Empezar por algo
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Si hay una problemática estructural es en el servicio de agua, que viene registrándose desde hace años y que mantiene en vilo a ciudadanos y al área de Obras Sanitarias del municipio ante imprevisibles roturas más que cotidianas.
El diagnóstico es más que sabido: la red que lleva el líquido vital a los domicilios de Necochea y Quequén está en estado de colapso en muchos sectores, sea por su antigüedad de décadas, como por un mantenimiento y recambio que no han sido del mejor en varias administraciones municipales.
Baja de presión en el caudal, sobre todo en la época de calor; falta de agua cada vez que se produce un corte de energía y el pozo barrial deja de funcionar; y la rotura de caños de veredas o calzadas desde los que desperdician por horas y días cientos de litros de agua, conforman un escenario molesto y de enojos para el usuario.
Tan claro como el diagnóstico es que para darle una solución al tema hay que hacer una millonaria inversión, y para ello el gobierno municipal deberá recurrir a una ayuda de la Provincia o de la Nación.
Mientras tanto, con buen criterio se ha licitado el monitoreo de los 44 pozos existentes, de manera de poder adquirir el equipamiento que alerte al instante al personal de Obras Sanitarias sobre la salida de servicio de un pozo y permita una rápida intervención y solución del inconveniente.
Se trata de una inversión de poco menos de $ 4.500.000, pequeña dentro del presupuesto de la comuna, pero que otorgará un paliativo al deficiente servicio actual.
Hoy en día la falla de la bomba de un pozo sólo puede ser detectada por el personal municipal a través de los reclamos de los residentes del lugar en el que se produjo la falla. Es así que transcurren horas hasta que se repone el servicio y se normaliza el caudal necesario para abastecer a decenas de hogares. Algo que quedaría subsanado en poco tiempo más con el monitoreo.
Podrá argumentarse que esta chance de monitorear los pozos no es significante en el concierto de falencias que presenta el servicio. Pero al menos significa un primer paso, una forma de empezar a revertir la compleja situación, que también contribuye al no progreso de la ciudad.
La solución definitiva demanda un dinero que no poseen las castigadas arcas municipales. Ante ello se trata de solucionar los constantes problemas que se van presentando, a veces sin el personal o elementos de arreglo suficientes y sin un stock, que obliga a salir de urgencia a comprar material que se rompe.
De vez en tanto también se baraja la decisión de colocar medidores de agua para cobrar el uso de la misma y reducir el derroche. Una idea que también demandaría una fuerte inversión pero sería, a la larga, una solución económica.
Considerando todo este panorama queda claro que hay mucho por hacer y que tal vez transcurran años para lograr enmiendes de fondo. Pero lo importante es empezar a dar respuestas, aunque parezcan menores.