quedó seleccionada y pudo concretarlo.
“Fui a estudiar historia y cultura de la región Basilicata durante un mes y me enamoré de Maratea, un pueblito en la costa, donde hay playa y aguas cristalinas y dije quiero estar acá”, recordó.
Al mes regresó a Necochea y nuestro país no estaba en el mejor momento, en el 2000 y 2001 la gran mayoría de los argentinos se querían ir del país y una vez que tuvo la documentación para viajar pudo hacerlo en el 2004. “Fui a la casa de los primos de mi papá y ellos me ayudaron muchísimo hasta encontrar mi primer trabajo”, dijo.
Danila vivió en Maratea, Nápoles, pero también se dio el gusto de viajar y vivir por un tiempo en España, Inglaterra y Brasil pero en Italia fue donde más tiempo residió contabilizando doce años. “Me gustaba viajar, no tenía miedo a nada y no tenía nada que me atara”, afirmó.
Cambio de vida
Pero una vez que nació Dante, su hijo, que hoy tiene 5 años, sus prioridades cambiaron y todas las decisiones que tomó fue pensando lo mejor para él. “En Italia llegó un momento que lo veía como jugaba a las escondidas con la abuela a través del teléfono y si bien se veían con los primos con la cámara, yo sentía que él quería abrazarlos, jugar y en un momento empecé a sentir culpa y a su vez la notaba triste a mi mamá porque no podía disfrutar de Dante”, detalló.
Además de esta situación, la pandemia fue el detonante final para que Danila decidiera regresar a nuestra ciudad en diciembre del año pasado. Al respecto, aseguró que “con la pandemia se potenció la necesidad de estar junto a la familia y la distancia era mucho más grande. Pensaba en todo lo que podría disfrutar Dante al aire libre, en el parque, la playa, mientras que en Italia estaba todo muy restringido y pensé mucho en mi familia, mis hermanos, si iba a volver a verlos o no”.
Asimismo, se describió como una persona que cree en la energía del universo. “Lo que uno desea para uno, si se tiene que dar, se va a dar”.
Finalmente Danila eligió este cambio de vida, volviendo a su ciudad natal con Dante, fortaleciendo los vínculos con la familia.
Cerca de Italia
Danila Calla es hija de Nicolás y Edith, tiene tres hermanos, Claudio, Marcelo y Ariadna y la apasiona la gastronomía, además de disfrutar del aire libre, el deporte y especialmente el mountain bike.
Su papá llegó de Italia con sus padres y sus cinco hermanos en 1954. En este sentido, Danila comentó que “teniendo esta doble identidad con raíces italianas, quise estudiar el idioma y enseñarlo para sentirme más cerca de Italia”.
Viviendo en la península, Danila certificó el nivel del idioma en La Dante Alighieri de Roma, con el examen Plida C2, el dominio máximo del italiano.
“La verdad que fue una satisfacción muy grande, recuerdo que fue un día muy largo porque me tomé un tren desde Nápoles hasta Roma”, indicó.
Asimismo, estudió neurociencias para aplicarlo a la enseñanza del idioma. Al respecto, consideró que “la educación va cambiando, evoluciona, más teniendo en cuenta estos periodos y la pandemia. Con la neurociencia se enseña a través de las emociones y los sentidos y yo lo quería aplicar como una herramienta más. Me interesa saber cómo están los chicos, si están bien o mal, porque no es lo mismo enseñar a un niño triste que a otro que está contento, para que puedan absorber el conocimiento o la información”.
Actualmente Danila es profesora de italiano en el Instituto Humboldt y se mostró muy contenta y agradecida por esta oportunidad de regresar a la ciudad y que la hayan recibido con las puertas abiertas.///