Ellas también le toman la mano
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Desde cero, el Instituto Humboldt irrumpió en el handbol femenino con un trabajo formativo que trasciende a nivel nacional

En apenas cinco años, partiendo desde cero, el Instituto Humboldt irrumpió en el handbol femenino de la región con un trabajo formativo que ya trasciende a nivel nacional. Todo comenzó como un proyecto lógicamente educativo, pero que ganó fuerza dando pasos competitivos, sobre todo forjando esas uniones que sólo el deporte puede generar entre el compañerismo, la adversidad y encontrar objetivos comunes.
Desde la gestación, armado y concreción del proyecto, el profesor Luciano González ha sido el motor del exitoso presente del handbol femenino en Humboldt. “Antes el lineamiento del trabajo (en el instituto) era multideporte. Hacíamos handbol pero también voley, rugby, hockey, softbol…de todo un poco pero a la larga no terminábamos profundizando en nada. Luego pudimos cambiar esa idea y nos metimos con el voley y el handbol”, relató González sobre los inicios.
Desde 2013
En lo competitivo, todo se cristalizó en 2013: “Comenzamos presentándonos con los equipos en los torneos juveniles bonaerenses y después en la Liga interescolar que se hizo acá en Necochea. Y después viajamos a los torneo CAP Eventos en la ciudad de Mar del Plata, donde en 2016 salimos campeones en infantiles y así nos decidimos a comenzar a participar en la Asabal, un escalón más arriba”. El certamen de la Asociación Atlántica reúne desde hace casi 30 años a equipos de clubes e instituciones educativas de Mar del Plata, Olavarría, Rauch, Tandil y Necochea, siendo la más competitiva del interior de la provincia de Buenos Aires, históricamente en varones y ahora también en damas.
En nuestra ciudad, el handbol femenino ha contado desde sus comienzos con el trabajo formativo de Susana Zufriategui y Adrián Bertole en la Escuela Municipal. Hace un par de años, Alta Mira presentó un equipo de Primera en la Asabal e intentó sumar categorías formativas, pero el proyecto competitivo no prosperó. Humboldt sorprendió dando pasos de gigante en poco tiempo y diciendo presente entre las damas por primera vez para el instituto, uno de los fundadores de la Asociación Atlántica, pero siempre ligado a las categorías masculinas.
El reciente proyecto formativo de Humboldt también tuvo su costado con los varones en el handbol infantil, pero sin embargo no prosperó: “Intentamos hacerlo pero nos encontramos con una realidad que es el fútbol, que nos saca mucho a los chicos. Llegábamos a los fines de semana y en vez de viajar 15 chicos (a jugar) lo hacíamos con 4 o 5. No fue viable”, entendió González.
En Atlántica
Este es el tercer año que Humboldt participa en la Asabal, siempre con chicas que cursan en el instituto sus estudios, pero por primera vez ahora con tres categorías: menores (sub-14), cadetes (sub-16) y también juveniles (sub-18). Sin embargo, para poder contar este año con un equipo de juveniles, el taller debió abrir sus puertas a las “foráneas”. “La mayoría de las chicas que comenzaron (este proceso) egresaron, por lo que nos encontramos con apenas 2 juveniles. Por eso pedimos que nos permitan abrir el taller a la comunidad y pudimos entonces, con 6 o 7 juveniles, más algunas cadetas, armar otra categoría y así los tres equipos”. Este esfuerzo también se refleja en lo económico: “El año pasado, con menores y cadetes, viajábamos en combi, pero ahora sumando juveniles y también los infantiles, vamos en un micro y los costos comienzan a cambiar”. En estos momentos, alrededor de 60 chicas forman parte de los equipos competitivos de Humboldt. En su grupo de trabajo, González cuenta además con los profesores Arturo Guerrero (en mini hándbol), Matías Bruno (infantiles) y Eugenia López (en menores, cadetes y juveniles). Buscando seguir alimentando las categorías, ya se trabaja con estímulos de minihandbol desde Primera Grado en el Instituto.
En año brillante
El año pasado, al menos en los resultados, fue el punto de inflexión con la sorprendente campaña de las menores de 14 años, quienes se consagraron campeonas de los Juegos Bonaerenses, de los Juegos Evita y del Torneo Nacional “C” de Clubes y también del Torneo Apertura, Clausura y Súper 4 de la Asociación Atlántica. “Jugamos 44 partidos en el año y ganados 43. Sólo perdimos con Defensa de Tandil, a quien vencimos en la final de Súper 4, por uno, jugando acá en el Colegio Danés”, destaca González y a la vez se lamenta de no haber podido lograr la proyección internacional que habían conseguido en buena ley: “El campeón de los Evita iba a ir a los Juegos Escolares Sudamericanos, que se hicieron en Arequipa, en Perú. Sólo fue atletismo, porque la Cada (la Confederación Argentina de Atletismo) pagó los viajes. Nosotros nos quedamos con las ganas y la plaza que conseguimos para el handbol estuvo desierta. Se acortaron los gastos y le tocó al deporte lamentablemente, como suele suceder”.
Este año se renovó el desafío a nivel nacional con el equipo de menores, esta vez en el Nacional “A” en Mendoza, logrando hace un par de semanas un meritorio séptimo puesto. También el progreso se observa en la presencia de chicas en los torneos nacionales como refuerzos de otros clubes o integrando las selecciones de la Asociación Atlántica. El año pasado, media docena de jugadoras de Humboldt estuvieron en el Argentino de menores y otras tantas pugnan ahora por hacerlo este año en el Argentino de cadetas. Hoy Humboldt es todo un nombre en el hándbol femenino de la Asabal. “Ya no somos más el 4 de copas, nos empiezan a mirar diferente”.
Proyección
La mirada al futuro es ilusionarse con que estos frutos alimenten un plantel de Primera. Aunque la realidad de nuestro handbol y nuestro deporte sea otra. Los jóvenes se van a estudiar o buscan trabajo, dejan la ciudad o los entrenamientos y es difícil armar equipo de mayores. También ocurre en Mar del Plata incluso a pesar de tener otra estructura: “En la Asabal, en menores hay 14 equipos y en cadetes 10, pero en mayores son 4 o 5 equipos. Si se le complica a Mar del Plata, imaginate a Necochea”, analizó González. En ese sentido, son siete las chicas que egresaron el año pasado que buscan este año en Buenos Aires seguir estudiando y a la vez poder continuar practicando hándbol en clubes o universidades. “Si regresan, las ilusiones de armar una Primera con esas nenas está. Es algo a largo plazo, pero está latente y queremos llegar a hacerlo”, apuntó González.
Mientras tanto los pasos formativos se siguen dando, incluso en la estructura del Instituto Humboldt que el mes próximo espera inaugurar un nuevo gimnasio, que además de proporcionar otro lugar más espacioso para los entrenamientos, les permitirá a sus equipos ser locales allí en los partidos de los torneos de la Asociación Atlántica. El deporte es incuestionable como herramienta educativa y siempre apunta a elevar la vara. Cuando las ganas de crecer están presentes, todo es posible, incluso partiendo desde cero.